La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A Quién Iremos? de Marzo 2001

Estimado Padre Jorge, quiero hacerle una confesión pública. En estos momentos de mi vida estoy muy enfermo. Creo que el fin de mi vida está cerca, y no quisiera morir con lo que yo creo es un gran pecado mortal. Soy católico. En 1965 vine con mis 4 hijos de mi tierra natal Nicaragua. Mis hijos estaban bautizados, confirmados, y ya habían recibido su primera comunión. En el área donde vivíamos, un vecino americano y su esposa se pusieron a las órdenes y me pidieron que si le podían dar clases de la Biblia. Yo acepté, mas nunca me imagine que las consecuencias fueran tan desastrosas para mi en lo personal. Lo que ellos recibieron fueron clases sobre la secta de los Testigos de Jehová. Pasaron 15 años, recibiendo día tras día las clases. Ahora estoy muy preocupado, y ante los ojos de Dios tengo un gran pecado. Aunque no nos convencieron, ¿qué hago ahora?

Los Testigos de Jehová es de las peores sectas que hay actualmente. Han trabajado duramente bajo falsas tesis y muy hábilmente se han extendido por muchas partes del mundo. En Italia es una de las sectas más poderosas, además en México se han dedicado continuamente a desprestigiar a la Iglesia y obviamente que mucha gente se deja aún envolver en el miedo de la venida posible del fin del mundo. Yo creo que en este momento Usted debe darle gracias a Dios que todavía es católico y que ya no hay nada que le pueda quitar esa fe que tiene y ese respeto que manifiesta por los santos, por la Virgen María. Lo que hay que hacer ahora es reconocer que en aquél momento Usted pensó que era algo bueno, pero que en realidad no lo hizo con mala intención, sino que digamos fue por ignorancia religiosa, (disculpe Usted). Sin embargo piense en lo hermoso que significa ser católico y en la gran alegría que produce saber que el Señor lo ha bendecido a través de tanto tiempo. Es tiempo de aprender de la experiencia de la vida y de buscar la forma más directa de conocer más sobre las Sagradas Escrituras y sobre los fundamentos de la fe católica. Un buen día vaya al sacramento de la Confesión y luego de la Comunión, para dejar atrás ese episodio de su vida, pero tenga en cuenta de que no creo que usted haya permitido todo eso por maldad sino porque en ese momento no supo quizá decir No. Y recuerde que Dios es más grande en su perdón que nuestros pecados.


Querido Padre Jorge, hay muchas narraciones en la Biblia sobre como Dios inflige el castigo a la humanidad pecadora a través de diluvios, hambruna, pestes y otros desastres naturales. ¿Todavía El hace lo mismo?, ¿los desastres naturales son un signo de la ira de Dios?; ¿es posible que a nosotros se nos castigue en esta vida por nuestros pecados, o todo será después en el juicio final? En realidad he oído muchas veces de algunos católicos decir que Dios puede mandarnos ese tipo aflicciones en esta vida para reprendernos o para castigarnos, pero otros comentan que todo eso es una mera superstición sobre los últimos días. ¿Cuál es la verdad?

La Escritura, sobre todo en las tradiciones del libro del Génesis, explica la intervención de Dios por la maldad creciente de los hombres; ve en la maldad la ruptura del orden establecido, pero por ejemplo en la narración del diluvio, en el momento en el cual todo parece que va a hundirse, Dios se acuerda de su obra; establece de nuevo al hombre en su puesto primitivo de Señor de una tierra por El bendecida. Dios tiene paciencia con nosotros los pecadores y trata de llevar a los hombres a su amistad en su cercanía. Sin embargo sabe que la situación de pecado del mundo lleva al mismo Jesús a la muerte, y una muerte ignominiosa. Por eso tenemos que tener en cuenta el dolor de Dios por la amenaza de la debilidad humana, y su paciencia misericordiosa para esperar que regresemos como la oveja perdida que nos presenta Lucas en el capítulo 15 de su Evangelio, a Dios Padre. Por un lado entonces, yo creo que Dios nos amonesta, pero no creo que a fuerza tenga que verse como un Dios castigador. Como que ya pasó a la historia esa etapa de las escuelas que ponían mucho énfasis en el castigo de Dios. Aunque por otra parte los desastres naturales, son solamente eso, cosas naturales, aunque que en la Biblia se veían como formas con las cuales se manifestaba Dios al mundo. Hoy por hoy podemos decir que el pecado y la maldad del hombre han llevado a la autodestrucción, que podemos afirmar que en el pecado esté la penitencia. Por otra parte, dejemos que las cosas que nos pasan en la vida sean una forma de acercarnos a Dios, y que si aparentemente aparecen muy malas, sepamos que para los que amamos a Dios, todo es bueno en función de esa gracia que Dios nos ha otorgado que es la fe y la esperanza. No tengamos miedo pero aceptemos que Dios nos corrija con amor.


¿Los sacerdotes y demás religiosos aún hacen los votos de pobreza, castidad y obediencia? Yo entiendo la 'castidad", pero ¿qué significan la 'pobreza' y la 'obediencia'? Yo no veo mucho la pobreza en muchos de ellos, pues de hecho muchos traen buenos carros, viven en buenas casas y comen en restaurantes caros. Y además, ¿a quién prometen obediencia?; ¿qué significa la obediencia si veo que hay muchos sacerdotes que critican a sus propios obispos o superiores?

Creo que me hizo una pregunta fuerte y no me gustaría que Usted generalizara, porque habrá muchos errores en la forma de vivir el evangelio, pero en la Iglesia católica los votos de los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia), son los medios más adecuados para acercarse al seguimiento de Cristo y de ser amigos fieles de su amor. No niego que es verdad que la obediencia y la pobreza se ven a veces muy frágiles en la vida de algunos representantes de la Iglesia, tal vez porque como humanos se van debilitando en su testimonio de vida. Yo quiero agradecerle a Usted por la pregunta y le pido para que ore por un servidor y así el Señor mande a su Iglesia santos y buenos sacerdotes y religiosos para el bien de los fieles y para el crecimiento de la vida cristiana en las comunidades parroquiales. Y en relación con la pregunta sobre la obediencia, es obvio que a través del voto la persona consagrada se compromete para que ante todo vea en sus superiores la voz de Dios y sepa que lo más importante en la vida religiosa y sacerdotal es saber ser humildes y disponibles como la Virgen María, que en su Si, dijo que estaba dispuesta a someterse libremente a la voluntad salvífica de Dios Padre. El no verlo así dificulta la labor de Dios en la tierra.