La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A Quién Iremos? de Diciembre 1997

Padre, qué debemos hacer mi familia y yo cuando gente de otros grupos religiosos vienen a nuestra casa a invitarnos a su religión? En el último año, tanto mormones, como testigos de Jehová y miembros de otras sectas religiosas han tocado a las puertas de nuestras casas aquí en Tijuana pidiendo hablar con nosotros sobre su religión, algunos de ellos argumentan contra nosotros sobre el catolicismo cuando decimos que somos católicos. Nosotros deseamos argumentar y hacer lo correcto, pero no queremos cometer errores.

Debemos orar con ellos cuando nos lo piden? Debemos dejarlos entrar a nuestras casas y escucharlos? Debemos debatir con ellos sobre la religión? Debemos tomar sus folletos y leerlos? Estamos confundidos sobre como enfrentar este problema.

Tristemente existe muchísimo proselitismo en nuestra comunidad y por otra parte también carecemos de un estudio serio y profundo de nuestra fe, por lo que ponernos a discutir o argumentar sin una base sólida en la fe puede generar en nosotros duda e incertidumbre, la fe no es solo sentimiento, debemos tener los pies bien puestos sobre la tierra, y reconocer que no podemos permitir que cualquier persona entre a nuestros hogares a cambiar lo más sagrado de nuestra religión que es nuestra fe católica, que la hemos recibido como heredada de nuestros padres y en la cual hemos sido educados. Por eso pues, más que orar con ellos, que escucharlos, discutir o leer sus folletos, enfrentemos este problema con una preparación seria que nos fundamente y amplíe las bases de nuestra fe, le recomiendo se acerque a su comunidad parroquial, infórmese y participe activamente, porque solo estando allí recibirá la instrucción teórica y al mismo tiempo se enriquecerá con la experiencia de dar amor a aquellos que también esperan recibir su experiencia de vida en la fe. Asíque mantenga al margen a todos aquellos que llegan a su casa tratando de robarle el amor a la Santísima Virgen María y a la Santa Madre Iglesia Católica, y no titubee en preguntar todas sus dudas al sacerdote de su comunidad que es Padre y Pastor en la fe.


Mi mejor amigo y yo nos encontramos en un dilema que usted puede aclarar. Los dos somos de Morelia, donde crecimos juntos, ahora hemos emigrado a los Estados Unidos y vivimos en Alhambra, CA. Nuestras familias viven cerca y vamos a Misa juntos los domingos. El y su familia siempre se acercan a comulgar, pero no van a confesarse antes. Cuando toqué el tema, él dijo que en Estados Unidos no tienes que ir a confesarte antes de tomar la comunión, que solo en México. Yo le dije que eso no es cierto, y él dijo que estoy trayendo costumbres Mexicanas a Estados Unidos. -- Quién tiene razón?

Sin duda que usted tiene la razón, ya que bien sabemos que por medio de bautismo pertenecemos a la Iglesia Católica (católico quiere decir universal), y que independientemente del lugar en que nos encontremos, siempre es al mismo Cristo a quien recibimos bajo la eucaristía, y aquí en México, como en Estados Unidos o en cualquier otra parte del mundo siempre que recibamos a nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía debemos encontrarnos en gracia de Dios, porque la Santa Madre Iglesia no está regida por las leyes de los países sino por las de nuestro Señor Jesucristo, asíque dondequiera que usted se encuentre siga siempre cumpliendo con la norma de estar en gracia de Dios para poder comulgar.

Cabe decir que podemos encontrar ciertas diferencias al celebrar la Misa o los distintos ritos que se adaptan a una cultura concreta, pero no porque ciertas cosas se hacen de una manera diversa cambia ese estado del alma donde uno se encuentra en sintonía con el amor de Dios, o sea, en gracia o en amistad con Dios que nos da la paz en nuestras conciencias para poder comulgar tranquilamente, así que dígale a su amigo, que la confesión es un regalo de Dios que nos permite experimentar su gran misericordia y su infinito amor por medio del perdón. Pidamos a Dios que nos conceda este magnífico don de vivir en la paz del alma y experimentar la misericordia de su amor.