ARTICULOS
ARTICULOS DE
|
La nueva Casa del SacerdoteUn lugar digno para los sacerdotes ancianosPOR ALFREDO ORTEGA TRILLO Cuando un médico, un ingeniero, un profesor, ya no están para sanar personas, cons truir puentes o enseñar en el pizarrón, normalmente se recogen con su familia a compartir los últimos años de sus vidas con los primeros de sus nietos. ¿Pero qué pasa con el sacerdote que dedicó toda su vida a salvar almas cuando llega a la edad de empuñar un bastón? A diferencia de los primeros, los sacerdotes no tienen familia a dónde ir, y se tiene la idea, nada infundada, de que antes de terminar en un asilo preferirían dar de bastonazos a las mismas puertas del infierno. "Aunque el ministerio del sacerdocio no termina nunca", comienza el padre Pedro López, encargado del proyecto de la nueva Casa del Sacerdote en Tijuana, "también es verdad que la vitalidad se va acabando y llega un momento en que se vuelve imposible ejercerlo". Los sacerdotes quedan eximidos de las obligaciones de su ministerio a los 75 años. A esa edad su carga de trabajo se relaja a la condición de asistente de una parroquia. Hasta hace poco estas era la única expectativa para los años otoñales de un sacerdote en la diócesis de Tijuana. Actualmente hay en la diócesis de Tijuana siete sacerdotes que frisan o ya han pasado de los 75 años y se espera que en los próximos cinco la cifra aumente a quince, por lo que de un tiempo a acá, el señor obispo Rafael Romo ha retomado la idea, concebida desde obispados anteriores, de construir un lugar digno para que los sacerdotes ancianos puedan vivir con dignidad los últimos años de su vida. El proyecto de la nueva Casa del Sacerdote se suma a las dos casas que se destinan actualmente en Tijuana al descanso y recuperación de sacerdotes de avanzada edad o en estado de recuperación y contribuirá a ofrecerles un lugar más amplio y más digno. La idea de una casa de retiro para sacerdotes ancianos no es nueva. Ya existen experiencias en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, pero éstas no han dado los resultados esperados, comenta el padre Pedro, "porque han funcionado como asilos". El concepto de la Casa del Sacerdote que ha ido cuajando para la diócesis de Tijuana tiene un toque novedoso y original: implica un lugar donde los sacerdotes ancianos vivirán dignamente y no relegados o recluidos de su gremio. A través de una investigación por Internet sobre experiencias parecidas realizadas en Europa y Sudamérica, el padre Pedro encontró que la solución era una casa que además de residencia y espacios privilegiados para sacerdotes ancianos tuviera también espacios de encuentro y convivencia intergeneracional para sacerdotes, donde los viejos pudieran seguirse sintiendo valiosos y de servicio a su fraternidad religiosa y los sacerdotes en funciones pudieran acercarse al consejo de los sacerdotes ancianos; una casa que además de residencia y espacios de privilegio exclusivos para los sacerdotes mayores, convocara a sacerdotes de todas las edades en torno a espacios de esparcimiento para la lectura, el descanso, el deporte, el juego y la oración, en una especie combinada de residencia y club. Con el propósito de contar con una Casa con esas características la diócesis compró en 2004 una casa que dejaba una familia en el oriente de Tijuana. La compra se realizó como una oportunidad para la diócesis, pues la familia propietaria vendió a la diócesis la casa con sus 2143 metros cuadrados de terreno a la mitad de su valor. "Se trata de una casa de unos cuarenta años de antigüedad, en muy buen estado, debido a que nunca estuvo deshabitada, sino que la familia apenas la dejó, la traspasó a la diócesis", indica el padre Pedro. Además de cuatro habitaciones y los espacios comunes de una casa familiar, la propiedad incluye una piscina techada, un gimnasio, y un frontón. El terreno suma también un espacio bien arbolado, donde crecen árboles frutales: un zapote, una higuera, un durazno, algunos olivos, entre otros. También hay palotruenos, eucaliptos, y una palmera que saca su cabeza por encima de la huerta. "Estos árboles ya adultos los vamos a dejar y serán muy bien aprovechados para darle a la Casa un ambiente de tranquilidad", comenta el padre Pedro tocando las hojas con los dedos. Los árboles ofrecerán, además, remates visuales interesantes al diseño arquitectónico del complejo cuando esté terminado. Antes que destruir nada y empezar de cero, el padre Pedro ha decidido adaptar el edificio actual de la casa a las necesidades de la Casa del Sacerdote, aprovechando al máximo los elementos arquitectónicos que ya existen, lo que ha servido de pauta al diseño del proyecto que dirige el arquitecto José Guadalupe Luquín Noriega, profesor del Instituto Tecnológico de Tijuana. El proyecto final de la Casa del Sacerdote resultará de la incorporación de algunos elementos propuestos por algunos de los nueve proyectos originales presentados en concurso por los alumnos del arquitecto Luquín. "Se tomó como rector uno de los proyectos presentados y a él se le han ido sumando ideas, como fue el caso del proyecto de la capilla, que había resultado muy interesante en otra propuesta", explicó el arquitecto Luquín. ¿Qué es lo interesante en el proyecto de esa capilla? "El diseño de la sacristía, el altar; pero sobre todo, la forma en que se plantea el aprovechamiento de la luz natural según la orientación de tragaluces, y claro, el consecuente ahorro de energía eléctrica". Actualmente la casa es de un nivel y aunque se proyecta a dos, la planta baja quedará reservada a las habitaciones de los sacerdotes ancianos. El proyecto final integrará al área residencial de los sacerdotes ancianos una capilla cerrada con capacidad para cincuenta personas, con planes de ser compartida con los vecinos del lugar para eventos y fiestas especiales. Con este objetivo la capi lla contará con puertas que darán al patio para las personas que eventualmente allí se congreguen. La actual bodega de la casa se transformará en una pequeña casa para el matrimonio que vivirá allí para encargarse del mantenimiento de la Casa. El conjunto incluirá, ex profeso, un área para religiosas que allí vivirán para atender y cuidar de los sacerdotes ancianos. Esta área tendrá su propia privacidad para dormitorios, que serán dobles y austeros, y un oratorio, al que sólo se tendrá acceso desde el área reservada a las religiosas. "El oratorio fue un espacio en el que los alumnos trabajaron mucho", comenta el arquitecto Luquín. El conjunto contará con espacios de descanso tomando en cuenta la distribución y orientación de los patios. "Habrá áreas de asolamiento aprovechando el curso del sol, áreas comunes, un área de trabajo para leer o escribir, y un oratorio pequeño", agrega el arquitecto Luquín. La construcción actual cuenta con una alberca techada, a la que se le acaba de dar su manita de gato con la instalación de una nueva tubería de agua caliente, comenta el padre Pedro. Habrá también una pila Jacuzzi para terapias de hidromasajes en padecimientos de artritis; áreas de juegos de mesa y una cancha de ráquetbol. La casa estará adaptada funcional y ergonómicamente a la ancianidad: no habrá escalones ni suelos resbalosos. Las maquetas del proyecto sugieren una atmósfera fresca, ambientada por algunas caídas de agua en los entornos de la Casa. Aunque la Casa del Sacerdote será, en primera instancia, de uso exclusivo para sa cerdotes, se planea compartir la capilla con los vecinos del lugar los domingos y días de fiesta. Así mismo, y para ocasiones especiales, la diócesis dispondrá de algunos espacios del terreno para ejercicios espirituales y retiros. A diferencia de otras experiencias de casas para sacerdotes retirados que con servicios médicos internos, la Casa del Sacerdote no tendrá estos servicios especializados, dado que los sacerdotes de la diócesis de Tijuana tienen un seguro médico y la Casa está ubicada en una zona de fácil acceso desde los centros hospitalarios de la ciudad. La Casa del Sacerdote, hoy en proceso de adaptación arquitectónica a partir de una casa familiar, está ubicada en la calle Baltasar 13, fraccionamiento Los Reyes, muy cerca del entronque de la vía rápida oriente y el boulevard Díaz Ordaz. Aunque la diócesis adquirió la casa por la mitad de su valor gracias a la generosidad de la familia que se la vendió, y los proyectos arquitectónicos han constituido un importante ahorro gracias al apoyo del arquitecto Luquín y el servicio social de sus alumnos del Instituto Tecnológico de Tijuana, el proyecto no cuenta con muchos más recursos que los provenientes directamente de las recolecciones hechas en las parroquias que conforman el decanato cuarto de la diócesis de Tijuana, por lo que los padres Pedro López se encuentra en permanente búsqueda de fondos. Si usted quiere apoyar el proyecto de La Casa del Sacerdote o desea conocer más del proyecto comuníquese con el padre Pedro López al obispado (664) 684-8411 de mañana o al (664) 634-4031 en la parroquia de San Francisco Javier por las tardes o bien a su dirección electrónica: pedrolopez@iglesiatijuana.org |