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"Va al ritmo de la comunidad"

La gente ha ido aportando poco a poco con materiales para la construcción de una capilla dedicada a San Pedro en una colonia humilde de Algodones, Baja California


POR GUSTAVO VÁZQUEZ RAMOS

Me encuentro con el Padre Miguel Ángel Osuna, quien me explica los antecedentes o el nacimiento de la colonia Santana Peralta en Algodones, Baja California. Mientras conversamos y llegamos a la entrada de la colonia, observo a mi izquierda, un helicóptero de migración de Estados Unidos, sobrevolando insistentemente a unos cuantos metros de nosotros, en la línea divisoria de ambos países. A mi derecha, pasamos de lado por las precarias instalaciones de trabajo de los ladrilleros de esta colonia. Veo varios trabajadores haciendo su quehacer fatigosamente. Al igual que las tejas que se meten en los hornos, estos hombres también son prácticamente horneados a la intemperie, por una temperatura mayor a los cuarenta grados centígrados.

Es un duro escenario, que poco a poco vamos dejando, para ir al encuentro de otro: la capilla dedicada a San Pedro.

Al llegar, me conmueve ese puñado de personas: niños y niñas, sus madres, otras mujeres, y uno que otro hombre. Es una ensalada de rostros, todos expectantes, con sus alegrías y tristezas, y también de esperanzas. Esperan al Padre, para participar de la celebración de la Santa Misa, para repetir la experiencia de ser comunidad, de ser Iglesia.

"La mayoría de la población de la colonia Santana Peralta, se dedica principalmente a la elaboración casi artesanal de ladrillo, teja, y productos de barro", inició el Padre Miguel Ángel. "Generalmente, estos materiales son bien valuados para la construcción y la ornamentación. Gran parte de este producto se va a Estados Unidos, principalmente a Yuma, Arizona, por el estilo de arquitectura que manejan. Esta colonia se compone de 180 a 200 familias aproximadamente, con una población estimada de unas 1500 personas".

"La comunidad arrastra situaciones sociales típicas de mucha pobreza, problemas de salubridad, a veces de hacinamiento; es decir, una familia jala a otra, mientras se acomodan y ahí se quedan. Los principales problemas sociales que yo veo en la comunidad, es el hecho de que esta, es una comunidad de tráfico de personas. Como todas las fronteras de México, tiene mucha vigilancia por parte de Estados Unidos. Hay mucho tráfico de personas ilegales y está invadida de gente que se beneficia de eso. Existen problemas de drogas, consumo de cristal, alcoholismo, violencia intrafamiliar, bajo nivel de escolaridad, alto índice de analfabetismo, y poca aspiración a salir de su propia situación", continuo.

"En este grupo, la emigración es poca, porque la población está bien asentada en estos trabajos artesanales, aunque la forma de economía sea muy baja. Los servicios de salud son públicos, de gobierno, gratuitos, así mismo la medicina. Obviamente no manejan programas de salud preventiva", siguió comentando.

"Es una colonia fundada en los ochentas, principalmente por invasiones. Esta colonia se ha ido regularizando con el tiempo, compuesta principalmente de personas del estado de Guanajuato. La ubicación de la comunidad está en las inmediaciones de la presa Matamoros, al sur de la presa Morelos. Son un par de comunidades cercanas, pero curiosamente, la otra comunidad, de nombre colonia Ladrillera, tiene un poco más de desarrollo, porque han logrado organizarse mejor. En la colonia Santana Peralta, la gente necesita aprender a organizarse más, ya sea para la promoción de sus productos, para conseguir las materias primas que utilizan, desde las leñas para sus hornos, el barro, etc. En cierta forma es un trabajo insalubre, ya que estas personas entran en contacto directo con substancias muy tóxicas que se encuentran en los hornos donde se hacen las tejas. Esto representa para ellos, un trabajo de mucho esfuerzo y poca ventaja", dijo el padre Miguel Ángel.

"Entre en contacto con esta comunidad en Agosto de 2004, y desde entonces, empezamos un proceso de conocimiento de la misma. Me di cuenta de que la comunidad necesita mucha presencia y evangelización. Me he apoyado en pequeños grupos que me asisten en ocasiones, como misioneros, seminaristas que son enviados para hacer experiencias misionales, los asigno a trabajar en comunidades, promoviendo sobre todo esto mismo, el trabajo en comunidad. La respuesta de la comunidad va en incremento, empezó como un pequeño grupo de zona", siguió.

"La capilla a mi cargo está dedicada a San Pedro Apóstol. Se empezó a edificar a principios de los noventa. Se trata de una comunidad católica incipiente, donde el proceso de evangelización ha sido gradual, de alguna manera inconstante. Esta zona norte del Valle, no ha logrado tener siempre toda la atención eclesial que debería, en parte por la falta de sacerdotes. Por ejemplo, actualmente estamos ocho sacerdotes asignados a un territorio que se llama 'la zona norte del valle'. En el decanato norte del valle, anteriormente solo había de dos a tres. Actualmente somos ocho o nueve, como acabo de mencionar", explicó el Padre.

"Esta capilla pertenece a la parroquia Cristo Rey a la vez se desmembró de la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en ciudad Morelos, Baja California. Es la quinta en fundación de esta parroquia, y es la que tiene en la actualidad más problemas de edificación. La obra material va al ritmo de la comunidad. Es la misma comunidad la que se va organizando, por medio de pequeñas cantidades para ir edificando su templo. Desde hace unos cinco años a la fecha, tiene una atención mas constante como capellanía, sin embargo el trabajo es mucho. Actualmente, más o menos echamos a andar de manera ordenada, una catequesis de niños y en algún momento de adultos. Así mismo, el proveer de los sacramentos a quienes los pidan, en un nivel de pastoral prácticamente asistencial", continuó.

"Originalmente teníamos la misa los sábados a las cinco de la tarde, en invierno, y a la seis en la época de verano. Desde hace un par de semanas, cambiamos a miércoles la misa semanal, y los sábados los dedicamos a algún tipo de catequesis. Ya que soy el único sacerdote asignado a la comunidad parroquial, y son varias capillas, me veía en el apuro, debido a las ceremonias, las bodas, los matrimonios, los quince años, etc., de no poder celebrar la Santa Misa en fin de semana. Entonces, se celebraba la palabra con algún ministro que me pudiera auxiliar. Para estas comunidades es muy importante que sientan que participan de la misa, de tal manera que llegamos a un acuerdo: la celebración de la misa los miércoles. Esto también ayuda a que no pierdan la costumbre de reunirse", comentó.

"En estos días preparan una fiesta comunitaria dedicada a San Pedro Apóstol, y aunque la capilla esta dedicada a este santo, celebran en el día de San Pedro y San Pablo. Es muy probable que esta devoción venga desde su comunidad de origen", dijo.

"En cuanto al proyecto de edificación, como comente anteriormente, va al ritmo de la comunidad. La gente ha ido aportando poco a poco con materiales para la construcción de la misma. Tenemos la necesidad de ponerle piso al interior y exterior del templo, porque cuando llueve o hay mucha humedad, resulta muy difícil podernos reunir. Yo trato de respetar el ritmo de la comunidad, en este proyecto de edificación. Lo principal es hacer comunidad, y poco a poco hemos avanzado", explicó el Padre Miguel Ángel.

"La comunidad que nos reunimos aquí en el templo ha ido creciendo con el tiempo", comenta amablemente la Sra. Gracia Almanza, ama de casa, quien también le ayuda a su hijo en la elaboración de teja, en los meses de mucho trabajo. "Tenemos primeras comuniones, catecismo los sábados, las confirmaciones se hacen en Algodones, pero aquí se les da el estudio. Antes la gente no se arrimaba a la Iglesia y ahora hay mucho más gente… sobre todo niños y niñas con sus mamás que vienen al catecismo. Algo que nos gustaría mucho a todos, es ver la capilla terminada. Lo que lleva de construida, ha sido con la ayuda de los ladrilleros. Acabamos de terminarle el techo, pero todavía nos falta mucho, entre otras cosas, el piso. Ahorita, en tiempo de calor, como no tenemos ventanas, nos ayuda cuando hace viento, porque lo sentimos menos, ya que sopla por todas partes".

"Mi mensaje a la comunidad católica y en general, a los lectores de este periódico, es que la primera necesidad que tiene esta pequeña comunidad, es la de su oración solidaria", explicó el Padre. "Hasta el momento, yo no he promovido ningún esquema de captación de recursos. Lo que tenemos ha sido por el esfuerzo de su gente, con pequeñas actividades y aportaciones. Sin embargo, estamos abiertos a recibir ayuda, sobre todo, de materiales para la construcción. Por ejemplo, en este momento, tenemos necesidades de cemento, ya sea, por donativos o en especie. Pueden comunicarse conmigo, ya que soy el responsable de la promoción económica de esta comunidad. Algo que me interesa mucho de esta, es que la gente entienda que lo más importante de 'hacer Iglesia', es que la comunidad debe ser sujeto de su propio progreso, de su propio desarrollo. Estamos abiertos a que grupos católicos que promueven misiones en períodos vacacionales, de semana santa, en cuaresma, yo con mucho gusto podría recibirlos y ver la manera de que nos apoyen con su presencia evangelizadora. El teléfono de la parroquia Cristo Rey es (658) 517 78 76 en Algodones, Baja California. Ahí, pueden ponerse en contacto conmigo".

"Mi comentario final es que seamos siempre solidarios; es lo más importante de la vida de la Iglesia. La solidaridad comunicativa que podemos establecer es muy importante también, como lo es este medio, porque hacen crecer la vida de la comunidad. Nos hacen tener conciencia de la 'Iglesia grande', y salir de la imagen que podemos tener de esa Iglesia 'reductiva', o circunscrita nada más al espacio donde vivimos. Sobre todo eso, una conciencia eclesial, solidaria", concluyó el Padre Miguel Ángel Osuna.