CARTASCARTAS DE 1998Octubre Julio Junio Mayo Febrero ARTICULOS BREVES SIN AZÚCAR, POR FAVOR ¿A QUIÉN IREMOS? Contents © 1998 by Jim Holman. All rights reserved.
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Cartas al Editor de Julio 1998
NO LO PODIA DEJAR PASAR FEAS FALTAS DE ORTOGRAFIAMuy Estimado señor: Por medio de la presente me permito felicitarlos por su muy loable labor con su distinguido periódico. Vino a mis manos por accidente, pues me lo regalaron al comprar mi periódico que yo leo diariamente (El Sol). Lo leí todo (Año dos, Número 5, Mayo 1998), y todo está muy bien. Como Católico que soy, desde luego que comparto y apoyo todo lo que se dice ahí, pero no puedo menos que permitirme también llamar su atención a un anuncio en la última página (8), esquina inferior derecha, Del Ministerio Pro Vida de la Iglesia Santo Tomás, que dice en la parte inferior del mismo: "Aun estaba yo en el vientre de mi Madre y ya me apollaba en ti. Tu me hicistes nacer. Yo te alabare siempre!" Me parece sumamente ofensivo, denigrante, vergonzoso, que ustedes difundan tan feas faltas de ortografía; el peligro es que personas de poca instrucción van a creer que así está bien escrito. Disculpen la regañada, pero no lo podía dejar pasar. Atentamente, -- Dr. Oscar González-Arechaga Castaños Muchas gracias por llamarnos la atención respecto a estos errores. Hemos quitado el anuncio hasta que quienes pusieron el anuncio puedan hacer las correcciones. Queridos Hermanos en el Señor Jesús: Porque soy un sacerdote norteamericano, yo leí con interés el artículo 'Sacerdotes norte-americanos eliminan nuestras tradiciones: La lucha por conservar viva la cultura hispana en los Estados Unidos". Yo soy sacerdote norteamericano. Yo soy nieto de abuelos Católicos de Europa. Mis antepasados llegaron aquí pobres en dinero, pero ricos en la fe Católica. Ellos trajeron a América los sacramentos, la Misa, sus propios sacerdotes para celebrar e instruir en sus idiomas, y también sus tradiciones piadosas como novenas, vía cruces, y celebraciones locales. Ellos construyeron templos con su propio dinero, dieron sus hijos a la iglesia a ser sacerdotes para continuar celebrando su fe como ellos estaban acostumbrados: la vida sacramental y devociones tradicionales. Mi familia todavía practica toda la fe católica de mis abuelos: Misa cada Domingo, Eucaristía, catecismo, matrimonios en la iglesia, vía cruces, rosario, novenas, y las devociones de los italianos y de los croatas. En mi experiencia en San Diego, los hispanos recién llegados no traen sus sacerdotes como mis antepasados a servir la comunidad hispana, ni tampoco nos dan sus hijos para ser sacerdotes a celebrar e instruir en el idioma español. Los hispanos recién llegados no construyen frecuentemente sus propios templos para su comunidad hispana. Muchos de los hispanos recién llegados no asisten a la Misa, no celebran el sacramento del matrimonio, no quieren poner a los niños en el catecismo después de recibir la primera comunión. En verdad, hay una pobreza en la fe y en las tradiciones en la comunidad hispana. Nosotros sacerdotes de los Estados Unidos no somos responsables. Los hispanos pueden culpar solamente a sí mismos. Cuando yo fui al seminario, mi obispo me pidió que yo aprendiera español para conocer y ayudar a los nuevos inmigrantes hispanos en mi país, los Estados Unidos de América. Con los hispanos de países diferentes, yo celebro novenas, vía cruces, posadas, fiestas, días de honor de los santos, especialmente a Nuestra Señora de Guadalupe porque yo vivo con mucho hispano en el sur de California. Yo uso mucho de mi tiempo evangelizando a personas que tienen una idea de la fe, pero conocen ni a Cristo, ni la Biblia, ni el catecismo. Muchas se quieren bautizar, pero no practican la fe. Es posible que algunos practiquen varias tradiciones; por ejemplo muchos vienen en el día de la ceniza que no es obligatorio para celebrar una pura tradición, pero no asisten a la Misa los Domingos o no comulgan como Cristo nos ordenó. Si personas de las culturas hispanas quieren celebrar tradiciones, es la responsabilidad de estas mismas personas el celebrar primero la fe católica y después las tradiciones que originan en esta misma fe. Ellos son responsables de dar sus hijos a la iglesia para ser sacerdotes y celebrar sacramentos, instruir a los recién llegados en su idioma, y promover las tradiciones de las culturas particulares. Nosotros Americanos hemos hecho nuestra parte. Es tiempo que la comunidad hispana haga la suya. -- Padre Richard L. Perozich Muy estimado Editor: Con gran interés leí hoy el artículo en la edición de La Cruz de California del mes de Mayo titulado 'Sacerdotes norteamericanos eliminan nuestras tradiciones' el cual (título) me perturbó bastante. No se equivoque; el artículo fue de mi completo acuerdo, el título es el que me perturbó. Me explicaré. Ese título implica que los sacerdotes anglosajones son racistas y se proponen extinguir todo lo Latino, pero no es así porque esto no es cuestión de racismo sino el plan bien concertado de Satanás con la masonería de destruir la Iglesia Católica; esto se lo aseguro porque nosotros en nuestra parroquia tenemos sacerdotes Latinos, mas bien Mexicanos, porque nuestra parroquia es como 95% Latina, que si uno se arrodilla o hace una genuflexión se reusan a darle a uno la Sagrada Comunión, y han removido las estatuas de la Virgen, San Judas y otros santos de donde se encontraban y las han echado atrás del vestíbulo. Esta es una situación desastrosa; el modernismo ha permeado la Iglesia, y esto lo están haciendo sacerdotes Latinos a Latinas a tal grado que yo me cansé de esta situación y ya no voy a la Iglesia mas lo que hago es quedarme en casa y rezar el Rosario de quince misterios. El título apropiado a mi buen sentido hubiera leído así: 'Cómo la Masonería Satánica Destruye Nuestra Iglesia', este es el modernismo, las herejías, la cisma Satánica en la Iglesia. Cariñosamente en Cristo, -- Frank P. Calderon Estimado Editor: Me gustaría recibir su periódico mensualmente. Comprendo que su periódico sigue la enseñanza de la Iglesia descrita en el Catecismo Universal, y que es leal al Santo Padre y al Magisterio. Gracias por su servicio a la comunidad católica. -- Angel L. Roman |