La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A Quién Iremos? de Agosto 2003

Padre: Cuando fui menor, me casé, pero no por la Iglesia. Fue sólo una "unión libre". Mi anterior esposa y yo tuvimos tres niños antes de que nos separásemos. He seguido viéndolos y encargándome de los hijos; mi ex-esposa y yo no tenemos nada en común, excepto los niños. Ahora he encontrado a otra mujer, quien es una católica practicante, y ella quiere que nosotros estemos casados por la Iglesia. Ésta es mi pregunta: ¿Es mi matrimonio civil previo un impedimento para recibir el Sacramento del Matrimonio en la Iglesia Católica? ¿Hay algo en especial que deba hacer antes de que pueda casarme por la Iglesia?

El Matrimonio por el civil no es impedimento para que usted pueda casarse por la Iglesia con la persona que ahora ha conocido. El matrimonio por la Iglesia puede recibirse cuando ninguno de los dos contrayentes haya sido previamente casado o casada por al Iglesia Católica. El Matrimonio por el civil o la unión libre de una pareja de bautizados en la Iglesia Católica no son impedimento para contraer Matrimonio Eclesiástico.

El problema radica en su caso más bien en cuanto a la paternidad de sus tres hijos que ha engendrado con su ex-esposa. En el caso de una pareja joven casados por la Iglesia y con hijos propios, si uno de los cónyuges llegase a tener un hijo fuera del matrimonio con otra persona joven, en bien de la paternidad de los hijos tenidos dentro del matrimonio el cónyuge que haya tenido otro hijo fuera del matrimonio debe dejar en libertad a la persona y al hijo tenido fuera del matrimonio. Esto es también por el bien de la persona (padre o madre), ya que se trata de una persona joven que tiene que hacer una vida. La paternidad en este caso no puede compartirse entre los hijos tenidos dentro del matrimonio y el engendrado fuera del matrimonio.

La forma de reparar esta falta es hacer el mayor bien que pueda por otros niños, ya sea de un orfanatorio, del barrio, de la calle, etc. Y obviamente por los propios hijos. El razonamiento es este: yo veo por otros niños para que Dios vea por el propio tenido fuera del matrimonio.

Para poder hacer un comentario más adaptado a su caso sería necesario para un servidor conocer más su situación personal. Si gusta puede escribirme al e-mail: edoctus@esteologia.com.


Mi tía ha estado enferma de cáncer del páncreas desde hace algunos meses, y ha estado en el hospital por las últimas seis semanas. La tienen conectada a máquinas que la mantienen viva. Sin ellos, ella moriría probablemente en las siguientes 24 horas, según los doctores. Mi familia sufre por no saber qué hacer. ¿Sería un pecado grave autorizarles a los doctores que desconecten las máquinas y pueda así pasar naturalmente? ¿Sería ésta eutanasia? Desconectarla de las máquinas de hecho deliberadamente no sería tomar su vida, pero tendría el mismo efecto. ¿Qué guía da la Iglesia en esta situación?

El solicitar a los doctores desconectar las máquinas que mantienen viva a su tía no es eutanasia; ya que la muerte viene sola; es decir, no es causada por nuestra determinación de desconectarle los aparatos, sino por el deterioro de su salud causada por el cáncer de páncreas.

La única recomendación es buscar el mejor momento para desconectar los aparatos, ya que, por ejemplo, podría morir por asfixia y es sumamente doloroso para el paciente, ya que tarda varios minutos en producirse la muerte.

La reciente encíclica Evangelium vitae de Juan Pablo II, que tiene algunos números dedicados a la eutanasia, claramente afirma que cuando estamos ante un ensañamiento terapéutico verdadero y propiamente dicho, es lícito renunciar a esta terapia. Es más moral recurrir a las curas paliativas.

Ya con Pablo VI en 1970 hubo una intervención muy importante en este campo: excluir la eutanasia "no significa obligar al médico a utilizar todas las técnicas de supervivencia que le ofrece una ciencia infatigablemente creadora. En tales casos, ¿no sería una tortura inútil imponer la reanimación vegetativa en la última fase de una enfermedad incurable? El deber del médico consiste más bien en esforzarse por calmar el sufrimiento, en vez de prolongar los más posible, con cualquier medio, con cualquier condición, una vida que ya no es plenamente humana y que va naturalmente hacia su conclusión.