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La trampa de las palabrasManipulación del hombre a través del lenguajePOR ALFREDO ORTEGA TRILLO El primero de julio pasado se realizó el II Foro de Expresión de Laicos Católicos en las instalaciones del Instituto Progreso en Tijuana bajo el título: "Ideologías Contemporáneas de lo Incompleto". Al acto asistieron alrededor de sesenta personas de diferentes extracciones formativas y culturales, que al término de cada exposición enriquecieron el evento con oportunas preguntas y comentarios. Mons. Salvador Cisneros abrió el ciclo de charlas con un tema que se ha puesto de moda en ética teológica: "La manipulación del hombre a través del lenguaje", basado en el pensamiento del sacerdote y profesor español de la Universidad Complutense de Madrid, Alfonso López Quintás. El profesor López Quintás, con sus más de cuarenta obras, goza de gran aceptación por parte de la curia romana. Estas son algunas de las principales ideas vertidas por monseñor Cisneros durante su alocución sobre la manipulación del lenguaje: Manipular Manipular viene de mano. Se manipula un martillo, un bolígrafo; se manipulan las cosas, y a las personas cuando se las manipula se les ofende en su dignidad de personas porque se las cosifica, se las convierte en objetos. Se las "reduce" a objetos, declara López Quintás, quien se opone con especial énfasis al sentido reductor de la manipulación, por cuanto disminuye a la persona a su condición de objeto, de cuerpo. El reduccionismo de la manipulación El hombre es un ser de diálogo y encuentro y tiende por ley natural a unirse con otros para formar comunidades. Pero la manipulación no sólo reduce al ser humano a objeto, sino también reduce a las comunidades y las convierte en masas informes, sin dignidad ni identidad propias. Por eso la principal necesidad del manipulador es privar a las personas de su capacidad creativa para unirse en comunidades. La masa informe será también más fácilmente manipulable que la comunidad cohesionada por un sentido de identidad. Monseñor Cisneros recordó aquellas imágenes sombrías de los vagones de prisioneros judíos hacia los centros de exterminio nazis durante la segunda guerra mundial. "Los amontonaban para que se estorbaran unos a otros, y se robaran el aire que respiraban, y acabaran por verse unos a otros como seres abyectos, y no pudieran sentirse más como comunidad". La manipulación a través del lenguaje La meta del manipulador es dominar. Pero la manipulación no se manifiesta exclusivamente de manera violenta, hay otras formas más sutiles del engaño, como la manipulación a través del lenguaje. A través del uso tendencioso de las palabras el manipulador puede persuadir apelando a las emociones, y no al manejo rigurosamente lógico de las palabras. En la manipulación el manipulador es consciente mientras que el manipulado pierde conciencia crítica. A manera de ejemplo monseñor Cisneros se refirió, entre otros casos, a la manipulación del caso en que lo general se toma por lo singular: en una circunstancia dada alguien afirma algo que después de manera tendenciosa el manipulador atribuye a un colectivo: "Dicen" o "Andan diciendo por allí". También se refirió a la adulación como maniobra de manipulación. Las palabras talismán Las palabras talismán constituyen conceptos fundamentales del edificio teórico del pensamiento de López Quintás. Palabras como "democracia", "progreso", se han cargado históricamente de prestigio y la gente no las confronta críticamente, sino que las acepta de manera irreflexiva ante cualquier realidad. La propuesta de López Quintás es confrontar crítica y racionalmente las llamadas palabras talismán frente a cada circunstancia de la vida. A manera de ejemplo sirvan aquí estas consideraciones en torno a la palabra talismán "progreso". "Progreso" es una palabra cargada de prestigio. La gente lo asocia con algo siempre mejor, pero sometida la palabra a un criterio riguroso veamos lo que sucede. Literalmente, la palabra no significa nada más que la descripción de un estado de marcha de un objeto en el espacio y en el tiempo. Progresar significa avanzar hacia determinado sitio, lo cual no encierra ningún tipo de valor. Lo tendrá si acceder a ese sitio implica un bien para quien llega a él, pero si acceder a ese sitio va en detrimento del que llega, seguramente ese tipo de progreso no es deseable. Si progresar es marchar hacia adelante, es lógico pensar que el progreso no siempre es bueno. El progreso no es bueno cuando lo que tenemos delante es un precipicio, lo será cuando nos conduzca a sitios más propicios a la dignidad de la persona. Lo mismo sucede con la palabra talismán "cambio". "Cambio", por sí mismo no significa ningún valor. Significa simplemente alteración. El valor de esa alteración pende del hecho de la ventaja que presente la nueva situación sobre la anterior. Prestigio por contagio De igual manera, las palabras se contagian de prestigio al acompañarse con aquellas que ya gozan de alguno. Eso ocurre cuando van juntas: "libertad, democracia, independencia, progreso, etc." Desprestigio de palabras por oposición Por el juego libre de las oposiciones, todas las palabras contrarias a las palabras talismán estarán cargadas de un desprestigio que la gente tampoco se cuestiona. Frente a la palabra "democracia", la palabra "aristocracia" saldrá desprestigiada, como frente a la palabra "progreso" la palabra "retroceso" saldrá también desprestigiada. Las palabras "reaccionario", "retroceso", son palabras que casi nunca presentan un matiz positivo en la vida cotidiana porque se han cargado, por oposición a las palabras talismán, de un desprestigio igualmente irracional. Dada la fuerza de manipulación de las palabras que hoy priva en el lenguaje éstas últimas no son términos bien cotizados en la bolsa de valores de las palabras actuales, pero monseñor Cisneros exhortó a reconocer que el mundo no es blanco y negro, que no debemos dejarnos seducir por la polarización de las palabras que legitiman o deslegitiman a partir de ellas posiciones ideológicas. Entre las formas de manipulación del hombre a través del lenguaje más conocidas se encuentran la manipulación de los medios, la manipulación comercial, la manipulación ideológica. Medios de comunicación Ya el eminente comunicador Marshall McLuhan había hecho célebre la expresión: "El medio es el mensaje", en la que deja ver el peso que en el ánimo del público tiene el prestigio de los medios de comunicación sobre el contenido de lo que comunican. Independientemente de la fuente, el público tiende a sobre valorar la veracidad del mensaje, concediéndole importantes dosis de credibilidad solo por que ha "salido" en televisión o en radio o porque lo publicó la prensa. La manipulación comercial La estrategia de la manipulación comercial tiende a dejar en segundo término la calidad de los productos y se apoya en la eficacia de la mercadotecnia. Aún más manipulable que la palabra, la imagen impresiona de manera más contundente al subconsciente, incidiendo en los centros de decisión de las personas. Y aquí es donde se endilgan a autos de lujo lo mismo que a botellas de cerveza despampanantes rubias, porque lo decisivo en la compra no es la realidad del producto que se ofrece sino la imagen que proyecta. La mercadotecnia desdeña las bondades del producto y se concentra en estimular los apetitos e intereses de las personas, reduciéndolas a meros consumidores potenciales. Manipulación ideológica El lenguaje está secuestrado afirma López Quintás, por el abuso que de manera demagógica se hace de él. Verdaderos maestros de este arte de la sofística resultan algunos políticos que haciéndola de magos del idioma hacen parecer falso lo verdadero y verdadero lo que es falso. Adicionalmente, el miedo como recurso es un factor fundamental del manipulador político, quien se vale del miedo para debilitar a través de su discurso la libertad pensante de su auditorio, constriñendo así su abanico de alternativas para tomar decisiones. Conclusión Ya Jesucristo lo había dicho: "La verdad os hará libres". La libertad se desprende del conocimiento para tomar decisiones. La exhortación de monseñor Cisneros al término de su charla es a no manipular ni dejarnos deslumbrar por las palabras sin someterlas a un análisis crítico y verdadera mente creador en la construcción de diálogos y de verdaderos encuentros entre personas. |