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¿A QUIÉN IREMOS?
Diciembre 2004
Estimado Padre Durazo: He estado leyendo en periódicos y viendo en televisión, durante varios meses, sobre apariciones religiosas en lugares públicos en diversas partes de mundo, incluyendo una en el IMSS de México, aparentemente, de la Santísima Virgen. Estas apariciones parecen estar aumentado. ¿Son, realmente, signos de Cielo? ¿Cuál es mi responsabilidad como católico acerca de tales apariciones? Algunas veces tengo el deseo de viajar a uno de los lugares para ver las imágenes por mí mismo, pero no sé si lo debería hacer o no. ¿Qué sugiere usted?
El Nuevo Catecismo nos dice con toda claridad: "A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas privadas, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de 'mejorar' o 'completar' la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia. La fe cristiana no puede aceptar 'revelaciones' que pretenden superar o corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud." (No. 67)
Cualquier revelación o aparición debe contar con la aprobación del Magisterio de la Iglesia (obispos). Las apariciones de la Virgen, aceptadas por el Magisterio son más bien escasas: Fátima, Lourdes, Guadalupe, Czestochowa.
El primer criterio de la Iglesia es que debe haber una razón o condiciones para que se de una aparición. Esta debe tener como finalidad ayudar en la evangelización. Es decir, debe ser una región que esta alejada de la fe católica. Ya aquí muchas de las apariciones no tienen razón de ser. En México hay cerca del 90 % de católicos; se celebran los sacramentos, hay templos. Las apariciones de la Virgen de Guadalupe fueron porque los pueblos indígenas no se convertían al cristianismo, porque veían en los misioneros personas extranjeras. De ahí que el rostro de la Virgen es morena; La Virgen de Guadalupe se aparece para ayudar a su Hijo, Jesucristo, en la difusión del evangelio en estas nuevas tierras.
Medjugorje, por ejemplo, tiene estas características, ya que esa región fue dominio comunista y se atacó mucho a la fe católica. Las apariciones eran oportunas para el fortalecimiento de la fe de la gente de esa región.
Otro criterio importante es que el mensaje de la aparición no sea distinto del mensaje que conocemos de Jesucristo a través de los Evangelios. En pocas palabras es casi imposible que la Virgen se aparezca en zonas o regiones fuertemente católicas. Si ya se conocen los Evangelios, hay sacramentos, templos, sacerdotes, catequistas, etc. no tiene sentido que la Virgen se aparezca. Y es que la Revelación central es la de Cristo y esta ya sucedió. La Virgen se aparece solo y siempre en función de ayudar a la Evangelización o el fortalecimiento de la fe en zonas donde hay ateismo o en zonas donde la fe católica es atacada duramente.
Mi sugerencia es que si desea viajar, mejor conozca primero los lugares seguros como la Basílica de Guadalupe en México, el Santuario de Lourdes, el de Fátima y luego visite alguna de las imágenes actuales que difunden como apariciones de la Virgen.
¿Si voy a confesarme y cumplo la penitencia y más tarde me recuerdo de un pecado grave no confesado, necesito regresar para una confesión nueva? ¿Debo regresar, de nuevo, a confesarme? ¿Puedo acercarme a recibir el Sacramento de la Eucaristía?
Un elemento determinante en el pecado grave es el tener conciencia de haberlo cometido. Si al confesarse no lo recordó, debe regresar al Sacramento de la Confesión de nuevo, porque ahora ya tiene conciencia de ese pecado grave. Es distinto si usted al confesarse, olvidando un pecado grave, se acerca a comulgar y tiempo después se percata que olvido confesar ese pecado grave entonces y solo cuando tenga conciencia de ese pecado grave es que debe dejar de comulgar, hasta confesarse de nuevo.
Le puede ayudar el No. 1456 del Nuevo Catecismo: "...Cuando los fieles de Cristo se esfuerzan por confesar todos los pecados que recuerdan, no se puede dudar que están presentando ante la misericordia divina para su perdón todos los pecados que han cometido. Quienes actúan de otro modo y callan conscientemente algunos pecados, no están presentando ante la bondad divina nada que pueda ser perdonado por mediación del sacerdote. Porque 'si el enfermo se avergüenza de descubrir su llaga al médico, la medicina no cura lo que ignora' (S. Jerónimo, Eccl. 10,11) (C. de Trento: DS 1680).
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