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¿A QUIÉN IREMOS?
Junio 2006
Padre: Mi madre tiene 77 años de edad y esta muriendo de cáncer. Ella quiere dejar el hospital y morir en su casa, pero eso significa que ella no recibiría tratamiento médico para prolongar su vida. Ella es consciente y acepta que va a morir pero prefiere estar en su casa. Mi mama comenta: "Voy a morir de cualquier manera". Nuestra familia está dispuesta a honrar su petición, pero nos preocupamos pensando si esto no constituiría una forma de eutanasia. ¿Puede aclararnos usted por favor esto para nosotros?
Con toda tranquilidad de conciencia pueden tomar la decisión de dejar el hospital y regresar a su mama a casa. Esto de ninguna forma se toma como eutanasia, ya que la muerte seria natural; consecuencia de su estado de salud y de su edad.
Así lo contempla el Nuevo Catecismo de la Iglesia en el No 2278: "La interrupción de tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados puede ser legítima. Interrumpir estos tratamientos es rechazar el 'encarnizamiento terapéutico'. Con esto no se pretende provocar la muerte; se acepta no poder impedirla. Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si para ello tiene competencia y capacidad o si no por los que tienen los derechos legales, respetando siempre la voluntad razonable y los intereses legítimos del paciente".
Eutanasia, en cambio, es cuando se busca deliberadamente causar la muerte. La definición de la Iglesia viene el número 2277: "Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable".
Padre Durazo: ¿Está mal rezar pidiendo a Dios salir de las deudas o rezar para ganar más dinero? Mi hermana dice que esas son oraciones egoístas, indignas de Dios; deberíamos más bien pedir que se haga la Voluntad de Dios. ¿Hay cosas que no deberíamos mencionar en la oración, o podemos pedir a Dios cualquier cosa que queremos?
Sin duda alguna, podemos pedir a Dios todo lo que queramos. La dificultad está en que Dios nos responda a todo lo que le pedimos. Este tipo de oración se llama de petición. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica (2735) que cuando alabamos a Dios o le damos gracias... no estamos preocupados por saber si esta oración le es agradable a Dios. Por el contrario, cuando pedimos, exigimos ver el resultado, porque como la oración de petición suele ser causada por un anhelo que deseamos se cumpla o por un plan que deseamos se realice, o por una necesidad que deseamos sea satisfecha, a veces parece que no fuera escuchada. Pero sucede que a veces pedimos cosas que no nos convienen y que no coinciden con lo que Dios, nuestro Padre y Creador, desea para nosotros Sus hijos. "Pedís y no recibís, porque pedís mal", nos advierte el Apóstol Santiago en su Carta (2, 3) Y San Pablo también insiste en esta idea: "Nosotros no sabemos pedir como conviene". (Rom. 8, 26) Es por ello que el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que es necesario orar para poder conocer la Voluntad de Dios. "El Evangelio nos invita a conformar nuestra oración con el deseo del Espíritu". (#2756)
Por eso dice San Juan: "Estamos plenamente seguros: si le pedimos algo conforme a Su Voluntad, El nos escuchará". (1ª Jn.5, 9) Y el mismo Señor nos dice: "Pedid y se os dará... vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan". (Mt.7, 7-11) Pero para pedir "cosas buenas" es menester conocer la Voluntad de Dios. Es cierto que Jesús nos ha dicho: "Pedid y se os dará". (Mt.7, 7 - Lc.11, 9), pero también nos dijo: "Vuestro Padre sabe lo que necesitáis". (Lc.12, 30). En todo caso, nuestra oración de petición debe siempre estar sujeta a la Voluntad de Dios: "No se haga mi voluntad, sino la Tuya". (Lc.22, 42 - Mc.14, 26)
"Al orar no multipliquen las palabras, pensando que por mucho hablar serán atendidos. Ustedes no recen de ese modo, porque, antes que pidan, el Padre sabe lo que necesitan". (Mt. 6, 7-8)
Hay tres tipos de oración básicas: vocal (de intercesión, de arrepentimiento, de reparación, de acción de gracias y de alabanza), mental o de meditación y finalmente la oración contemplativa.
En la oración de meditación, contemplamos por medio de representaciones mentales y/o lecturas, algún pasaje de la Sagrada Escritura, o alguna verdad de nuestra Fe, o alguna faceta o momento de la propia vida, para tratar de descubrir en la meditación la Voluntad de Dios para sí. Es un trabajo intelectual con el que se busca mover la voluntad hacia un mejoramiento espiritual.
La oración de silencio o contemplativa, típica de la espiritualidad de Sta. Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz se fundamenta en un dato de fe: Dios nos inhabita, somos "templos del Espíritu Santo"(cfr. 1ª Cor.3, 16). Por eso la oración de silencio es un movimiento de interiorización, en la que el orante se entrega a Dios que habita en su interior; no razona acerca de Dios, sino que se queda a solas con Dios en el silencio, y Dios va haciendo en el alma su trabajo de alfarero para ir moldeándola de acuerdo a Su Voluntad".
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