"¿A QUIÉN IREMOS?"COLUMNAS DE 2002
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¿A Quién Iremos? de Octubre 2002POR PADRE FLORENTINO DURAZOPadre, mi hermano, durante toda su vida católico, ha decidido, recientemente, dejar la Iglesia Católica, luego de leer algunos libros controvertidos sobre la muerte del Papa Juan Pablo I. Mi hermano afirma que Juan Pablo I fue asesinado por miembros de la curia romana, quienes estarían en complicidad con el crimen organizado; habrían envuelto al Vaticano en escándalos financieros, que Juan Pablo I pensaba hacer públicos. Yo quiero discutir esto con mi hermano, pero necesito mas información. Padre, ¿podría ayudarme? A la muerte del Papa Pablo VI (6 de agosto de 1978), en el Segundo día del conclave, el 26 de agosto, es elegido Sumo Pontífice, escogiendo el nombre de Juan Pablo I. Pero su pontificado dura muy poco. De hecho, el 27 de agosto pronuncia el primer mensaje "a la ciudad y al mundo" (urbi et orbi), el 3 de septiembre vive la ceremonia del inicio de su servicio pastoral y el 28 de septiembre muere. Su muerte es a tal grado inesperada, que el Vaticano se siente en el deber de abrir una investigación para establecer las causas. El resultado es conocido: muerte natural por infarto. Sin embargo, las teorías de asesinato y de conspiración han sido alimentadas por algunos libros que se han publicado al respecto. El ingles David Yallop, autor de En el Nombre de Dios asegura que el Pontífice fue envenenado. En cambio, John Cornwell, autor de Un Ladrón en la Noche, sostiene la tesis de que a Juan Pablo I lo dejaron morir. Ambas teorías van contra la historia oficial de la Iglesia. Lo que sucede, en ambas teorías, es que usando personajes reales de esa época: Mons. Paul Marcinkus, Roberto Calvi, Michael Sindona, Liccio Gelli, elaboran una teoría de ciencia-ficción, sobre lascircunstancias de la muerte del Papa Juan Pablo I. Un relato que permanece en el genero de la novela contemporánea, pero muy lejanas a la historia. Toda esta trama entre el banco Vaticano, la mafia, el banco ambrosiano y la Logia Masónica "Propaganda Due" se antojaba para una novela de tipo "giallo" "killer" "gansteril". Con la muerte de Juan Pablo I; se hizo más apetecible y más completa, la creación de un relato de ciencia-ficción. Eduardo, el hermano del Papa Luciani, había dicho que el Papa Juan Pablo I le había confiado conocer la voluntad de Dios sobre su muerte prematura. Fue la hermana Lucia, la única sobreviviente de los videntes de Fátima a comunicárselo. En realidad no son muchos los libros acerca de la muerte del Papa Juan Pablo I; todo este tipo de literatura presenta la enorme dificultad de poder comprobar las afirmaciones que hacen. Son demasiadas las suposiciones y las conexiones que hacen para que se puedan tomar como fuentes históricas. Hay un principio, muy valido, que se usa en las ciencias que tienen que ver con la historia. La explicación más sencilla es la verdadera. Es mucho más, pero mucho mas sencillo, hablar de una muerte natural por infarto que las incalculables suposiciones de los autores que han publicado, generalmente libros, sobre la muerte de Juan Pablo I. (Consultar la pagina en Internet: www.edoctusdigital.netfirms.com/newpage285.htm) La Sagrada Escritura habla de 2 tipos de pecados. Unos que producen la muerte (Iac. 1,15) y excluyen del Reino de los Cielos (1 Cor 6,4-10), rompen la unión con Dios. Otros, en cambio, en los que el justo mismo cae varias veces al día, pero no excluyen de la amistad con Dios. La Iglesia llama a éstos pecados mortales y veniales. El pecado venial es un desorden de pensamiento, palabra, obra u omisión contrario a la ley de Dios, pero que no tiene la suficiente gravedad. En él se encuentran, sin embargo, todos los elementos que constituyen un verdadero pecado. Con frecuencia no hay entre el pecado mortal y el venial otra diferencia que una cuestión de más o menos: consentimiento más o menos completo, materia más o menos considerable dentro de la misma especie. Por cualquier lado que se le mire, se trata de una indigna preferencia dada a la voluntad del hombre contra la voluntad de Dios. El pecado mortal lleva a la muerte espiritual del alma. Si estamos en un estado de gracia nos hace perder esta vida sobrenatural. Si morimos sin arrepentirnos, lo perdemos a Él por la eternidad. Sin embargo, si volvemos nuestro corazón a Él y recibimos el Sacramento de la Penitencia, nuestra amistad con Él queda restaurada. A los católicos no les está permitido recibir la Comunión si tienen pecados mortales sin confesar. (Ver Nuevo Catecismo, Nos. 1854ss.)
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