La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A QUIÉN IREMOS?
Abril 2006

Estimado Padre Durazo: ¿Es una obligación moral de los católicos siempre dar a "los pobres" cuándo piden dinero? Todos los días, camino el trabajo se me acercan personas "sin hogar" solicitándome dinero,. Si puedo, entonces trato de darles algunos centavos; pero este problema esta fuera de control. Honestamente, estoy cansado de eso y eso prueba mi paciencia. ¿Está bien para mí decir que no para estas personas?

Nos dice el Nuevo Catecismo que: "Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo. Amando a los suyos 'hasta el fin' (Jn 13, 1), manifiesta el amor del Padre que ha recibido. Amándose unos a otros, los discípulos imitan el amor de Jesús que reciben también en ellos. Por eso Jesús dice: 'Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor' (Jn 15, 9). Y también: 'Este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado' (Jn 15, 12)."

Cuando hablamos del amor a Dios y al prójimo es importantísimo recalcar que el criterio en la caridad es Jesucristo. El Nuevo Catecismo nos recuerda este mandamiento en su forma mas precisa: "...que os améis unos a otros como Yo los he amado". Esto significa que no somos nosotros el criterio: 'Ama a tu prójimo como a ti mismo'. Esta última formulación es aun egoísta. El criterio del amor soy yo y no Cristo.

El auténtico mandamiento del amor es tal como lo formula Jesucristo: "Ámense unos a otro como Yo los he amado"; en esta formulación el criterio es el amor de Cristo. Que como sabemos no tiene límite. Cristo se entrego con toda su persona y todo su ser. Primer al aceptar tomar nuestra condición humana en la Encarnación y luego al aceptar ir a la muerte en cruz por nuestros pecados.

Una vez visto el fundamento de la caridad cristiana traigo a colación una respuesta que dio la Madre Teresa de Calcuta cuando estaba aun viva: ¿Hasta dónde debo ayudar? "Hasta que duela" fue la respuesta de la Santa viviente. Entiendo que debemos obrar la caridad hasta que nos resulte pesado, doloroso.

La caridad, por otro lado no se nos puede imponer. La Caridad y el Perdón deben salir espontáneamente de nosotros. No podemos exigirle a alguien que perdona a la fuerza. Lo mismo pasa con la caridad no puede exigirse. Tenemos el mandamiento del amor de Jesucristo; pero se lleva a la práctica por convicción y por fe.

Ahora bien puede también ser caritativo con ciertos criterios. Por ejemplo, dar un porcentaje de su salario (5 por ciento) y repartir solo ese 5 por ciento. Puede dar solo a la primera persona que encuentra. O solo a la segunda; o dar solo cierto o ciertos días de la semana y los demás días no. Lo importante es ayudar en la medida en que podemos hacerlo.


Padre: ¿Cuántas veces puedo comulgar en un solo día? Cuando joven, mi cura párroco me dijo que podía recibir la comunión sólo una vez al día, pero he visto a las amistades recibir la comunión tres veces en el mismo día. ¿Qué enseña la Iglesia acerca de esto?

En la actualidad la norma de la Iglesia es que el fiel católico puede comulgar hasta dos veces al día pero siempre y cuando participe en dos Eucaristías (ir dos veces a Misa); solo en esas circunstancias es valido recibir dos veces la comunión en un día. Tres o más veces no debe hacerse aun en el caso de que se vaya a una tercera o cuarta misa en el mismo día.

El hecho que el lector haya aprendido en el Catecismo que se puede comulgar apenas una vez al día, se explica por la razón de que esa era la directriz de la Iglesia hasta la promulgación del actual Código de Derecho Canónico, en 1983. El Código anterior, en su canon 857, determinaba: "No es lícito recibir la sagrada Eucaristía, a quien ya la haya recibido el mismo día".

El canon exceptuaba apenas los casos de "peligro urgente de muerte o necesidad de impedir la profanación del Sacramento". La posibilidad de comulgar más de una vez al día, se establece en el actual Código de Derecho Canónico en determinadas circunstancias, y no por un sacerdote o por el párroco. El canon 917 dice expresamente: "Quien ya ha recibido la santísima Eucaristía puede de nuevo recibirla el mismo día solamente dentro de la celebración eucarística en la que participe, quedando a salvo lo que prescribe el can. 921, § 2".

Es el caso, por ejemplo, de quien ya comulgó el sábado fuera de la Misa, y asiste a una Misa vespertina (a partir del mediodía) a fin de cumplir el precepto dominical en la víspera, conforme lo faculta el mismo código (Canon 1248 § 1).