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Un nuevo ícono para Baja CaliforniaPOR ALFREDO ORTEGA-TRILLO Para el día de la publicación de este artículo, Baja California le vantará airosa su colosal imagen dedicada al Sagrado Corazón sobre Bahía Descanso en el Pacífico, diez kilómetros al sur de Rosarito. Las manos del operador de la grúa de la compañía Serrano e Hijos habrían empujado la palanca de remolque y el brazo de la grúa habría dejado colocada para la posteridad la estatua de 23 metros de altura y 15 toneladas de fibra de vidrio sobre la cúpula sostenida por cuatro pilares en la cima del cerro que domina el fraccionamiento Villas de San Pedro sobre el mar. Gregorio Ramírez Lugo, de sudadera azul y cachucha con vi sera, se habría llevado a la cara las manos, de las que palmo a palmo salió el gigantesco cristo durante siete años, y dedicado ese momento a la memoria de su padre, Virginio Ramírez y de su hermano Domingo, quienes, después de trabajar hombro con hombro junto con él, le dejaron la consigna de terminar por ellos el proyecto, antes de morir en el año 2000 a dos meses de distancia entre sí. Una improvisada concurrencia de turistas y curiosos al ver las maniobras desde la carretera se habría acercado para aplaudir y vitorear la hazaña. Al señor Antonio Pequeño, de 69 años, conectado a un tanque de oxígeno, propietario del fraccionamiento y patrocinador absoluto de la obra, no le gusta hablar de su participación en el proyecto, pero con una obra tan grande en su haber no puede pasar fácilmente desapercibido a la curiosidad de los periodistas. "¿Qué lo motivó a realizar una obra tan grande y costosa?" La respuesta es mecánica, como estudiada largamente para complacer a los medios, que tarde o temprano iban a venir a perturbar su discreción y silencio, después de que una cosa tan íntima y personal se había vuelto tan vistosa: "En agradeci miento a todos los favores recibidos a lo largo de mi vida". "¿Por qué el Sagrado Corazón?" "Porque si no fuera por el corazón sacramentado de Cristo...", desliza una pausa. "¿Entonces por quién?" Se le escapa una risita en la que insinúa y disculpa la obviedad que hay en su respuesta. El Sr. Pequeño, a solicitud expresa declaró: "Yo sólo fui el medio, el Sagrado Corazón es de todos y para todos". Bitácora del levantamiento Las maniobras del levantamiento y colocación de la imagen implicaron una serie de dilaciones desde la última semana de diciembre de 2005, debidas a las condiciones del tiempo. Previniendo cualquier accidente, la más suave brisa ha bastado para suspender en varias ocasiones las maniobras. 25 de diciembre, 15:00 horas: la grúa levanta la imagen de su posición horizontal sobre el entarimado de postes de madera en el que ha descansado las últimas se manas para las tareas de pintura. Cuando la concha de fibra de vidrio ha sido al fin puesta de pie una ráfaga de viento detiene la operación de izarla para montarla en la estructura de metal que le servirá de soporte. La inestabilidad del viento persiste los días 26, 27 y 28, y es hasta el día 29 por la mañana cuando, en dos "saltos" la concha pasa de una grúa a otra y llega a escaso medio metro de la estructura de metal. A las 14 horas la brisa comienza a soplar y frustra nuevamente el intento de hacer el montaje. 30 de diciembre, 10:35: la concha de 15 toneladas de fibra de vidrio se encuentra suspendida a 25 metros de altura, pero le faltan cinco centímetros para librar las puntas de la estructura para pasar por encima. La operación se suspende. Al brazo de la grúa, de 150 pies se le agrega una extensión de 10 pies. 31 de diciembre: la concha se levanta por encima de la estructura de metal y baja para embonarse finalmente en ella. En las primeras tres semanas de enero se suelda la concha a su estructura. 22 de enero: un ventarrón hace oscilar la base del monumento con todo y su estructura tirando los barrotes que lo calzan al suelo. El monumento cae medio metro y los tubos de la estructura se entie rran 20 centímetros, quedando la imagen suspendida por la grúa a través del cable fijado a la argolla de la cabeza. Con el vaivén de la concha la fibra de vidrio se golpea con los tubos del andamiaje y se abren varias perforaciones de entre diez y veinte centímetros de diámetro cerca de la base de la concha. 23 de enero: Gregorio con sus ayudantes repara las perforaciones con parches de fibra de vidrio y vuelven a calzar la imagen. 26 de enero: se hacen los retoques de pintura a los parches en la base y en la parte baja del as que rodea al corazón. El significado de la obra Cuando el monumento se ha llaba todavía a unos metros de la cúpula, de visita en el lugar el 21 de enero de 2006, el padre Alejandro Ortega, L.C., de alzacuello y en gabardina azul oscuro, se había agachado para pasar por debajo de las cadenas que sujetaban la base de la figura y caminado hasta colocarse a tres pasos delante de la misma. Se puso las manos atrás y curveó el cuerpo alzando la cabeza. La admiración se le trocó en sonrisa: "¡Es grandioso!". Expresó su admiración por el gran esfuerzo de financiamiento y ejecución material de la obra. A unos metros estaba el humilde remolque-habitación donde descansaban los realizadores de la imagen, y hacia allá se dirigió. La puertezuela estaba abierta y entró. Sonriente saludó con una pregunta: "¿Ustedes son los héroes del Sagrado Corazón?" Gregorio, Arturo, Octavio y Raúl se pusieron de pie conmovidos por la visita del sacerdote. Lo recibieron regocijados, con frases amables. Y el padre, que no dejaba de sonreír, añadió: "Ustedes ya tienen su chequecito al cielo". Ellos le mostraron la imagen que les había servido de modelo, una imagen del tamaño de una hoja carta enmarcada y cubierta de vidrio, que habían ampliado de una estampita. Entre la imagen original y el monumento había una diferencia: la original tenía los brazos con los codos recogidos y las manos hacia arriba. En el monumento los brazos están extendidos en el gesto de un abrazo. Por último los hombres, rudos y sencillos, inclinaron la cabeza y el padre les dio la bendición. Interrogado posteriormente sobre el significado del monumento, el P. Alejandro mandó el sigui ente mensaje por Internet: "La imagen se yergue como una grande y luminosa flor en medio del desierto de nuestra sociedad, tan necesitada de fe y de esperanza". Datos El Sagrado Corazón de Villas de San Pedro, como otros magnos monumentos consagrados a Cristo en el mundo es ahora un nuevo ícono para Baja California. Su privilegiada colocación sobre la Bahía Descanso lo deja a la vista en un ángulo abierto de 135 grados a lo largo de 36 Km. de carretera desde el Hotel Calafia hasta la Salina, pudiendo llegar a verse con la ayuda de un telescopio los días sin bruma desde Punta Banda, al sur de Ensenada. La cifra del costo del proyecto no es pública, pero es fácil calcular que si consumió un tambo de resina a la semana durante cerca de siete años, con valor de $500 dólares, por lo menos se invirtieron 182,000 dólares solamente de resina; así mismo se emplearon varias toneladas de tela de fibra de vidrio, a un valor aproximado de 15 dólares el kg. También se construyó la estructura de acero de la misma altura que la imagen. La imagen se pintó con varias capas de pintura epóxica para durar 50 años. Adicional mente, se construyó la cúpula de hormigón en la que descansaría el monumento, y habría que sumar la erogación por concepto de salarios, para concluir que detrás del proyecto hubo grandes sumas de dinero, pero sobre todo, la gran voluntad de hacerlo. Los realizadores de la obra fueron en un principio y durante el primer año el Sr. Virginio Ramírez y sus hijos Domingo y Gregorio, quienes en la década de los noventa ya habían tenido la experiencia de construir el monumento de Cristo de fibra de vidrio de la pa rroquia de San Martín de Porres (29 cm. más alto que éste) en Los Álamos, Tijuana, pero a la muerte del padre y el hermano, el proyecto mayormente lo realizó en los seis años siguientes Gregorio Ramírez con sus ayudantes Octavio García y Raúl Torres. La construcción de la estructura de acero corrió a cargo de Arturo Ochoa Sánchez, quien se trasladó a vivir en un remolque-habitación junto al monumento. El Sr. Juan Manuel Morales desde Guadalajara asesoró el manejo de los colores y tonos de la pintura, hasta su llegada al lugar en diciembre de 2005, cuando él personalmente pintó la cara, poniendo especial esmero en los ojos. El monumento del Sagrado Corazón junto con la bóveda en que se encontrará y los terrenos de poco más de una hectárea que lo circundan los donó el Sr. Pequeño a la diócesis de Tijuana. Cuando ninguno de nosotros ya esté aquí las olas seguirán arrastrando los guijarros de la breve playa de Bahía Descanso y el Sagrado Corazón de Villas de San Pedro seguirá dibujando su colorida imagen con los brazos abiertos al mar. Ficha técnica Altura – 23 metros Peso – 15 toneladas de fibra de vidrio Materiales – Concha de fibra de vidrio y estructura interna de acero Duración del proyecto – 7 años |