La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A Quién Iremos? de Julio 2001

Estoy haciendo una investigación para una cátedra de la universidad sobre el homosexualismo. Quisiera hacer algunas preguntas. ¿No debería considerarse a los homosexuales como un tercer género, no por las razones radicales de las feministas, sino sencillamente porque no se pueden definir completamente como hombres o mujeres? Es decir, que físicamente son hombres o mujeres, pero no creo que lo sean psicológicamente.

El magisterio de la Iglesia y la praxis pastoral se han apoyado siempre en la enseñanza de la Sagrada Escritura por lo que concierne a la homosexualidad. Los textos de la Biblia son numerosos. Por ejemplo, una primera serie trata la homosexualidad como parte de la historia del pecado y de la alienación creciente: sobre todo Génesis 9, 20-27. En cuanto al Nuevo Testamento podremos dar también ejemplos de textos que reprueban la homosexualidad, hay por cierto, varios pasajes, que se refieren al castigo del pecado de Sodomía, como se le llama (Cf. Mt 10,15; 11,23-24; Lc 10,12), donde se condena totalmente esta práctica. Actualmente la moral y la pastoral católicas se enfrentarán con justo título con todas las corrientes que persiguen la glorificación del comportamiento homosexual. Es deseable, desde luego, que el homosexual a pesar de sus esfuerzos morales, a veces cae, acceda con conciencia serena a la presencia del Señor Misericordioso, pero otra cosa muy diferente es la conciencia farisaica o la renuncia a la ascésis por causa de una auto-justificación perezosa y soberbia. La promiscuidad homosexual, puede brindar un placer momentáneo, pero no puede hacer felices a las personas. Y definitivamente, yo creo, que decisivo para todos los problemas que, en la cultura actual, plantea la sexualidad es la profundización del espíritu de fe y la fecunda motivación que ella deriva. No creo por tanto que deba considerarse un tercer género, porque Dios los ha hecho varón o hembra. No hay terceros géneros, ni estados. Es como si dijera que hay un estado de solteros. No existe en la tradición cristiana otro estado, sino el matrimonial o el consagrado por un lado; o por otra parte el estado laical y el sacerdotal; y no hay más.

De acuerdo a nuestras convicciones como católicos, pienso que podemos pensar lo siguiente: más urgente y prometedora que la terapia es la profilaxis; consciente de eso es necesario decir entonces que la educación sexual tendrá éxito sólo si se integra en el contexto de la educación para la madurez y la responsabilidad.


Estoy haciendo un trabajo en la Universidad acerca de la drogadicción y escuché que el Sr. Obispo de Tijuana, Mons. Rafael Romo Muñoz, hizo una declaración sobre la despenalización de las drogas en México para que así no fueran prohibidas y redujera el consumo. ¿Sabe Usted algo al respecto? La agradezco su respuesta.

El fenómeno de la droga, que hizo su aparición en la década de 1960, está ensanchándose en este inicio de Siglo, como un mal desagradable y peligroso. Creo que hasta ahora se ha seguido un poco la política del avestruz, cerrando los ojos para no ver, con la esperanza de lograr así disminuir el atractivo que los alucinógenos, o quizá otras drogas peores, podían ejercer en la mente y en el corazón de nuestros adolescentes. En relación con su pregunta, el Sr. Obispo comentó que en otros países más desarrollados hay la tendencia a despenalizar el uso y venta de drogas, como los intentos holandeses, pero cuando lo dijo, lo hizo en el contexto de la reunión con los obispos de Estados Unidos en relación con los comentarios que hizo el gobernador de Arizona. Por desgracia cuando se saca un texto del contexto, como pasa de costumbre, entre los reporteros, la noticia cambia y da vuelta al mundo. El Obispo, en una serie de preguntas, que se le hicieron al respecto dijo lo siguiente: "Yo estoy con la tradición de la Iglesia y con el pensamiento de los Obispos de México; lo ha manifestado el Santo Padre, en el documento de los Obispos latinoamericanos: 'es lamentable que no se castigue cuidadosamente y que se permita aún la corrupción'; por eso se debe pensar mejor en la profilaxis y en la cultura de nuestros jóvenes, estudiemos el cambio siempre desde la óptica educativa, hablando más con el joven, reanimándolos en la esperanza y la fe".

Pues puede pasar que no haya una buena comunicación entre la medicina que informa, pero sin generalmente formar ni curar; en una ley que condena indiscriminadamente, pero sin redimir; en una familia que protege, pero sin llegar a ser comunión de amor; en una escuela que enseña, pero que no se hace maestra de vida. Entre nosotros, en la Iglesia, puede haber una guía espiritual, pero nos falta un diálogo fraternal compartido realmente.

No creo que el Señor Obispo esté pensando en despenalizar la droga, siendo realmente un problema que está más de fondo, pues los factores que la Iglesia ve más delicados, anunciando el evangelio, son la pobreza y la ignorancia.