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"No existe la familia perfecta"

El programa Renacer ofrece ayuda a las familias que tienen problemas


POR GUSTAVO VÁZQUEZ

"El programa Renacer inicia dentro de la institución Dale la mano al Hermano", inició la Sra. Rosa María Estrada Solórzano, psicóloga y directora del Centro de Orientación Familiar, en la ciudad de Mexicali, Baja California. La Sra. Estrada Solórzano también es cofundadora de Dale la mano al Hermano. "La gente nos asocia también con Casa de la Esperanza. Este proyecto surge aproximadamente hace 14 años, de una inquietud de un sacerdote llamado Juan Faus, también de una religiosa (María A), Angélica Cota y yo. La vida nos acerca y a todos con una misma inquietud: el que la Iglesia Católica ofrezca algo a la comunidad de Mexicali. Al principio había un sacerdote en Tijuana, el padre Juan Jensen, amigo personal que tenía un centro de rehabilitación en Tijuana para alcohólicos y drogadictos. Entonces nos juntamos y platicamos, invitándonos a trabajar con él. De ahí, nos empieza a capacitar, a preparar, con un enfoque de ayuda a los alcohólicos y drogadictos De esto hace aproximadamente 16 años. Con el tiempo nos enamoramos de nuestro trabajo, y empezamos a trabajar también con familias, algo como lo que estamos haciendo ahora.

"Cuando empezamos a trabajar con las familias de los co-dependientes mencionados, lo hicimos en las parroquias. No era fácil ya que en las parroquias hay muchas actividades y en ocasiones surgían diferencias por razón de falta de instalaciones y espacio, y por otra parte, en esa época existía muy poca cultura acerca de las adicciones, así que era frecuente que nos vieran como 'raros'. Con el tiempo surge la necesidad de contar con instalaciones propias", continuó.

"Esta experiencia de trabajar con las familias de los co-dependientes, y el análisis y conocimiento de su problemática social, nos llevó al mayor interés de trabajar en la prevención. Estábamos trabajando con las consecuencias, y queríamos trabajar con la raíz de los problemas. Entonces surge lo que hoy es el Centro de Orientación Familiar, buscando con esto, ofrecerle una ayuda a la familia que tiene el problema, a la que tuvo el problema, y a la que no lo tiene", siguió explicando.

"Durante estos 16 años, empezamos a capacitar personas. A mi se me invitó a estudiar psicología, por parte del Sr. Obispo de aquella época, porque quería ofrecer un servicio más profesional, y así lo hice. Con la experiencia de trabajar con estas familias, nos hemos dado cuenta de que estas familias 'giran' alrededor de sus co-dependientes. La co-dependencia es un término que se aplica cuando la persona pierde su identidad. Entonces la persona pierde su identidad no solo cuando tiene un familiar co- dependiente, sino también cuando se tiene una persona con un problema físico, o cuando se tiene una problemática familiar muy grande, cuando hay carencia de amor", dijo.

"Nuestro trabajo, nuestro programa, se ha enriquecido a través de los años, con la experiencia, programas, acciones de otras instituciones que se dedican a la rehabilita ción y ayuda de personas con estos problemas. Hemos tomado lo mejor de muchas instituciones, enriqueciendo nuestro programa basado también en nuestra propia experiencia. Nos sentimos muy agradecidos con todas las instituciones de esta naturaleza, que nos han apoyado. Una característica muy bonita entre estos centros y el nuestro, es que no existen los celos; más bien existe un ambiente de mucha solidaridad y coo pera ción. De todo esto, de este conocimiento enriquecido, surge el programa Renacer", comentó con satisfacción.

"En Renacer se trabajan todas las etapas de tu vida; empezando con el primer proceso, que sería el de la infancia, esto con el fin principal de buscar si en esa etapa existe la raíz de la co-dependencia, los factores que influyeron, etc. Las demás etapas, se enfocan al presente de la persona. Entonces después trabajamos las consecuencias, de vida, de haber crecido bajo ciertas estructuras, conceptos equivocados, imágenes equivocadas de Dios, preconcepciones religiosas, y todo aquello del espacio exterior que nos afectó. Esto independientemente de la religión de la persona, ya que tenemos integrantes de distintas creencias. Así mismo, trabajamos todo el proceso para que la persona llegue a un redescubrimiento de sí misma, con el derecho de luchar por aquello que ella quiere y a dejar de vivir de una manera equivocada. Después se hace como una cuestión de inventario espiritual, donde la persona se reconcilia con ella misma, con Dios y con los demás. También se vive un proceso de reparación de daños, donde la persona asume su responsabilidad de sus problemas en la vida. Se le pide a la persona que desarrolle una estrategia de cómo va a resolver obstáculos, limitaciones de carácter, auto-evaluación, etc., y se le ayuda a resolver todo esto. Curando la persona llega a un límite que nosotros llamamos 'solidez estable', entonces puede pasar a la siguiente etapa", explicó.

"Renacer surge en Mexicali, hace aproximadamente 10 años. Iniciamos con un grupo de aproximadamente 20 personas. Hoy por hoy, contamos con tres grupos de Renacer, y cada grupo está conformado de 30 a 40 personas. Entonces, después de 10 años, atendemos a aproximadamente 100 personas a la semana, en lo que es co-dependencia, a nivel grupal, con un programa dirigido. En realidad, hay dos programas de Renacer: uno lo dirige Denisse López. El programa se llama Encuentro conmigo; es para menores de edad (17 años máximo), adolescentes. Es un programa más corto lógicamente, ya que no abarca todas las áreas de la vida, como el de adultos", explicó.

"Renacer para adultos contiene nueve etapas; es un día a la semana y son dos horas. Contiene 15 reglas básicas y el grupo es cerrado; es decir, no puede integrarse una persona a la mitad del proceso. La razón fundamental es la confidencialidad que se guarda para todos sus integrantes, que previamente fueron seleccionados para el programa y cuyo requisito principal para pertenecer, es que la persona se reconozca co-dependiente, sin embargo no todos los candidatos, son para terapia grupal", conti nuó explicando.

"En mi experiencia personal, la terapia grupal representa una experiencia muy enriquecedora a la persona, con algunas ventajas sobre la terapia individual, sin embargo todos los integrantes de grupo, tienen una vez al mes, un trabajo de terapia individual. Un programa Renacer, no tiene un tiempo de duración determinado; cada etapa bien trabajada podría tener la duración de un mes. El trabajo de terapia también requiere que la persona haga algo del mismo en su casa (sin representar una carga). El programa se rige con el calendario escolar, y así facilitamos a las familias, a que se lleve bien calendarizado sin interrumpir la convivencia familiar. Dado esto, podría terminarse todas las etapas en un año, sin embargo casi no sucede así, ya que las fami lias presentan distintas situaciones, que pueden ser difíciles, y entonces trabajar bien y concluir todas las etapas, lleva poco más de un año", afirmó.

"Las fechas para ingresar a Renacer, son en los meses de enero y agosto, para lo cual se tiene que solicitar una cita, para una primera plática informativa. El próximo grupo para el año entrante, inicia formalmente el 9 de enero."

Los teléfonos a donde pueden comunicarse para información son: (686) 564-69-00 y 564-39-64 en Mexicali.

"Mi mensaje para todos los lectores, es que yo siempre he pensado que los problemas hay que prevenirlos y que hay signos. No existe la familia perfecta, y entonces cuando las situaciones nos van dando signos, no hay que esperar a que ya no sean solo signos, sino eventos, que son más difíciles de solucionar y requieren más tiempo. Si yo me siento solo, me siento triste, si constantemente siento un vacío en mi corazón, si tengo todo para ser feliz y aún así no me siento feliz, si no vivo, más bien sobrevivo, si no siento la alegría cotidiana, entonces, tengo que cuestionarme seria mente si necesito ayuda", dijo.

"Cuando nosotros trabajamos con problemas de abuso sexual, con problemas de adicción, o solamente una disfunción familiar, cuando las personas han ido avanzando en su proceso de terapia y hay un punto en que te dicen 'doy gracias a Dios de haber tenido este problema, porque si no hubiera tenido este problema, no hubiera encontrado la felicidad', sentimos algo muy grande, porque sabemos que esas personas se han reconciliado con ellos mismos, con Dios y con la vida. La persona no está buscando culpables por lo que vivió, está buscando la felicidad. Creo que para mi, eso es lo más fuerte de la experiencia como orientadora, porque sé que esa persona ha encontrado la armonía", comentó reflexivamente.

"Todos estamos llamados a ser libres, en el estado de vida que nos encontremos, en la religión que tengamos. Una persona que sea feliz, no va a dañar a nadie. Cuando nosotros sabemos que nuestra misión en la vida es ser libres y ser felices, siento que es mediocridad vivir en un conformismo. Ese estado de no sentir ni lo malo ni lo bueno, ni lo triste ni lo alegre, de hacer lo ordinario sin grandes matices en mi vida, es muy triste y doloroso, porque cada día puede ser diferente en experiencia y alegría. Y no porque la vida no tenga grandes problemas, no significa que los vacíos no sean grandes", finalizó.