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¿Cooperación con el mal?La utilización de tejidos de bebes abortados por compañías farmacéuticas para la fabricación de vacunas representa un dilema moral para padres de familia católicosPOR MARÍA ELENA KENNEDY Un número creciente de padres, doctores y el clero están haciendo cuestionamientos acerca de si vacunan o no a niños con va cunas contra enfermedades que fueron desarrolladas utilizando tejidos fetales abortados. La oscura historia del desarrollo de vacunas infantiles no es conocido ampliamente, pero cada vez son mas los padres de familia que se dan cuenta acerca de como fueron creadas estas vacunas, han empezado a cuestionar la moralidad de su uso, provocando una respuesta de la Academia Pontificia para la Vida. Por ejemplo, la producción de la vacuna contra la Rubéola en los 1960s fue un asunto grotesco. Aunque en si la Rubéola es una enfermedad relativamente inofensiva, cuando una mujer embarazada se contagia con Rubéola durante el primer trimestre del embarazo puede ocasionar defectos de nacimiento, incluyendo ceguera, sordera y retraso mental. La epidemia de Rubéola de 1964 en los Estados Unidos le proporcionó a los investigadores del instituto Wistar, localizado en la Universidad de Pennsylvania, la oportunidad de obtener tejidos fetales abortados que tenían el virus de la Rubéola. Durante el pico de la epidemia, cuando el público estaba verdaderamente preocupado, los médicos les dijeron a mujeres embarazadas que tenían Rubéola que el aborto era su mejor opción. A mujeres que padecían el Sarampión se les dijo que si no abortaban sus hijos pre-nacidos, el niño podría nacer con defectos de nacimiento. Lo que no se les dijo a las madres, sin embargo, fue que después de haber tenido el aborto, el tejido fetal sería cosechado por los investigadores quienes estaban desarrollando una vacuna contra el Sarampión. Los investigadores estaban listos mientras los aborteros mataban fetos normales de madres infectadas con Sarampión. En un caso, los primeros 26 abortos produjeron bebés no infectados. No fue sino hasta el aborto número 27 que los investigadores encontraron el virus en el feto abortado. El virus fue entonces cultivado en una línea de tejido fetal que fue procurada de tejido pulmonar de un feto abortado en los 1960s. Esta vacuna fue conocida como RA/27/3. La "R" es por Rubéola. La "A" por Abortus. El número 27 representa el aborto número 27, que fue lo que dio origen a la vacunación, y el número 3 es por la tercera siembra a otro tejido fetal. Las células de dos fetos abortados entonces dieron origen a la vacuna del Sarampión que aun se utiliza en niños de todo el mundo. El 9 de junio del 2005, la Academia Pontificia Por la Vida emitió una carta de 8 paginas comentando acerca de las graves cuestiones morales sobre de los orígenes de muchas de las vacunas que actualmente son utilizadas. El documento, Reflexiones Morales sobre las Vacunas Preparadas de células derivadas de Fetos humanos Abortados, deli nea el uso generalizado de líneas celulares que originalmente fueron cosechadas de bebés abortados en 1964 y 1970 para desa rrollar las vacunas que ahora se usan rutina riamente y se administran a niños alrededor del mundo. Otras líneas celulares fueron también desarrolladas de bebes abortados para la creación de la vacuna contra la Hepatitis A y para la Varicela. El documento del vaticano proporciona una historia detallada de los métodos no éticos utilizados para producir las vacunas, y deja claro que dichos medios van en contra de las enseñanzas de la iglesia acerca de lo sagrado de la vida humana. Sin embargo, desde un punto de vista moral práctico, el documento se cuida de distinguir entre lo que llama cooperación "formal" y "pasiva" con el mal que es el aborto. "Cooperación formal" incluye a aquellos involucrados en realizar los abortos, cosecha de los tejidos, procesamiento de las vacunas y su comercialización, que el documento llama "moralmente ilícito". Da especial mención a los investigadores, compañías farmacéuticas y autoridades de salud publica que no buscan activamente métodos alternativos de desarrollo de vacunas, como culpables de "co operación material pasiva" con el mal que es el aborto. Sin embargo, explica el documento del Vaticano, los padres y los médicos que utilizan las vacunas hechas de tejidos fetales abortados para proteger a sus hijos cuando no existen otras alternativas están involucrados de una manera "muy remota" con el mal original. Dada la opción entre la salud de un niño y el uso de vacunas obtenidas inmoralmente, el documento dice "la razón proporcional" permite el uso de las vacunas. "La carga de ésta importante batalla no puede ni debe recaer en niños inocentes", dice el Vaticano. Sin embargo, dice el documento, los padres y médicos deben siempre buscar una alternativa y vacunas lícitas cuando existan, y tener una "grave responsabilidad" de negarse al uso de vacunas derivadas de abortos cuando existan alternativas. "En cualquier caso, continúa un deber moral de seguir peleando y emplear los medios legales necesarios para hacerles difícil la vida a las industrias farmacéuticas que actúan sin escrúpulos y sin ética", dice el documento. "Está en las manos de la ciudadanía fiel de conciencia – padres, doctores, etc. – el oponerse, hasta objetando en conciencia, el ataque cada vez mayor contra la vida y la cultura de la muerte". Debido a que las escuelas exigen que los estudiantes estén vacunados contra enfermedades de la infancia antes de poder asistir a clases, a los padres frecuentemente se les obliga decidir si cooperan o no con las leyes para crear un dilema moral para ellos. "Si hubiésemos sabido esto últimos 40 años, muchos católicos podríamos haber boicoteado y obligado a las industrias farmacéuticas a desarrollar una vacuna a través de métodos alternativos", dijo Patricia Mendoza, activista pro-vida de San Diego. "Si fuéramos a tener otro hijo, seria una difícil decisión no vacunarlo siendo que ya hemos perdido un hijo por una enfermedad mortal. Sin embargo, me quedaría muy intranquila por permitir, sin saberlo ser bene ficiada de bebés muertos, justo como los que trabajamos diario por salvar". En respuesta al llamado del Vaticano para que los católicos presionen a las industrias farmacéuticas, un grupo de padres de familia católicos en los Estados Unidos llamado Children of God for Life ha estado insistiendo a los miembros del congreso para que aprueben una iniciativa de ley conocida como the Fair Labeling and Informed Consent Act. Esta legislación, si se aprueba, haría que fuera un requisito que todas las vacunas y los medicamentos hechos utilizando tejidos fetales abortados sean claramente etiquetados como tales. La iniciativa también contempla una "cláusula de conciencia" para profesionales médicos que no quieren parti cipar en ningún procedimiento donde se involucre el uso de tejido fetal abortado. "Esta legislación no solo dará a los médicos y familias el derecho de elegir productos éticos, pero también da a las industrias farmacéuticas un incentivo y un mercado por proporcionar alternativas éticas," explicó Debi Vinnedge, directora ejecutiva de Children of God for Life. "Puede que haya leído acerca del manifiesto reciente del Vaticano en este tema. Nos da mucho gusto que nuestra Iglesia Católica nos apoye en este esfuerzo importante. Nos damos cuenta, que a menos que este tema sea enfrentado y detenido ahora, solo se hará peor en el futuro". |