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"El eclipse de Dios en la medicina"Hay que buscar el equilibrio entre la medicina y lo espiritualPOR MIGUEL VÁZQUEZ "Hay gente que se ríe y se burla cuando se habla de las curaciones por medio de la oración, pero las curaciones por la intervención de Dios son un hecho histórico documentado en todas las religiones, es parte de la realidad", dijo el Padre Germán Orozco, sacerdote participante de Servicio de Asistencia Nocturno Espiritual para enfermos de la Diócesis de Mexicali. "El eclipse de Dios en la medicina comienza cuando se considera que la salud del cuerpo solo depende de causas naturales y puede recobrarse únicamente por medios naturales", continuó el padre Orozco. "Este enfoque del médico Hipócrates (460 a.C.) tuvo el objetivo de separar la medicina como ciencia, de la magia y permitió el desarrollo del método experimental. Sin embargo a través de los siglos y con la influencia de filosofías materialistas se llegado al extremo de pensar que el hombre es pura materia, como un animal. El médico que no reconoce el aspecto espiritual del hombre, ve a la persona de la misma forma que un veterinario ve a un caballo o una gallina. Un médico con visión de veterinario solo ve una parte de la realidad. Es un desequilibrio similar al que vivió la Iglesia en la época medieval cuando la Iglesia despreció los descubrimientos astronómicos de Galileo, por ejemplo. "Hay que buscar el equilibrio entre la medicina y lo espiritual", recalcó el padre. "Así como la Iglesia tiene un Consejo Pontificio para la Salud que reconoce y respeta la ciencia médica y los descubrimientos, es necesario a su vez reconocer por parte medicina la influencia del mundo espiritual sobre el cuerpo y la salud. "La medicina es una ciencia que tiene su campo y sus límites. No se puede pensar que las alergias no son reales, que la farmacología no sirve, que las cirugías o dietas no son necesarias. Si alguien se quiebra un brazo debe ir con el doctor, no con un padre. Ni se pretende decir que un templo es mejor lugar para dar a luz que una clínica. Sin embargo, la medicina no tiene todas las respuestas y la prueba es que muchos doctores están enfermos de algo, como dice el Dr. Herbert Benson, presidente del Instituto para la Medicina de la Mente y el Cuerpo de la Universidad de Harvard, en su libro titulado Curados por la Fe. En su libro, que aborda el tema del poder curativo de las creencias, Benson insiste en la necesidad de investigar y enseñar a los alumnos de medicina el aspecto espiritual del hombre". Cuestiona el padre Orozco: "¿Quién es el que dice que la oración no tiene que ver nada con la salud? ¿De donde viene esa idea? Quizá sea la opinión de muchos, pero también habrá que recordar a una autoridad en el campo de la medicina como Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina en 1912". Alexis Carrel (1873-1944) obtuvo el grado de doctor en 1900 en la Univer sidad de Lyón, Francia. Hizo importantes aportaciones al desarrollo de las ciencias básicas de la medicina y de la cirugía. Aunque francés, desarrolló casi toda su actividad investigadora en los Estados Unidos de América. En 1904 se fue de Francia por dos motivos. Por un lado, el escaso eco que tuvieron sus trabajos en el país, junto a los problemas que tuvo con algunos colegas. Carrel estaba impresionado por los milagros y expresó públicamente su intención de estudiar científicamente las curaciones de Lourdes y se ganó la enemistad de los miembros de la Facultad de Medicina de Lyón. Carrel se marchó a Chicago y en 1906 se unió al Rockefeller Institute for Medical Research, de Nueva York. En este lugar perfeccionó la técnica de la sutura y reparación de venas y arterias. Siguió trabajando en los transplantes, los injertos de piel, la conservación de tejidos antes de ser injertados, etc. Fue en esta institución donde desarrolló la mayor parte de sus trabajos que le llevaron, en 1912, a obtener el Premio Nobel de Medicina. Prosiguió el padre: "El interés de Carrel por los milagros del Santuario de Lourdes se originó cuando aún siendo catedrático de la Universidad de Lyón en Francia, tuvo la experiencia de acompañar a un grupo de enfermos al santuario cerca de la frontera con España. Desde las apariciones de la Santísima Virgen a Santa Bernardita en Lourdes el año de 1858, millones de enfermos han acudido ahí para pedirle a Dios por su salud. Alexis que no era practicante de ninguna religión, ni creyente de las curaciones milagrosas, acompañó a este grupo de enfermos como substituto de un médico amigo suyo que en último momento no pudo realizar el viaje y le pidió el favor de llevar al grupo a Lourdes. "En el camino a Lourdes, Alexis se percató en sus registros médicos de rutina que los signos vitales de algunos enfermos empezaron a mejorarse conforme el tren en el que viajaban se acercaba al santuario. Ya de regreso Carrel pudo constatar que algunos de los pacientes estaban completamente curados. Alexis Carrel declaró objetivamente que aunque no entendía como había podido suceder, algunos de los enfermos regresaron sanos. Este reconocimiento y su interés por los milagros de Lourdes le ocasionaron la salida de la Facultad de Medicina de Lyón y su traslado a los Estados Unidos. Años más tarde cuando Carrel se estableció nuevamente en Francia se inclinó nuevamente a estudiar los milagros de Lourdes. Las curaciones milagrosas que Carrel comprobó a lo largo de muchos años lo llevaron a publicar en 1940 un artículo sobre el poder de la oración en la revista americana Reader´s Digest. En 1944 volvió a escribir un ensayo titulado "La Oración, Su Poder y Efectos Curativos" que se publicó como libro", dijo el padre Germán, y mostró una copia del librito de Carrel. "Los que afirman que la espiritualidad no tiene nada que ver con la medicina, o son ignorantes de la misma historia de la medicina o lo niegan de mala fe", aseguró el padre. "Hace unos años estuve platicando con algunos médicos del Centro de Salud Mental de Mexicali donde se atiende a personas depresivas, neuróticas y a los que han intentado suicidarse", recordó el P. Orozco. "Recuerdo que tocamos el tema del sentido de la vida y hablamos del reconocido psiquiatra y autor Víctor Frankl, quien descubrió que cuando la vida de una persona tiene sentido o mejor dicho cuando la persona le encuentra el sentido a su vida puede superar muchas enferme dades tales como la depresión y neurosis. Comentamos en esa ocasión que Frankl afirma que así como hay un sentido de la vida, también hay un súper sentido de la vida que no te lo dan, ni la esposa, los hijos, el trabajo, el arte o la lectura, sino sólo lo sobrenatural, Dios. Yo platicaba esto y un médico de ese centro de salud mental me dijo: Aquí no reconocemos esas cosas, aquí no sirve la Logoterapia, (terapia del sentido de la vida) ni lo religioso. Aquí lo que funciona son las pastillas, las medicinas. Unos meses mas tarde de este suceso, recibí una llamada de un médico amigo mío que me dijo: Te voy a decir algo triste que pasó: el director del Centro de Salud Mental de Mexicali se suicidó. Me dio muchísima pena". Y agregó el Padre: "Es curioso pero son los médicos los más conscientes de los límites de la medicina. Esta limitación de la ciencia médica hace que algunos doctores se pongan en manos de Dios todos los días para ejercer su profesión. Ellos saben, al igual que muchos enfermos que una plegaria a Dios puede lograr lo que humanamente es imposible". |