"¿A QUIÉN IREMOS?"COLUMNAS DE 1997
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¿A Quién Iremos? de Octubre 1997
2) Mi hermano vive en Long Beach y yo en México, pero los dos somos católicos y nos hablamos por telé fono cada semana. Cuando tratamos el tema sobre la Misa, parece ser que la liturgia en los Estados Unidos es muy diferente que la de México. ¿Es verdad que la Misa es diferente en los Estados Unidos?; y si fuera así ¿Porque? ¿Cual sería la causa? Respuesta: No cabe duda que la cultura anglosajona difiere bastante de la hispana, y que muchas cosas son totalmente o puestas, puesto que mientras que para un mexicano una cosa es muy normal, para un estadounidense seria extraño; por ejemplo la fiesta de las Quinceañeras, para una muchacha en México es la cosa mas normal. Por lo tanto no es cuestión de que unos sean mejores que otros, o que los hispanos sean más religiosos que los americanos, no creo que esté la razón ahí. Y sin querer criticar a nadie debemos decir lo que realmente sucede a este respecto. Primero se debe notar que Estados Unidos es un país multicultural y multireligioso, además que tiene raíces protestantes muy profundas. Segundo, creo que la idea de democracia en Estados Unidos ha estado muy en boga desde hace muchos años y que por lo tanto se ha querido implantar el mismo modelo capitalista en la Iglesia católica, aunque haya una fuerte resistencia a esto. Quede claro que en México no se cantan mal las rancheras, es decir también hay todo esto pero en menor escala y con menos intensidad. No somos unos santos, pero hay que subrayar que la Iglesia jerárquica, en su mayoría, esta muy apegada al Vaticano y no tiene problemas de diseño como en Estados Unidos. No hay que ser pesimistas, ni exagerados, pero si hay que reconocer que es muy diferente asistir a una misa en donde las "ministr as de la eucaristía" casi consagran las especies, por asi decirlo, mientras que en otra liturgia se sigue la sana tradición de la Iglesia, de dejar al sacerdote ordenado las partes esenciales de la celebración eucarí stica. No es machismo el estar, por ejemplo, en contra de las ordenaciones de las monjas, sino que es ser ecuánime con el depó sito de la fe que nuestros Padres nos transmitieron. Ojalá y no hubiera tanta diferencia entre un país y otro, pues la Iglesia es la misma en todas partes, pero por desgracia no siempre se hace bien la inculturación del cristianismo en el mundo. Respuesta: No hay legislación en la Iglesia católica sobre estas cuestiones específicas, pero hay un sentido común que nos permite dar una posible respuesta. En primer lugar es necesario observar que nosotros como católicos respetamos profundamente a todas y cada una de las religiones en el mundo, y comunidades cristianas que buscan al Señor con un corazón sincero. Todas merecen admiración cuando se viven con intensidad y honestidad. Pero esto no significa que estamos de acuerdo con ellas o que son iguales a nosotros. Si Cristo vino a formar un Nuevo Pueblo no podemos decir ligeramente que todas las religiones son iguales, ya que todas nos llevan a lo mismo, a la bondad, a la divinidad, a la belleza. Una reflexión tal es indigna de alguien convencido de la Verdad. En segundo término es importante ver si la comunidad protestante a la que pertenece el futuro cuñado es de una denominación cristiana del protestantismo histórico, o bien de alguna comunidad surgida de estas, como son la mayor parte de las denominaciones cristianas-americanas y las sectas. Por ejemplo si la persona es Luterana, Calvinista, o Anglicana (comunidades del protestantismo histórico) entonces la situación es diferente, pero si es de otro tipo no vale la pena ponerse a discutir. Estas últimas no tienen nada en común, sólo que creen en Cristo. Como tercer punto urge poner en claro que cuando alguien tiene bien firme su fe no puede pensar que en las otras comunidades hay todos y los mismos elementos de santidad que en la propia Iglesia. Es decir, si usted señor, en este caso, se ha convencido que la Iglesia Católica promueve, defiende y vive la fe que los mismos apóstoles creyeron, entonces no tiene porque complicarse la vida. Recuerde que ninguna comunidad protestante tiene la riqueza sacramental y teológica que nosotros. Entonces no vaya y punto. Eso no le va a quitar su amor y su cariño por su hermana. Si es posible vaya a la fiesta, pero yo en su lugar no iría al templo. ¿Por qué? En primer lugar porque así manifiesta que uno no es cualquier hoja que mueve el viento, y segundo porque fuera de la Iglesia no hay forma sacramental. Es decir, es inválido para un católico casarse fuera de su comunidad. Otra cosa sería si ellos fueran a la Iglesia Católica y se casaran bajo la forma de matrimonios mixtos, que considera el Derecho Canónico, en los cánones que dedica a las situaciones extraordinarias. Ahí es muy diferente. Ella podría seguir comulgando. Pero de otra forma, ella no podrá confesarse ni comulgar, porque no estaría casada por la Iglesia. Entonces como conclusión podemos decir que es mejor no asistir a la celebración religiosa, pero no tiene nada de malo ir a la cena o comida que se de en esa ocasión. Si va, me guarda un poco de pastel.
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