"¿A QUIÉN IREMOS?"COLUMNAS DE 1998
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¿A Quién Iremos? de Febrero 1998
Padre Jorge, la mascota de la familia -- un maravilloso y adorable Cocker Spaniel -- acaba de morir. Ella tenia 14 años de edad, y había sido una fiel compañía para mi, mi esposa y mis cuatro hijos. La extrañamos mucho. Yo se que los perros no tienen alma y no serán juzgados. Pero mi nieto me hizo una pregunta un poco diferente y pense en mandársela a usted desde entonces, porque no estoy seguro que debo contestarle. ¿Habrá perros o gatos o cualquier otro animal en el cielo o solo humanos?El hombre debe cumplir su destino esencial, juntamente con Dios que es el de amar y dentro de la creación de Dios están los animales, a los cuales el hombre llega a estimar, pero son criaturas inferiores, que no por el hecho de tomarles afecto podemos considerarlas de la dignidad de persona, pero si cabe decir que Jesucristo vino a redimir la creación de Dios, sin duda a salvar al hombre y juntamente con el todo aquello que Dios a creado a su servicio. Su respuesta no es un simple si hay animales en la eternidad, sino que toda la creación participa de la obra redentora de Jesucristo, entonces visto desde esta óptica el león pastará con el buey y los niños podrán jugar hasta con las serpientes, podemos hacer referencia al Salmo que nos dice, "Bueno es Yahveh para con todos y sus ternuras sobre todas sus obras" (Sal 145,9); y también a Mateo que dice, "No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá por tierra sin el consentimiento de vuestro Padre." (Mt. 10,29) Termino diciendo esto para todos los lectores de La Cruz: Por otra parte un amor al animal que pervierte sus finalidades, que pone al animal por encima del hombre y quita lo necesario al hombre para dárselo al animal no puede ser aprobado. "No esta bien tomar el pan de los hijos para echárselo a los perritos." (Mt 15,26) La Iglesia permite un sano desarrollo de la persona humana y entre ello considera la diversión siempre y cuando esta conduzca al hombre a la paz interior y a una superación en los valores y virtudes. La Iglesia no condena las apuestas, puesto que bien sabemos que todas las loterías siempre se han hecho con el fin de alguna beneficencia, en este caso tanto la lotería nacional como la lotería de California en una parte contribuyen a la asistencia publica (escuelas, hospitales, asilos, etc.), y cuantas veces nosotros mismos no hemos participado en alguna lotería con el simple afán de apoyar a alguien o alguna institución, y no tanto por obtener un premio, lo mismo sucede con las apuestas, cuando se visita un lugar de apuestas, debemos ir con la intención clara de que nuestro principal objetivo es distraernos y convivir en una sana diversión, como cuando uno paga por entrar al cine o al circo, o en algún juego de azar en la feria (tirar dardos a los globos, etc.). Cuidemos mucho de no sobre pasarnos en nuestras diversiones que tristemente pudieran generar en nosotros dependencia de los juegos de azar, o un excesivo afán de sacarnos la lotería para hacernos ricos. No olvidemos guardar riquezas en el cielo. Que Dios los bendiga siempre y feliz año nuevo.
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