La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A Quién Iremos? de Diciembre 1998

Si los católicos están obligados a seguir los 10 mandamientos del Antiguo Testamento, ¿porqué entonces nosotros no observamos los otros requerimientos de la Ley de Moisés, como una estricta ley que algunos judíos todavía llevan acabo? Parece contradictorio decir que algunas de las leyes antiguas son doblegadas pero no todas.

Evidentemente que los católicos estamos bajo los diez mandamientos que Dios entregó a Moisés en el Monte Sinaí. Nosotros no somos Judíos y aunque nos rige la Ley del Éxodo, no podemos adoptar en plenitud todas las normas Judías, puesto que lo fundamental y de primordial importancia para nosotros es Cristo como Mesías, que no ha venido a abolir la ley, sino a darle cumplimiento. Por lo tanto, nosotros como católicos, debemos vivir el compromiso de la caridad a partir de la manifestación de Cristo y sin duda teniendo como base la re-velación de la ley del Antiguo Testamento, pero, llevada a plenitud en el Nuevo. Recordemos que en el primer concilio, en Jerusalén, ya discutían Pedro y Pablo sobre si los que se convertían al cristianismo y no eran hebreos tenían que adoptar las normas judías. La respuesta de Dios a Pedro es que no. Por lo tanto adoptamos las bases en cuanto a la Fe, más no aquellas normas que pertenecen exclusivamente al Pueblo Hebreo, que hasta cierto punto son sus tradiciones y costumbres. Nosotros tenemos las nuestras, que también bajo la ley de Moisés y perfeccionada en Cristo, nos invitan a vivir la caridad y la generosidad.


¿Si me confesé antes de la misa para recibir la comunión y después recuerdo que olvidé algo de confesar, todavía puedo comulgar?

Sabemos bien que cuando una persona se confiesa, sin lugar a duda puede comulgar. Pero al recordar que olvidó mencionar algún pecado, si éste no es pecado grave, sí puede comulgar, pero, con la conciencia de que la próxima ocasión que se acerque al sacramento de la reconciliación, debe confesarlo. Si el pecado que olvidó mencionar es grave, no puede acercarse a comulgar. Tiene la obligación moral de ir de nuevo al sacerdote y confesar su pecado. Por lo tanto, lo mejor para recibir un sacramento es prepararnos con tiempo, hacer un profundo y buen examen de conciencia para evitar éste tipo de situaciones que se pudieran presentar.


Nuestros vecinos, que no son católicos, parecen interesados en la Iglesia Católica. Le han preguntado a mi esposo acerca del catolicismo y ahora quieren ir con nosotros a la misa del Domingo ¿Es ésto permitido? ¿Debo invitarlos a venir con nosotros ó llevarlos con un sacerdote antes? ¿Y que tal si quieren comulgar?

Su pregunta plantea una situación muy peculiar. Es claro que puede invitar y compartir la celebración eucarística con sus vecinos protestantes, pero es muy importante que se les explique el significado tan profundo y sagrado que tiene para nosotros como católicos. De tal manera que en primer lugar, respeten al máximo la fe de los católicos y, si en verdad tienen la inquietud de conocer, no dude en comunicárselo al sacerdote que preside la comunidad para que los pueda saludar y dar una bienvenida en la celebración. Por otra parte, hay que aclararles que no pueden tomar la Comunión puesto que está reservada para aquellos que participan plenamente de la fé católica, y que para poder comulgar se necesita creer firmemente y confirmarse en nuestra fé. Para ésto necesitan un proceso de conversión donde se asume el compromiso como miembro de la Iglesia católica y pueda participar plenamente de la Eucaristía, comulgando.