"¿A QUIÉN IREMOS?"COLUMNAS DE 2000
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¿A Quién Iremos? de Septiembre 2000
Muy estimado Padre Jorge: Recuerdo que me enseñaron desde pequeño que los católicos tienen el deber de obedecer la ley civil siempre y cuando no vaya en contra de la Ley Divina. Mi pregunta sería la siguiente: ¿es pecaminoso correr en Automóvil a alta velocidad o manejar sin precaución, o evadir los impuestos fiscales? ¿Es pecado?El cristiano vive su experiencia Ética integrada en la experiencia de fe. Cuando el ambiente en que vive es cristiano, también a la forma de vida en relación con el Evangelio se da más fácil, de acuerdo con las virtudes; pero cuando la sociedad se ha secularizado, y cuando el mundo ha dejado de creer en la presencia Divina, y cuando las estructuras de pecado invaden cultura, política y estado, entonces es cuando uno se pregunta; ¿hasta qué punto debo obedecer las exigencias de mi gobierno? El fenómeno moral, la experiencia de conciencia, la capacidad de reconocer el bien y de reconocerlo como vinculante, la exigencia y la capacidad de obrar según la conciencia pertenecen al vivir personal de todo hombre. Para el cristiano libertad y responsabili-dad son la medida de la moral personal, el criterio por el cual puede reconocer si es bueno o si es malo alguna cosa. En los ejemplos que usted me pone, es fundamental decir que primero es necesario obedecer a Dios más que a los hombres, pero si sabemos que el Estado, y todo lo que implica ello, ha sido constituido en la legítima democracia, tenemos que acatar las órdenes del buen gobierno y participar en la sociedad, dejándose guiar por el Espíritu, pero comprometiéndose con Dios y con el mundo de los hombres. Y aquí se unen las dos realidades, la experiencia de fe y la experiencia moral. Por eso en concreto, cuando uno corre en exceso en su Coche, o cuando no se toma en cuenta la señalización propia de tránsito, o cuando no se colabora con el buen funcionamiento de la administración pública, podría decirse que falla a su deber ético de la justicia social y de la equidad. Si es importante cuidar esto, aunque no debemos ser escrupulosos. Pero recuerde que cuando el Gobierno nos pide algo que no va en contra de nuestros derechos humanos debemos obedecer y solidarizarnos con los demás, porque mis fallas pueden ser factor de división para otros. Muy amable amiga, la verdad es que mucha gente tiene este mismo problema, y no sólo en nuestra área de California sino en todo el continente americano, en donde sobreabundan las sectas. Recuerdo cuando a mi casa llegaron unos Testigos de Jehová y mi Padre se quedó semi-dormido cuando los estaba escuchando. Era la hora de comida y mi Papá no quiso ser incorrecto, pero no le interesó. Todos reímos mucho, yo estaba chico. Todos quedamos sorprendidos cuando lo vimos y ellos seguían hablándole con mucho ímpetu. Sinceramente son muy tercos. Por eso siento que ellos son los imprudentes y que tienen que respetar cada casa, porque existe algo que se llama propiedad privada, y nadie puede obligarnos ni molestarnos en cuestiones religiosas, para eso existe una libertad religiosa en muchas partes del mundo. Sabemos que en nuestros Países, Estados Unidos y en México, hay una libertad tan grande que cada quien puede profesar la fe que sea sin ser molestado. Yo le sugiero atentamente que enfrente el problema muy directamente diciéndoles por ejemplo: "Les agradezco mucho pero yo soy católica y no me interesa escuchar nada que atente contra mi fe y la doctrina que profeso. Tiene usted todo el derecho de imponerse y de manera cortés hacerles notar que a usted no la van a convencer. Yo le pediría además de estudiar Usted la Biblia por su cuenta y de mantenerse cercana a su comunidad pa-rroquial. No quiera hacer la lucha sola, haga oración con su familia y también procure algún libro de preguntas y respuestas sobre los grupos religiosos. Yo le recomiendo los del Padre Flaviano Amatulli, son muy convincentes y claros. Acuérdese por ejemplo como era Jesús con los fariseos, siempre los puso en su lugar. Y a veces de manera dura. No se preocupe. Malo sería que usted se enojara y los insultara, eso no tiene caso. Que Dios la cuide y adelante. Padre Jorge, tengo una pregunta: Mi hermano tiene un mal hábito, es decir jura para todo. Le he pedido varias veces que se abstenga de hacer ese tipo de juramentaciones, pero es inútil. Yo le dije que era pecado jurar así, pero un Padre le comentó que mientras no usara el nombre de Dios en vano todo estaba bien. ¿Usted que piensa sobre el tema? Jesús mismo lo decía: "Cuando digan Si que sea Si y cuando digan No que sea No, porque todo lo demás viene del maligno". Es cierto, estamos muy acostumbrados a querer acompañar nuestras semi-verdades con alguna realidad que lo sustente. Yo pienso que es bueno que le platique a su hermano, de buen modo, que no es necesario que jure, ya que sus palabras deben contener ese coeficiente de verdad, que no es justo que le ponga un fundamento externo. Claro que el Mandamiento nos dice: "No jurarás el nombre de Dios en vano", que se refiere sobretodo a la obligación de no poner a Dios como intermedio de mis palabras y mis pensamientos. Si una cosa es verdad pues es verdadera y si no, entonces caerá por su propio peso en la mentira. Le recomiendo que le haga notar a su hermano que Cristo como fuente de verdad da veracidad a sus palabras cuando éstas son sinceras. Que le vaya muy bien.
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