La Cruz de California

"¿A QUIÉN IREMOS?"

COLUMNAS DE 1999
Diciembre
Agosto
Julio
Mayo
Abril
Marzo
Enero



ARTICULOS

BREVES

CARTAS AL EDITOR

SIN AZÚCAR,
POR FAVOR





Contents © 1999
by Jim Holman.
All rights reserved.






¿A Quién Iremos? de Enero 1999

Padre, ¿Qué es el pecado de omisión? En caso de no advertirle a quien estoy vendiendo un auto usado que existe algo malo en el automóvil, ¿Sería ése un ejemplo de pecado de omisión?

La raíz del pecado está en la razón del hombre, en su libre vo-luntad. El pecado de omisión tristemente también entra dentro de nuestra libertad, porque en muchas ocasiones hemos sido testigos de injusticias y atropellos, y preferimos callar. Hacemos caso omiso de las necesidades de los demás y los dejamos sufrir ó padecer, y nos justificamos de una y mil formas. De manera particular en los pecados sociales. Por lo tanto, tienes la obligación de hacer ver los detalles del automóvil, de lo contrario, ocultarías la verdad al comprador.


Cuando fuí a solicitar mi licencia de automovilista me preguntaron si deseaba ser do-nador de órganos. Me indicaron que si moría en un accidente, extraerían mis órganos (ojos, corazón, riñones, hígado, etc.) y podrían ser útiles a otras personas. ¿Es permitido para un católico ser un donador de órganos? No estaba seguro, por lo tanto, dije que no.

Indudablemente es una noble acción el poder ser útil aún después de haber fallecido. De alguna forma es prolongar la vida. No tengas pendiente de aceptar donar tus órganos vitales. Dios nos conceda la gracia de donación total, no sólo en la entrega diaria, en el esfuerzo constante de nuestras vidas. Al fin de cuentas nos gastamos y se desgastamos por entregarnos al servicio de quien amamos, y ¿cómo no entregar hasta nuestro cuerpo en servicio de los necesitados? No temas, ya que al fin de los tiempos resucitaremos en cuerpos nuevos.


Padre Jorge, ¿Siempre es pecado mentir? En muchas ocasiones parece que mentir es mejor que decir la verdad. Si soy un invitado en la casa de alguien para comer y la comida esta mal preparada y muy salada, ¿no es mejor mentir, diciéndoles que la comida está bien en lugar de insultarlos?. Si el nuevo vestido que mi mamá se compró se le ve ridículo, ¿No es mejor mentir y decirle que se ve bien porque la quiero y deseo que se sienta positiva acerca de ella misma? Sin mentiras el mundo sería un lugar muy rudo.

Ciertamente creo que todos, más de alguna vez, nos hemos encontrado en alguna situación semejante. Pero independientemente de cual fuera la circunstancia, siempre que tengamos que expresar algún juicio, debemos ser muy prudentes al decir la verdad. Una mentira jamás nos hará crecer, pero no podemos expresar nuestras opiniones de una manera grotesca, que en vez de impulsar a un crecimiento, pudiera parecer ofensivo. Por lo tanto, es muy importante saber decir la verdad con gentileza y sencillez en una búsqueda sincera de crecimiento del que está equivocado. Por lo tanto, no tengo que aceptar el gusto de la cocina de otras personas, pero, también debo saber respetar. De la misma forma, en el vestir de los demás, no sólo mi opinión es válida. Debo aceptar con humildad los diversos gustos de las demás personas. Pero en cuanto a la mentira, siempre será privación de la verdad, que, a su vez es sinónimo de plenitud. Por consiguiente, si alguna cosa no te parece ó no estás de acuerdo y puede ser agresivo ú ofensivo expresarlo, es preferible guardar silencio.