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Breves de Diciembre 2002
PRESERVATIVOS NO REDUCEN RIESGO DE ENFERMEDADES VENÉREAS -- (ACI) Un informe científico publicado por el Medical Institute for Sexual Health -- Instituto Médico de Salud Sexual -- confirmó que los preservativos no logran reducir el riesgo de algunas de las más comunes y potencialmente peligrosas Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).Sexo, Preservativos y ETS: Lo que ahora sabemos se titula el informe científico que explica los recientes descubrimientos e investigaciones profesionales sobre la capacidad de los preservativos para reducir el riesgo de las ETS, en donde se aclara que "aún sean usados el 100 por ciento del tiempo", no logran reducir el riesgo de las enfermedades. El informe ha sido desarrollado por algunos de los expertos más destacados del país en enfermedades de transmisión sexual e investigación de preservativos. "América está enfrentando una epidemia de ETS, más de 15 millones de nuevas infecciones de ETS por año", comentó el Dr. Joe S. McIlhaney Jr., presidente del Instituto Médico. "Es sumamente urgente que los americanos entiendan lo que la ciencia aclara los límites del preservativo para mantenerlos a salvo de las ETS, muchas de las cuales pueden tener consecuencias que cambien la propia vida, incluyendo infertilidad y cáncer". Los descubrimientos del informe incluyen que "no existe evidencia de ningún tipo de reducción del riesgo de transmisión de la infección del virus del papiloma humano (IPH)". También que "en la transmisión de sífilis, el uso del preservativo deja un riesgo relativo de 50 por ciento a 71 por ciento de infectarse; y en enfermedades como la gonorrea y la chlamydia, el uso de preservativos deja un riesgo aproximado de 50 por ciento de infectarse". En respuesta al documento "Normas esenciales sobre las políticas diocesanas y de las heptarquías relativas a las denuncias de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes, diáconos y otro personal eclesiástico" redactada por los obispos norteamericanos en Dallas durante la reunión del 13 al 15 del pasado mes de junio, la carta señala que "ante todo la Santa Sede quiere manifestar su plena solidaridad con los obispos de los Estados Unidos en su firme condena de los delitos sexuales contra los menores y está profundamente preocupada por la angustiosa situación producida en los últimos meses en la Iglesia en Estados Unidos". "Al mismo tiempo, la Santa Sede quiere alentar los esfuerzos de la Conferencia Episcopal a la hora de ayudar a los obispos a hacer frente a esos difíciles problemas", agrega. La carta del Cardenal Re señala también que "el abuso sexual de menores es particularmente repugnante. Profundamente conmovida por el sufrimiento de las víctimas y de sus familias, la Santa Sede respalda a los obispos norteamericanos en su tarea de responder con firmeza ante los delitos sexuales de un reducido número de aquellos que ejercen su ministerio o trabajan al servicio de la Iglesia". "Pero ese reducido número no puede eclipsar 'el inmenso bien espiritual, humano y social que la amplia mayoría de sacerdotes y religiosos en Estados Unidos ha llevado y sigue llevando a cabo' (Juan Pablo II, Discurso a los cardenales de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, 23 de abril de 2002)", agrega la carta, citando al Papa. "Del mismo modo", continúa la carta, "la Sede Apostólica reconoce los esfuerzos que los obispos de Estados Unidos han llevado a cabo mediante las 'Normas' y las directrices comprendidas en la Carta de los Obispos para la Protección de los Niños y los Jóvenes ('Charter') para proteger a los menores y evitar nuevos abusos en el futuro. Esos esfuerzos deberían ayudar también a mantener o restablecer la confianza de los fieles en sus pastores". Sin embargo, el Cardenal Re señala en la misiva que "a pesar de esos esfuerzos, la aplicación de las políticas adoptadas en la asamblea plenaria de Dallas pueden ser fuente de confusión y ambigüedad porque las Normas y la Carta comprenden medidas que en algunos aspectos son difíciles de reconciliar con la jurisdicción universal de la Iglesia". "Por estas razones, se ha considerado apropiado que antes de que se otorgue la 'reconigtio' es necesaria una ulterior reflexión y revisión de las Normas y de la Carta. Para facilitar esta tarea la Santa Sede propone que se establezca una comisión mixta, compuesta por cuatro obispos elegidos entre la Conferencia Episcopal de Estados Unidos y cuatro representantes de aquellos dicasterios de la Santa Sede con competencia directa en la materia: la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Congregación para los Obispos, la Congregación para el Clero y el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos". En respuesta a este pedido, Mons. Gregory, señaló en una carta, luego de una previa consulta con sus hermanos en el episcopado que "los obispos estadounidenses están profundamente agradecidos a la Santa Sede, tanto por la solicitud fraterna que ha mostrado a la Iglesia de Estados Unidos en esta época tan difícil, como por la amable atención que se ha prestado a nuestra petición". "En vista de las cuestiones que Su Eminencia plantea en la carta que me dirige acerca de cual es la forma mejor para que nosotros podamos obtener efectivamente la 'reconigtio' de las Normas propuestas, acepto con agrado, en nombre de nuestra Conferencia Episcopal, la sugerencia de la Sede Apostólica sobre el establecimiento de una comisión mixta para reflexionar más a fondo y estudiar la revisión de algunos aspectos de la Carta aceptada por los obispos en Dallas y de las Normas propuestas a la Santa Sede para la 'reconigtio' ". La Secretaría de Gobernación adelantó los trazos de un nuevo reglamento y enmiendas a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público que permitirían a las distintas denominaciones religiosas poseer medios de comunicación masiva no impresos, trabajar en centros de salud y cárceles ofreciendo ayuda espiritual, y eliminaría la prohibición legal que impide a los funcionarios asistir a eventos religiosos. Abdías Pérez Landín, presidente de la Comisión Nacional Evangélica de Defensa, se opuso a la eventual reforma porque, según él, responde a la fe particular del Presidente Vicente Fox. "El presidente de la República no puede hacer frente a la dicotomía de su investidura y su carácter ciudadano a la hora de asistir a un evento religioso. Su investidura no puede aprovecharse para otros fines. La actitud del presidente Fox en la visita papal nos dejó una agresión que no podemos soslayar", señaló Pérez en alusión a los gestos públicos de cariño del mandatario hacia el Santo Padre. Pérez señaló que con la reforma "se echa por la borda la separación Iglesia-Estado; se me ponen los pelos de punta porque las medidas referidas no significan la modernización eclesiástica sino el retorno a la condición del país a principios del siglo XIX". Contra lo que especula Pérez, el Secretario de Gobernación, Santiago Creel, explicó que después de 10 años de vigor de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público resulta necesario evaluar su marco jurídico y analizar el posible acceso de las iglesias a los medios de comunicación electrónicos, así como la inclusión de valores universales en los planes y programas educativos. Tras ratificar el carácter laico del Estado Mexicano, Creel dijo que el gobierno se ha fijado, como uno de sus lineamientos, garantizar a todos los individuos el pleno ejercicio de sus derechos y libertades religiosas. El Secretario de la Conferencia Episcopal Mexicana, Mons. Abelardo Alvarado Alcántara, expresó su satisfacción por "haber escuchado al señor secretario (Creel), que de alguna manera está dicho que es una de las voluntades que el Gobierno Mexicano tiene actualmente de otorgar a las iglesias la posibilidad de usar y de tener sus propios medios de comunicación". Durante su homilía dominical, en presencia de directivos de la Fundación de Trasplantes A.C., el Prelado explicó que "donar libre y voluntariamente un órgano de nuestro cuerpo, después de nuestra muerte física, es un acto de amor y misericordia a favor del prójimo, es un signo muy claro de la generosidad humana y cristiana". Asimismo, el Cardenal hizo votos por los enfermos que esperan un órgano y que, gracias a la generosidad de las personas, pueden vivir una vida con esperanza.
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