La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A Quién Iremos? de Septiembre 2001

Querido Padre, ¿Por qué las oficinas centrales de la Iglesia están en Roma, y por qué el Obispo de Roma es la cabeza de la Iglesia?

Desde los más antiguos tiempos el obispo de Roma ocupaba una situación especial, que no se limitaba a ser una sede de honor, solamente, como muchos creen.

Precisamente en los primeros siglos no se hace mención alguna de honores y títulos y preferencias de rango. La primacía del Obispo de Roma era más bien de carácter real. Él era el centro de la comunión. Cualquier obispo podía suspender la comunión con otro, pero a condición de tener detrás de sí a la Iglesia entera, o sea, cuando estaba seguro de que poseía la comunión con Roma. En cambio, el obispo romano no necesitaba apoyarse en nadie, ni lo hacía.

La idea principal de la Iglesia primitiva era la de la comunión. De hecho se tienen registradas en la historia de la Iglesia una cantidad enorme de cartas que se dirigen sobre todo a sus receptores con palabras de unidad, de comunión y de participación en la vida de la Iglesia, activa y receptiva en la escucha de la palabra, en la celebración de la Cena del Señor, en la búsqueda de la caridad hacia los más pobres, y ante todo en la serena comunión con el sucesor de San Pedro, quien representa a Cristo. Recordemos que el mismo Señor Jesús le deja las llaves del Reino a Pedro.

Por otra parte, en todo el Imperio se dejaba entrever que Roma era muy especial por ser la capital, pero además porque había la seguridad de que los más grandes apóstoles, tanto Pedro como Pablo, habían muerto allí, y que en el nuevo pueblo de Dios, Jerusalén ya no era más el único lugar de culto; es más, el templo fue destruido, de manera casi providencial, diría yo, en el año 70 d.C., porque así la religión de los cristianos tenía como estructura la fe de los mártires, en el sacrificio cruento de sus vidas, unidas a la Cruz de Cristo. Así que Roma siempre fue la sede de los Papas y excepto en el siglo XIV, por cuestiones políticas-religiosas, los cristianos de todo el mundo, conocido en aquél tiempo, sabían que estar en comunión con Roma era estar en comunión con toda la Iglesia católica.

Es verdad que este artículo de nuestra fe que habla en el Credo de la Iglesia apostólica y romana ha sido producto de toda una teología eclesiológica que es riquísima en documentos y en anécdotas en la Iglesia, pero también ha sido uno de los puntos frágiles en el diálogo con los cristianos que no están en comunión con Roma. Por ejemplo los Ortodoxos griegos no están en comunión con Roma porque el Patriarca de Constantinopla viene a ser su máximo eje unitario.

La Iglesia católica, en cambio, piensa que todos los obispos son representantes de todo el poder en la Iglesia en sus diócesis, pero siempre en comunión con la Iglesia de Roma.


Padre Jorge, mi esposa y yo hemos estado teniendo una interesante plática con nuestros vecinos, quienes son miembros de nuestra parroquia también. Tal vez Usted nos pudiera ayudar a comprender algo que se nos ha hecho confuso. Nosotros sabemos que la Iglesia enseña que la contracepción artificial es moralmente errónea. Pero, ¿cómo es que la Iglesia permite la planificación Natural de la Familia, si tiene el mismo objetivo que la contracepción?, Nos pudiera decir, ¿cuál es la distinción moral entre las dos?

La naturaleza creada por Dios tiene en sus raíces unos de los puntos más bellos en cuanto a la reproducción se refiere, o sea que hay un balance, hay un ritmo, y esa regla fundamental en la vida, sobre todo en la femenina, es verdaderamente un regalo que nos deja asombrados. Si Dios quería que el hombre fuera fecundo le dio la capacidad de serlo, pero también le dotó la sublime luz de la razón y de la fe para saber respetar los tiempos dados en la misma naturaleza, y aprender a dominarse sexualmente. Con esto quiero decir lo siguiente: Que la contracepción, o bien todos los métodos que contribuyen a no recibir la vida, son no-naturales y por lo tanto moralmente inaceptables dado que hay en la misma naturaleza creada una capacidad de usar y respetar los tiempos y así conocerse profundamente como pareja aquellos que están destinados a vivir en unión conyugal toda su vida.

Las medidas para evitar la concepción no son malas en sí, porque no todas las relaciones sexuales de las parejas van a tener por fuerza que dar a luz un hijo, pero desde que recuerdo, la Iglesia busca crear conciencia en la pareja de la necesidad de estar abiertos a la vida. En mente tengo presente la misma visión de Pablo VI, Papa quien con voz enérgica dio a conocer la posición oficial de la Iglesia en la encíclica Humanae Vitae, haciendo eco de la tradición de la Iglesia, y dando respuesta así a las inquietudes que tenía y tenemos los fieles aún hoy día: "Toda relación sexual de la pareja cristiana tiene que estar abierta a la vida".

Entonces, resumiendo: no es lo mismo la contracepción que la planeación familiar. La primera es la búsqueda concreta de evitar la concepción. Pero la segunda es utilizar los recursos que la misma naturaleza proporciona, para estar abiertos a la vida, pero sabiendo que hay tiempos de fertilidad y otros de infertilidad. Por lo cual no es lo mismo una que otra.

Que quede muy claro esto, porque parecería ser que algunos lo confunden. Y no es así, porque los métodos naturales ayudan a la buena relación entre las parejas, a su comunicación y su amor continuo.

En cierta manera, los métodos anticonceptivos no son naturales y muchas veces son egoístas. Pues, por su naturaleza misma, la institución misa del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole y con ellas son coronados como su culminación. Ver el Concilio Vaticano II (GS 48,1), además de Catecismo de la Iglesia Católica, nn.1652 y ss.