La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A Quién Iremos? de Septimebre 1998

¿Todavía se hacen exorcismos en la Iglesia? ¿Será posible que la gente sea poseída por los demonios? ¿Qué es exactamente un demonio?

Sin duda es un tema delicado y para nosotros los creyentes es indudable la existencia del demonio. De hecho, en tantas ocasiones el Señor Jesús expulsó a demonios, que la Iglesia admite la posesión, la posesión diabólica en cuanto tal, así como se oye. Y se produce por permisión divina, como consecuencia del pecado, por la libertad humana. Aunque tenemos que aclarar que se necesita un estudio serio y a consciencia, bajo peritos en la materia, para dictaminar si en realidad en algún momento dado sea un caso de posesión diabólica o solo se trata de serios problemas psiquiátricos o de trastorno en la persona afectada. Y únicamente el obispo puede decidir y encomendar los casos a sacerdotes íntegros y con amplia ciencia y piedad, para que hagan las oraciones tradicionales para esos casos extremos. Por otra parte cabe aclarar que son sumamente raras las posesiones y no es para alarmarse con ellas, y que el demonio no sólo es eso sino que hoy actúa de muchas otras formas, mucho más eficaces. El exorcismo existe, y el mayor triunfo del demonio es que lo neguemos. Las Sagradas Escrituras y algunos teólogos se han encargado de iluminarnos sobre las características de los demonios y se ha llegado a observar que son seres espirituales que han desobedecido a Dios y que se han puesto a luchar contra el género humano. Por último, yo creo que es importante saber lo que piensa hoy la Iglesia sobre estos puntos pero mejor sería si nos preocupáramos por mejorar en los valores trascendentales como la caridad, la esperanza y la fe.


Estoy confundida y no se a donde voltear para encontrar ayuda. He estado teniendo respuestas conflictivas dentro de la Iglesia respecto a temas como el control natal, la homosexualidad y el papel de la mujer al interior de la Iglesia. La Iglesia no parece que esté predicando con la misma voz sobre estos temas. Algunos sacerdotes me dicen algunas cosas, mientras otros me dicen: "ya no creemos más en eso". Yo quisiera permanecer fiel a las verdaderas enseñanzas de la Iglesia, pero no sé a donde dirigirme para las respuestas. ¿Qué debo hacer?

Creo que usted tiene muchos interrogantes, y lo mejor que le puedo recomendar es que se acerque a un sacerdote puesto que conviene decirle que la Iglesia tiene su postura bien clara y definida. El problema surge con las interpretaciones que se le dan a los documentos que emite el magisterio de la Iglesia, y ante todo en estos temas de ética sexual la Iglesia jamás emitiría alguna norma que vaya contra la naturaleza misma de persona, así que todos los medios artificiales de control natal, siempre y de alguna manera, alteran la naturaleza misma del ser humano. Así como no es normal en ningún caso la homsexualidad: todo esto exige un uso de una recta razón dentro de una honesta conciencia en la cual como ser humano pueda comprender que siempre que se altera la naturaleza acarrea consecuencias. Por lo tanto el simple hecho de ir contra la misma naturaleza humana ya es anticristiano. Que quede claro que la voz de la Iglesia es una, y no se vale decir que sólo porque no logro aceptar o comprender una cosa quiera decir que tengo la autoridad de interpretar las normas de la Iglesia a como me convienen.


Mi esposo y yo nos casamos hace siete años, y tenemos cuatro maravillosos niños, pero desde dos años él no vive con nosotros, ni nos apoya; en cambio eligió vivir con otra mujer. Ahora yo ya tengo una nueva pareja, el cual es muy cariñoso y me ayuda con los niños, pero siento dificultad y me resisto a la propuesta de una relación más íntima, porque yo se que eso sería adulterio. ¿Cómo le hago para poder conseguir de parte de la Iglesia la anulación? ¿Dónde están los elementos para una posible anulación? ¿Es acaso un proceso largo y caro?

La Iglesia es verdaderamente una Madre y sabe que sus hijos necesitan su apoyo y su comprensión, por eso desde tiempos inmemorables han existido leyes y normas que regulan la vida de la comunidad eclesial; y en relación al matrimonio es un hecho que es un tema fundamental en el Derecho Canónico. Mucha gente cree que la Iglesia no tiene caridad con sus leyes para con sus hijos y en especial para con aquellos que se separan del vínculo conyugal, pero para esto están los tribunales eclesiásticos en donde se imparte justicia. El primer consejo que le podría dar es de asistir al tribunal eclesiástico de su diócesis, y seguramente el juez instructor le va a dar una cita para ver el tema de su separación. Y estoy seguro que le van a preguntar sobre las causas y posiblemente le expliquen que es un proceso largo, no muy caro, pero que requiere tiempo y mucho discernimiento. Le van a pedir que conteste un llamado 'Contestatio Litis' en el cual usted va a poner en la mesa todas las cartas; después, si hay razones justas para anulación, le van a pedir que consiga testigos de parte suya y de parte de su esposo, para hacer así un vaciado de respuestas (Responsiones de partibus et testibus) que puedan dar pistas para una investigación más profunda. Los testigos que pueden ser cuatro, seis o más, serían familiares o amigos de ustedes que hayan conocido su noviazgo a su incipiente matrimonio. Le va a ir bien, ojalá y no se desespere porque es medio largo. Por último mi sugerencia es que usted vaya al fondo de la cuestión y platique con su esposo para ver si realmente hubo el sacramento en el momento en el cual ustedes se casaron, y para que haya habido la verdadera "forma canónica", tuvo que ser necesaria la plena libertad, la clara conciencia y la firme responsabilidad, por parte de ustedes dos, para poder formar y engendrar una familia. Y si en uno de esos puntos falló algo, entonces usted tiene elementos para poder anular el matrimonio, pero si los problemas vinieron después y se fueron intensificando, por diversos motivos, no se puede anular que existió.

Dios los bendiga a todos y gracias por hacer posible servirles. Que María Santísima los guarde.