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"¿A QUIÉN IREMOS?"

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¿A Quién Iremos? de Febrero 2000

Padre, quiero saber que se debe hacer en este caso: Cuando una comunidad religiosa inicia debe contar con autorización del Sr. Obispo, ¿verdad? Por favor me podría explicar por qué se dá el caso de que al principio de esa comunidad, la misma contaba con la autorización; sin embargo después cambian al Sr. Obispo de Diócesis y llega otro Obispo y el último quita esa autorización. Entonces ¿qué pasa? ¿Esta comunidad se encuentra fuera de la Iglesia Católica? En caso de que así fuera, ¿puedo acudir a esa comunidad? Y si en la comunidad acuden sacerdotes, pero no son de esa diócesis, sino de otra, ¿por qué acuden si se supone que no tienen la debida autorización? Tal vez la comunidad de la que le platico tiene una cierta autorización y es por eso que acuden otros sacerdotes ajenos a la diócesis del lugar. ¿Me podría orientar?

No hay cosas raras en la Iglesia, pues lo primero que existe es un deseo de servir a Dios y al prójimo, lo cual se desarrolla históricamente en una estructura jerárquica muy clara, de respeto y de diálogo. Ninguna comunidad puede vivir solamente porque se le ocurre juntarse y convivir en la fraternidad cristiana; debe haber un carisma, una vocación, un ideal común, y un llamado. Sin eso último es imposible seguir a Jesús, es imposible hacer Iglesia. Entonces lo primero que se debe tener en una comunidad es que haya comunión con la Iglesia local y universal. Pues de hecho hay comunidades que se van saliendo de los puntos fundamentales de la doctrina católica, y entonces se les tiene que sancionar. Pero en el caso que usted presenta, el cual no conozco personalmente, ya que no sé a quien se refiera, es curioso que se piense así de la Iglesia, porque se da a entender que hay una cierta división entre los Obispos mismos y entre clero. Lo que realmente sucede es que en la Iglesia hay lugar para muchos carismas y nadie tiene el único camino. Aquél grupo que piense que es la única forma de agradar a Dios, está en un grave error. Y nadie puede obligar a nadie a creer en un carisma sino es primero avalado por la autoridad competente. Es muy sencillo, en cuestiones de gobierno eclesiástico las cosas son así: cada obispo tiene la función de gobernar y regir su comunidad, en el respeto a lo anterior y en la búsqueda del bien común en comunión con Pedro, es decir con el Vaticano.

Desde la misma vida consagrada surge una característica muy clara que tenemos que resaltar, a saber, su nota de eclesialidad. Es decir, no hay comunidad religiosa que no esté en la misma estructura fundamental de la Iglesia. De hecho, la vida religiosa es un don en la Iglesia y para la Iglesia (si gusta ver los textos de Lumen Gentium 43b y 44, del Concilio Vaticano II), pero tiene que estar gobernada por cánones y reglas muy precisas, por eso la autoridad eclesiástica competente interpreta los consejos evangélicos y regula la praxis, constituye las formas estables de vida y protege el espíritu de los fundadores (ver LG 45). Hace el discernimiento que conviene, porque el Papa junto con los Obispos prueban los espíritus, pues no todos vienen de Dios. Y lo que no es de Dios no puede autorizarse. Espero que usted siga yendo a esta comunidad, si es que le ayuda espiritualmente; salúdelos de mi parte y si hubiera aún problemas, pues que hablen con el Vicario de religiosos de esa diócesis. Infórmese con el Superior de la comunidad y platique sus cuestionamientos, y que Dios la bendiga, la felicito por su sinceridad.


Padre, he notado contrariedad entre los sacerdotes y creo que no debería haber tal, ¿verdad? No quiero juzgar a nadie, pero es que a veces me confundo. Si en ciertas ocasiones escucho de parte de un sacerdote un comentario sobre un tema y de otro sacerdote escucho lo contrario, ¿qué hago? ¿qué actitud debo tomar?

Entiendo su problema, pero lo básico no se cambia, y hay cosas básicas en la teología católica que tienen que ser como su bastión. Hay un teólogo llamado Hans Urs von Balthasar que tiene un escrito muy famoso que se llama El Todo en el Fragmento, y comenta que en las cosas más pequeñas está el todo de Dios, aún en los esquemas mentales e in-telectuales de nuestros tiempos podemos decir que Dios se hace encontradizo en todos los campos, y que en cada tema podemos siempre relacionar a Dios con la vida diaria, es una verdad muy iluminante.

Los sacerdotes no siempre tenemos la misma formación, pues hay diversas corrientes de pensamiento y de acción en la misma Iglesia y en el propio clero católico, pero eso sí, hay dogmas que no se ponen en duda, aunque reconozco que hay temas que se pueden poner a discusión. Yo le recomiendo que se vaya a lo esencial, observe al Papa y la Iglesia en su historia, en sus tradiciones, fíjese como ha habido siempre una comunión en lo más esencial, en lo que se dice el mensaje, o dogma fundamental, Cristo Muerto y resucitado, que nos dio la Vida eterna y que instituyó una Iglesia con un orden y con un mando. Rece el Credo y apréndase la síntesis de nuestra Fe y de nuestra forma de ver el mundo.

Por otro lado hay temas de menor importancia, pero que afectan la vida de todos nosotros y que nos hacen pensar en lo más esencial. Yo le pido que haga un esfuerzo por vivir el mensaje central y que vea que hay cosas que no son tan importantes y que haga un discernimiento entre lo menos y lo más necesario. Pues en materia de moral sacramental hay líneas seguras de seguimiento, en cuestiones sociales hay puntos estratégicos y puntos de divergencia, pero es obvio que en moral sexual y en su práxis ejecutiva, como en temas relacionados con las celebraciones hay acentuaciones según la formación y la vida del presbítero, porque es claro que la Iglesia es muy amplia y universal, arraigada en diferentes culturas y en diferentes latitudes.

No queramos ver todo tan fácil y tan esquemático. Hay acentuaciones en dife-rentes cosas, unas veces por aquí, y otras veces por allá. La evangelización no es una mera cuestión de aplicar métodos, sino que es algo más, es una forma de vida, es un estilo de pensamiento, es la presencia de Jesús como primer anunciador de Dios que quiere establecer un mundo de luz en donde no hay, un mundo de justicia donde sólo hay corrupción y escándalos.

Dios quiera que usted encuentre alguien que la oriente en sus dudas y que tome una forma de pensamiento, con el esfuerzo de conocer la Palabra de Dios, con la ayuda del espíritu Santo y con el deseo de ser mejores, es decir santos y muy cercanos a Jesús Eucaristía.


Padre Jorge, yo sé que el autor principal de la Sagrada Escritura es nuestro Padre Dios, y que diferentes hombres inspirados por Él escribieron nuestras Escrituras. También sé que nuestros hermanos separados de nuestra Iglesia tienen una Biblia diferente a la nuestra, y que no tiene autorización eclesiástica, además que cambian el nombre de "Yahvé" por el de "Jehová", y por si fuera poco, les faltan algunos libros como el de Tobías, Judith, etc. ¿A qué se debe que ellos digan que esos libros no son inspirados y utilizan esa excusa para desecharlos de su Biblia? ¿Me gustaría saber de que manera nuestra Iglesia ha determinado los libros que fueran inspirados y cuál su procedimiento para elegirlos como inspirados?

Creo que la historia de la Teología nos dice que la interpretación de los textos sagrados del antiguo testamento junto a la experiencia enriquecedora de la resurrección de Jesús dio lugar a lo que llamamos la elaboración de los evangelios y a las cartas de los apóstoles. En los primeros siglos se hicieron los estudios correspondientes para aclarar cuales eran los Libros Inspirados por Dios y cuales no lo eran. Es muy curioso saber que grupos protestantes llamados cristianos y algunas sectas emanadas de esta forma de pensamiento, en el cual la Biblia es la única fuente de revelación, se hagan interpretaciones y se saquen elucubraciones que ponen en tela de juicio las mismas bases de las comunidades cristianas de los primeros siglos, y los temas fundamentales de la teología de la primera comunidad primitiva de la Iglesia, como son la Primacía de Pedro, la vivencia en comunidad de la caridad fraternidad y la participación en la Mesa del Señor, con la repartición de los bienes para los más pobres.

Es una tristeza que aún haya gente que piense que Dios bajó y escribió la Biblia, y que no se sepa que las tradiciones de los judíos y los hombres sabios de Israel llevaron a cabo toda una historia de recopilaciones y de ensambles que después se juntaron para formar el primer bloque de la Biblia, y que en el origen de la comunidad cristiana se tomaran los libros anteriores como inspirados por Dios, haciendo hincapié en el hecho de Cristo, como el cumplidor de las Escrituras. Lo que pasa es que los protestantes siempre han querido ser muy ri-gurosos en su interpretación, pero siempre haciendo a un lado lo que no les conviene. Desde Lutero se hicieron a un lado los libros llamados deutero-canónicos, que eran escritos en Griego, siguiendo la línea judía de canonización de las Escrituras. Para nosotros los católicos es muy clara la idea de orden en las Escrituras, y que a partir de los primeros siglos se hizo una lucha férrea contra la secta más peligrosa el tiempo, que fuera el gnosticismo.

Los 73 libros de la Escritura son inspirados por Dios y la lista se puede ver en los textos del Concilio de Trento, celebrado en Italia en el Siglo XVI.