"¿A QUIÉN IREMOS?"COLUMNAS DE 1998
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¿A Quién Iremos? de Marzo 1998
La sorpresa de nuestra familia, mi hermano chico ha anunciado que es homosexual. El y yo siempre hemos convivido, de modo que mis papás me pidieron que hablara con el. Lo quieren mandar a un psicólogo o consejero, que creo es una buena idea. Pero mi hermano se enojó cuando le mencioné la idea. Ahora se niega ir a Misa con la familia y ha rechazado a la Iglesia completamente porque dice que no lo aceptan. La última vez que platicamos, mi hermano me preguntó que si debía abstenerse de tener relaciones sexuales el resto de su vida. ¿Tiene alguna sugerencia o consejo que le pueda dar? Todos queremos mucho a mi hermano, pero no sabemos como lidiar con esto.Es muy importante la ayuda que le puedan prestar a tu hermano. Ya que urge descifrar las causas de su homosexualidad para definir si es en realidad tienen una tendencia homosexual irreversible que exigiría obligatoriamente terapia, ya que todo aquel que es homosexual debe poseer un equilibrio psíquico más o menos normal, pues tiene el deber de controlarse a sí mismo y sus instintos al igual que la persona heterosexual. Debemos en primer término acentuar la aceptación de sí mismo y de su sufrimiento, puesto que un moralismo fácil y superfluo puede transformarse en una grave injusticia en relación a quienes son incapaces de controlar el reclamo homosexual. El homosexual no ha de polarizar su energía y su atención en este único punto. Su personalidad moral y religiosa crece en todos los sectores en que se siente libre, y un homosexual con una personalidad madura puede normalmente adaptarse a su situación en un crecimiento integral de su persona que lo lleve a triunfar en el control de sus tendencias. La moral y la pastoral católicas desean que el homosexual, que a pesar de sus esfuerzos morales pueda caer, acceda con conciencia serena a la presencia del Señor misericordioso, que es un Padre de amor. Así que dile a tu hermano que tiene la obligación de comportarse como una persona normal, asumir su situación y cumplir con Dios y no escudarse en un rechazo que empieza por él mismo al no aceptarse y por lo tanto no se siente aceptado; Dios que lo llamó a la existencia lo ama y espera una respuesta generosa en el esfuerzo por salir adelante y que tenga mucho cuidado de no caer en una actitud de renuncia a la ascésis por causa de una autojustificación perezosa y soberbia. Ojalá y lo puedas llevar a dialogar con algún sacerdote. Dios los bendiga siempre. Tristemente ya están en desuso las celebraciones en Latín en nuestra región, y no por estar prohibidas, sino por razones pastorales, y porque ya muy pocas personas son capaces de comprenderlas y vivir plenamente el sentido de la eucaristía en una lengua que no es la nuestra. Que yo sepa, aquí no hay celebraciones tridentinas. En realidad sí sería interesante que por lo menos una de las celebraciones del domingo, de las celebradas en Catedral, como sede del Obispo fuera en la lengua oficial de la Iglesia Católica que es el Latín, y nos hiciera bien revivir las ceremonias tan bellas como pilar de la tradición eclesial tan importante. Dios nuestro Señor nos permita hacer realidad el celebrar en Latín de vez en cuando.
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