La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A Quién Iremos? de Abril 1999

En primer lugar deseo hacer una pequeña nota aclaratoria: Pido disculpas si en caso dado alguien se ofendió porque en ocasiones contraponemos las costumbres de E.U. con las de México. Créanme, no tengo ningún motivo para decir que hay mejores católicos en un lado que en otro. En cualquier país hay fieles excelentes y también los hay mediocres. Además, que ningún párroco se sienta ofendido si en otras ocasiones hemos comentado algunas cuestiones de-licadas. Todo ésto desea contribuir a la construcción del Reino de Dios y jamás para hacer bloques ó división de naciones. Por otra parte pido más comprensión a mis respuestas puesto que no tenemos tanto espacio como para explicar cada detalle. ¡Gracias! -- Padre Jorge


Padre Jorge: ¿Es permitido siempre, moralmente hablando, cometer un pecado menor para evitar un pecado mayor - por ejemplo: decirle a alguien una mentira para prevenir el homicidio de una persona inocente?

El pecado es una elección por la cual el hombre se decide en contra de Dios, así que le pecado es tal aunque sea menor que mayor, aunque hay distinciones.Aquí hay una gran diferencia en el caso que Usted me presenta, pues decir una mentira para salvar la vida de alguien es mucho menos grave que el cometer un homicidio. Creo que evitar la muerte de alguien es muy importante, no porque se justifiquen los medios para un fin bueno. Me explico:

En teología moral hay muchos principios y escuelas, pero no podemos detenernos en ellos; bástenos con aplicar uno solo de esos principios para tratar de dar una respuesta. Me viene a la mente un principio moral que nos enseñaba un profesor: "Es bueno decir siempre la verdad, pero no siempre es bueno decir toda la verdad". (Véase el caso de una pregunta sobre sexualidad por parte de un niño). La prudencia es fundamental porque sino se puede dañar la inocencia de un niño por querer decir toda la verdad. En este sentido, en una visión más personalista, moralmente hablando, yo creo que la exigencia de la vida de gracia, que constituye la persona moral en Cristo, aparece con más evidencia cuando uno realmente busca a Dios, y por lo tanto evita ofender la Verdad que es Dios. En su caso, es caritativo y prudente evitar decir toda la verdad porque se quiere prevenir un delito. Si Usted me permite, en vez de decir una mentira busque poder encontrar la manera de 'no decir toda la verdad', ya que lo contrario tendría graves consecuencias. Sin embargo, no siempre se aplican las mismas reglas en todos los casos, también debemos ver la situación. No creo que sea un pecado el saber defender con la debida prudencia a un hermano, pero evite la mentira, aunque sea pequeña.


Padre, ¿qué derechos tienen los laicos en la Iglesia? El nuevo párroco en nuestra parroquia está haciendo cambios que a muchos de nosotros no nos gusta. El dice que está moder-nizando las cosas como por ejemplo al remover algunas estatuas sagradas y arte religioso que habían estado en nuestro templo desde hacía muchos tiempo, e instituyendo cambios litúrgicos que muchos de nosotros encontramos ofensivos, como por ejemplo diciéndonos que no nos hinquemos durante la consagración. Nos hemos encontrado con él varias veces ya y sólo nos responde diciendo que simplemente está implementando las reformas del Vaticano II que se tuvieron que hacer desde hace muchos años. ¿Hay algo que podamos hacer? ¿Tenemos derechos según el código eclesiástico en materias como éstas?

En el Código de Derecho Canónico se dice que por la regeneración en Cristo, a través del bautismo, se dá entre todos los fieles una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y acción, en virtud de la cual todos, según su propia condición y oficio, cooperan a la edificación del Cuerpo de Cristo (cfr. CIC c.208), pero un poco más adelante también se dice que los fieles están obligados a seguir todo aquello que los Pastores sagrados declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia (cfr CIC c.212)

Así que por una parte todos somos iguales ante Dios pero por otra hay diferencias entre los clérigos y los fieles laicos; pero ante todo el mutuo respeto. Por otro lado también reconozco que habemos sacerdotes que creemos tener la verdad absoluta sobre cuestiones de liturgia y de pastoral. Creo que se debe ser más prudentes, hay veces que se hiere cuando no se conocen las causas de un cambio. Yo recuerdo cuando en una capilla donde era capellán tuve que mover la Virgen de Guadalupe del centro y la puse a un lado, para así poder poner a Nuestro Señor en la Cruz al centro del templo; todos se me vinieron encima, pero luego fui explicando que la devoción a la Virgen es importante, pero no más que la figura a Jesús, quien es Dios.

Ustedes tienen derechos como obligaciones, y es bueno que el Pastor al frente de su parroquia los conozca, pues ningún sacerdote puede prohibir que se hinquen en la misma consagración. Lo que pasa es que hay sacerdotes que al quererse modernizar, toman posturas de tinte mundano, y pierden muchas veces la noción de lo sagrado y de lo necesario en la liturgia de la Santa Misa.

Creo que ustedes pueden hablar con su obispo, pero siempre con máxima caridad y prudencia, sin querer hacer ver que hay menos fe o más fe en sus pastores. Que se apliquen las reformas de las normas litúrgicas pero, antes, que se conozcan en su objetivo-sentido original, y no se desvirtúen.


El Sacramento de la Unción ¿es sólo para personas en peligro de muerte? Hace poco estuve gravemente enfermo de bronquitis, y aún cuando sabía que no me estaba muriendo, le pedí a mi esposa que le hablara a un sacedote para que me ungiera. Me esposa no quiso, y me decía que nuestro párroco estaba muy ocupado con gente que estaba mucho más enferma que yo, y que el sacramento era para los moribundos. No quise discutir con ella, pero pensé que el sacramento es realmente para los que estén seriamente enfermos. ¿Hay una guía que indique cuándo y en qué condiciones es apropiado recibir este sacramento?

La Iglesia apostólica tuvo un rito propio a favor de los enfermos, atestiguado por el apóstol Santiago: "¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdo-nados" (St 5,14-15).

Este texto de Santiago no dice "¿está muriéndose alguno de vosotros?", sino que dice: "está enfermo"; osea una persona que tiene una enfermedad que puede llevarlo a la muerte, por eso es unción de enfermos; por ejemplo el Código de Derecho Canónico no dice "extremaunción"; en cambio dice lo siguiente: "pueden recibir el sacramento de la sagrada unción los fieles que, alcanzado el uso de la razón, por enfermedad o vejez empiezan a encontrarse en peligro (c.1004, # 1). Por lo tanto es necesario tener presente que hay dos instrumentos que Usted puede utilizar: El Código (cc. 999-1007) y el Catecismo en el n. 1499 y siguientes.

Gracias, Dios los auxilie.