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"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A QUIÉN IREMOS?
Diciembre 2006

Estimado Padre Durazo: ¿Cuál es la diferencia entre la blasfemia y el sacrilegio?

La blasfemia se opone directamente al segundo mandamiento. Consiste en proferir contra Dios – interiormente o exteriormente – palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios. Santiago reprueba a "los que blasfeman el hermoso Nombre (de Jesús) que ha sido invocado sobre ellos" (Santiago 2,7). La prohibición de la blasfemia se extiende a las palabras contra la Iglesia de Cristo, los santos y las cosas sagradas. Es también blasfemo recurrir al nombre de Dios para justificar prácticas criminales, reducir pueblos a servidumbre, torturar o dar muerte. El abuso del nombre de Dios para cometer un crimen provoca el rechazo de la religión.

La blasfemia es contraria al respeto debido a Dios y a su santo nombre. Es de suyo un pecado grave.

El sacrilegio consiste en profanar o tratar indignamente los sacramentos y las otras acciones litúrgicas, así como las personas, las cosas y los lugares consagrados a Dios. El sacrilegio es un pecado grave sobre todo cuando es cometido contra la Eucaristía, pues en este sacramento el Cuerpo de Cristo se nos hace presente substancialmente.

Como podemos constatar, la blasfemia es mas una falta de respeto, a nivel del lenguaje, de las cosas sagradas o del nombre de Dios. En cambio el sacrilegio es una falta de respeto, al nivel de obras, a las cosas sagradas y en especial en lo referente a los Sacramentos. Cuando alguien roba del Sagrario las Formas Consagradas (Hostias) y las tira al piso o las pisotea o las echa a la basura.

Es mucho más grave el sacrilegio que la blasfemia, aunque esta puede también llegar a ser un pecado grave.


Padre: Mi hermana planea realizarse una cirugía plástica mayor (no pienso que ella lo necesite). Tal vez estoy equivocado, pero me preocupa el riesgo de una cirugía, cuando no es necesaria. ¿Es pecado someterse a una cirugía cuando no existe una enfermedad o deformidad grave? Mi hermana busca verse con menos años de los que realmente tiene.

Permítame primero hacer una aclaración; ya que es un problema de conciencia sobre lo que usted me consulta, es decir, la cirugía plástica de su hermana. El que sea un problema de conciencia significa que no tengo conocimiento de todos los factores que están implicados en este caso. Por ejemplo, podría darse que un medico le hubiese recomendado a su hermana el hacerse la cirugía.

El planteamiento correcto o la pregunta adecuada seria: ¿Es valido para un católico realizarse una cirugía estética sin otro fin que el mejorar el aspecto de la cara? Me parece que la respuesta a estas preguntas la encontramos en el Nuevo Catecismo de la Iglesia: "La vida y la salud física son bienes preciosos confiados por Dios. Debemos cuidar de ellos racionalmente teniendo en cuenta las necesidades de los demás y el bien común". (No 2288)

"La moral exige el respeto de la vida corporal, pero no hace de ella un valor absoluto. Se opone a una concepción neopagana que tiende a promover el culto del cuerpo, a sacrificar todo a él, a idolatrar la perfección física y el éxito deportivo. Semejante concepción, por la selección que opera entre los fuertes y los débiles, puede conducir a la perversión de las relaciones humanas". (No 2289)

Esta es la respuesta moral de la Iglesia. Creo que es oportuno, también, citar a un medico cirujano plástico que comenta lo siguiente: "En las últimas décadas y dadas las circunstancias especiales en que ha venido cambiando el ejercicio de la medicina en nuestro medio y en muchos países del mundo, en la que la única especialidad médica que no ha sido regulada por los diferentes programas de seguridad social y por las empresas aseguradoras o prestadoras de servicios médicos, que han entrado a manejar y a decidir en la relación entre los médicos y sus pacientes, es la rama estética de la cirugía plástica. Esto ha hecho que muchos médicos generales, sin entrenamiento y muchos especialistas de otras disciplinas, sin ningún tipo de preparación o con ideas diferentes en cuanto a la realización y manejo de este tipo de procedimientos, estén invadiendo nuestro campo, con el animo de obtener ingresos económicos, que de otra forma no lo pueden hacer, sin visualizar el daño que están haciendo al presentárseles una serie de complicaciones que no saben manejar y resultados que no pueden alcázar, muchas veces realizando estas intervenciones en sitios no adecuados, sin el control y los cuidados intra y postoperatorios necesarios, presentándose problemas como los que estamos viviendo con la liposucción, por no mencionar otros".

Otra recomendación ha tomar en cuenta es: "En primer lugar, la persona debe estar emocionalmente estable y contenida, no depositar falsas expectativas en la operación (tales como recuperar una pareja, o tener más éxito laboral o en las relaciones interpersonales) y estar preparada para afrontar el cambio de imagen posterior a la operación".