"¿A QUIÉN IREMOS?"COLUMNAS DE 2001
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¿A Quién Iremos? de Enero 2001
Querido Padre Jorge: Desde que era niño, siempre he querido saber el significado de las siguientes palabras que decimos cada domingo en Misa cuando recitamos el credo, "fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos". Ya que estas palabras son parte de nuestra declaración de fe, pienso que es importante comprender completamente lo que significan. ¿Por qué Jesús descendió a los infiernos?Es verdad que nos sorprende saber que Jesús pueda haber estado en los infiernos, si es en verdad Dios. ¿Cómo puede ser que el Señor de la historia, el verdadero camino del hombre haya bajado a lo "más profundo de la tierra"? ¿Qué no se suponía que era el Mesías poderosísimo? Bueno, pues exactamente como Él es Todopoderoso tuvo la oportunidad de tomar esa grande decisión de aceptar la voluntad del Padre hasta las últimas conclusiones, porque recordemos que también es Hombre verdadero, como Dios verdadero. Y todo esto tiene que ver con su papel de vi-cariedad, es decir su interés para que nosotros seamos salvados. En otras palabras, Él tomó el lugar de nosotros, he allí el nudo central de la teología del sábado santo (Cf. Hans Urs von Balthasar). En el credo también decimos, "qui propter nos homines et propter nostram salutem...., crucifixus etiam pro nobis", es decir "por nosotros los hombres y por nuestra salvación fue crucificado" . Esta idea del sufrimiento del "siervo de Israel" es muy antigua, viene desde Isaías, pues el sufrimiento de Cristo no es un puro acontecimiento mágico mediante el cual un Dios enojado que reclama justicia se volviera automáticamente en el Dios misericordioso. Entonces para que la redención se haya dado era necesario que Jesús cumpliera hasta el extremo esta imagen verdadera del amor del Padre, que va hasta lo más lejano a sí mismo para salvar al hombre. La tradición de San Pedro nos habla de un descenso triunfante en donde Jesús anuncia la salvación a todos los hombres anteriores a Él, pero la gran tradición de San Juan y Paulina nos refieren un descenso doloroso y muy penoso, porque en realidad Jesús sigue siendo Dios y no se puede entender humana y completamente como el Padre haya deseado tal cosa. Pero si lo entendemos bajo la perspectiva del amor y de la gran misericordia que Dios ha tenido para con nosotros, entonces viéramos como es diferente la posición de aquellos intelectuales, como Federico Nietzche, que se burlaron de la muerte de Dios. "Si en verdad eres tan omnipotente, como es que mueres", dice Nietzche. Y la Iglesia responde: Jesucristo padeció la Cruz por nuestra salud. No nos escandalicemos por este artículo de nuestra fe ya que en realidad por esto hemos sido ya representados todos los hombres ante Dios, esto es lo que llamamos ser vicario, y Jesús lo fue hasta las últimas consecuencias. Gracias a Dios y fue así, sino no estuviésemos aún salvados. Padre Jorge: Si yo voy a confesión, y hago un buen Acto de Contrición, hago la penitencia y luego me acuerdo que he olvidado un pecado importante, ¿qué debo hacer? ¿Puedo tomar la comunión? ; ¿me debería confesar de nuevo?
El Código de Derecho Canónico de la Iglesia dice en el canon n.959 que en el sacramento de la penitencia, los fieles que confiesan sus pecados a un ministro legítimo, habiéndose arrepentido de ellos y con propósito de enmienda, pueden obtener de Dios el perdón de los pecados cometidos después del bautismo. Y como consecuencia entonces, el penitente, como cualquiera de nosotros, después de haber hecho un diligente examen de conciencia, debe confesar todos y cada uno de los pecados graves, según la especie (o sea en contra de cual virtud o mandamiento) y el número (al menos aproximado). Los pecados veniales, son materia libre, es decir sólo se recomiendan que sean confesados, pero no son obligatorios, presuponiendo que hay una conversión y un arrepentimiento de corazón, ya que se pueden perdonar por medio de otros medios como son la oración, la limosna, la mortificación, etc. Entonces, en el caso que se olvidase un pecado al momento de estarse confesando, no creo que sea grave, ya que no se hizo a propósito; pero en cuanto antes es bueno irse a confesar y platicar con el sacerdote, para comentarle sobre lo que uno hizo. De todos modos tenemos que tener en cuenta que Dios perdona seriamente si uno ha sido sincero con Dios y ha dicho sus pecados con responsabilidad.
Estimado Padre, ¿cuándo es permitido moralmente hablando, faltar a Misa en domingo? A mí me enseñaron que solamente si estaba enfermo o si estaba en el ejército o en prisión, o bien por alguna causa extraordinaria, pero mis amigos católicos me dicen que está bien si falto a Misa si estoy en vacaciones o tenga otras cosas importantes que hacer que me impidan ir. ¿Cuál es la enseñanza de la Iglesia en la materia? El Sacramento más augusto, en el que se contiene, se ofrece y se recibe al mismo Cristo Nuestro Señor, es la santísima Eucaristía, por la que la Iglesia vive y crece continuamente. El Sacrificio Eucarístico, memorial de la muerte y resurrección del Señor, en el cual se perpetúa a lo largo de los siglos el Sacrificio de la cruz, es el culmen y la fuente de todo el culto y de toda la vida cristiana. Esto nos lo recuerda el canon n.897, y es de subrayar que empieza diciendo que es el sacramento "augustissimum", o sea más sublime y más importante de toda la vida sacramental. Así que teniendo en cuenta esto nos podemos quedar con la exhortación a vivir de tal manera que no nos falle esa participación en la comunidad de los creyentes; claro, cuando es una cosa grave pues ni hablar, Dios entiende y perdona; pero si solamente es por un mal acomodo de mis horarios y de mi tiempo, creo que no hay justificación. Estamos invitados a revalorar ese aspecto, ese valor en nuestra vida; ya que si le hemos dado importancia a otras cosas y no al más importante en el domingo, deberíamos redefinir nuestra escala de valores.<
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