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DICIEMBRE 2005




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Buenos samaritanos auténticos

Los residentes ayudan de diferentes formas a los migrantes que llegan hasta esta ciudad


POR FABIOLA DELGADO

Son auténticos "buenos samaritanos" los residentes tijuanenses que ayudan, de diferentes formas, a los migrantes que llegan hasta esta ciudad de Tijuana, en frontera de México-Estados Unidos.

Los ciudadanos de Tijuana, de manera individual, asisten al migrante espontáneamente colaborando con donativos económicos, en especie o como volunta rios de tareas o eventos específicos, en los diferentes albergues de esta ciudad.

Algunos profesionistas tijuanenses se integran al servicio del migrante dándo les asesorías, cursos. También de manera individual los tijuanenses dan servicio al migrante, compartiendo techo, comida, convivencia.

En forma colectiva los residentes tijuanenses y algunas empresas, se involucran contribuyendo económicamente o en especie, en colectas especificas para la causa de los migrantes.

"Buenos samaritanos" auténticos son los tijuanenses voluntarios, aproximadamente 225, y las empresas altruistas, menos de diez, porque dan caridad y servicio de manera "anónima, voluntaria", pues aunque los albergues organizados para servicio de migrantes pueden extender facturas o comprobantes, no los piden los benefactores y, por que sus ayudas no se informan estadísticamente y, por que sus nombre no están registrados en listados, pero eso si escritos están el libro de Dios.

En una ocasión la licenciada Carolina Aubanel, directora del noticiero local "En Síntesis", midió de fuente confiable que a la Central Camionera de Tijuana, diariamente llegaban 4,000 personas y salían 2,000. Ahora bien, si sumamos que, la Casa del Migrante tiene cupo para 180 varones con una demanda real de 100, mas, las Misioneras de la Caridad tienen capacidad y demanda de 40 varones, mas, la Casa Assunta recibe otro tanto de mujeres y niños migrantes, mas, cierto número de migrantes que se cruzan a los Estados Unidos, mas, el Ejercito de Salvación y otras organizaciones que atienden también a algunos migrantes, la suma aproximada será de: 323 migrantes atendidos en albergues; entonces, ¿dónde queda el resto de los 2000 migrantes que llegan a la central camionera para quedarse?

Los restantes 1,677 migrantes que quedan diariamente en Tijuana son recibidos en la casa de un pariente o de amigos o de amigos de familiares o del amigo del amigo. Esta afirmación se basa en la experiencia de más de once años reclutando y seleccionando personal para las maquiladoras, en su mayoría jóvenes, que en entrevista laboral contestan que recién llegaron a esta ciudad y que los recibieron en la casa de la "tía" por encargo de sus papás; y muy similar sucede en los demás casos de solteros con iniciativa, adultos y matrimonios de migrantes vienen a Tijuana en busca de empleo por que en su lugar de origen no tienen ingresos aunque tengan casa o tierra o una tiendita. En otro aspecto, esta afirmación se fundamenta en que el creci miento demográfico de Tijuana, aproximadamente más de dos millones de habitantes, no podría ser tan grande con sus pobladores originales si no es por esta migración masiva constante y flotante.

Ni el Colegio de la Frontera Norte, según Bertha Alicia Sandoval coordinadora de comunicación en Tijuana, ni los albergues, según Gilberto Martínez de la Casa del Migrante en Tijuana, ni la diócesis de Tijuana, según el padre Eduardo Martínez coordinador eclesial de la movilidad humana, cuentan con datos o información formales de cuantas fami lias tijuanenses ofrecen su techo a migrantes.

Un ejemplo, entrevistamos a una ama de casa en el fraccionamiento La Mesa en Tijuana, la señora Ma. De Jesús Guardado de González.

¿Ha dado usted techo a algún migrante?

"No, pero hace años recibimos a Carlos, primo hermano de mi esposo".

¿A que vino Carlos a Tijuana?

"A buscar trabajo".

¿Cuánto tiempo vivió Carlos con us tedes?

"Tres o cuatro años".

¿Recibió en su casa a algún otro migrante?

"Si, después recibimos a mi cuñada Lupita, vino de visita y a esperar a su novio para casarse, se casaron y se quedaron en Tijuana".

¿Cuánto tiempo vivió Lupita con us tedes?

"Nueve meses".

¿Nada más con estos migrantes compartió techo y comida?

"No, también recibimos a Pepe y a otro año recibimos a Juan Manuel, los dos sobrinos de mi esposo".

¿Con qué propósito vinieron a Tijuana?

"Los dos sobrinos nos los encargaron sus papás, los mandaron a estudiar, uno programación y el otro ingeniería electrónica, después encontraron trabajo, se casaron y se quedaron en Tijuana".

¿Cuánto tiempo vivieron con ustedes?

"Como cuatro años".

¿Les pidieron ustedes aportación para gastos?

"No, nunca, a ninguno. Ellos voluntariamente traían mandado o esporádicamente me daban un cooperación económica".

¿Conoce usted a alguien mas que haya compartido su techo con migrante?

"Si, hace unos sesenta años, una amiga de mi mamá la recibió a ella y a sus seis hijas pequeñas en su casa".

¿A que vino su mamá con sus hijas a Tijuana?

"A esperar a mi papá que, buscando información del negocio de zapatería en Los Ángeles California, vieron que era experto y le ofrecieron un muy buen empleo y lo acepto".

¿Cuánto tiempo vivió su mamá con sus seis hijas en casa de su amiga?

"Un año".

El apóstol Mateo nos recuerda que la caridad es acoger al forastero sin condiciones: "Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed, y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis". (Mt. 25, 35) Y es precisamente lo que hizo y nos enseña el buen samaritano, acogió: "...un samaritano que iba de camino llego junto el hombre asaltado, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevo a una posada y cuidó de él. Al día siguiente sacando dos monedas se las dio al posadero y dijo: cuida de el y si gastas algo más te lo pagaré cuando vuelva". (Lc. 10, 29-37)

Otro ejemplo, la otra tarde en la Central Camionera de Tijuana entrevistamos a 13 personas, siete dijeron llegar a Tijuana de paseo, dos se negaron a contestar, una dijo vivir aquí en Tijuana, una venía de visita con su hija recién viuda, dos contestaron que venían de migrantes. Esperanza Ruiz y Rafael López, de Los Mochis, dijeron: "Nos venimos a Tijuana a buscar empleo. Yo se hacer muchas cosas -- cocinar, albañil, electricista. Soy ranchero, ahora sin rancho porque mi hermano vendió todas las propiedades y hasta sin casa, me dejo sin nada y no le importó, se regreso a Michigan donde vive y trabaja, vendió las propiedades porque mi papá murió y siendo él el hermano mayor heredo todo porque así se hacían los testamentos antiguamente".

¿Tiene casa con quien llegar?

Si, con Manuel, primo hermano de un amigo del rancho que sabe por la que estamos pasando. Iremos a una radiodifusora para buscarlo. No traemos su dirección".

Juan Godines es jornalero. Nos dijo que viene a Tijuana para cruza a Estados Unidos. Llegará a la Casa de las Misionera de la Caridad, viene procedente de Nayarit, allá tiene un pequeño comercio con su familia pero necesita ingresos para moverlo: "He cruzado varias veces y nunca he pagado por que me crucen. Busco con quien acompañarme en el camino, son tres días caminando".

Son muchos los "buenos samaritanos" tijuanenses, sin embargo se dan casos, los menos, de caridad condicionada, como es la situación de mujeres jóvenes migrantes que llegan a la casa de familiar y se les exige trabajo doméstico sobre los integrantes de la familia, después de su jornada laboral, y también se les exige contribución económica. Y como el reciente, escandaloso y triste caso de un menor de edad migrante de Culiacán recibido y hospedado en casa de su hermano, que a los meses de llegar, asesino a su cuñada y sus dos sobrinos pequeños y dejo moribundo a su hermano. Cuando dieron de alta del hospital a su hermano este fue a verlo al pabellón de menores. "... la caridad no se irrita". (1 Co. 13, 1)