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OCTUBRE 2005




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Una fuente de inspiración

"A los que tenemos una desventaja física, nos traten como personas normales, porque lo somos"


POR LEONARDO LOBO

Para algunas personas, vivir con una desventaja física representa una condición que los mantiene sumidos en la depresión, soledad, desintegrados de la sociedad, sin trabajo, en fin, carentes de un sentido de su vida.

El Sr. Manuel Meléndez es conductor de la sección llamada Viva la Vida, dentro del programa Hasta la Cocina y Algo Más, producido por Valora y Televisa, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Con su testimonio, el Sr. Meléndez nos hace un llamado a toda la sociedad. Su ejemplo es también una fuente de inspiración para todos aquellos que han dejado de luchar, para los que sienten que su vida acabó o no tiene sentido, en virtud de una discapacidad.

"Valora es una asociación civil que promueve los valores humanos", inició el Sr. Meléndez. "La sección trata sobre discapacidades, para lo cual, entrevistamos y presentamos ejemplos de personas que tienen desventajas físicas, mismas que nos regalan sus testimonios de superación, siendo un ejemplo para su familia, su colonia, la empresa, y para la sociedad en general.

"Desde que era muy joven, casi niño, tenía la idea de hacer una labor social, una labor periodística. En aquel tiempo, la idea de ayudar a los demás representaba para mí una necesidad de reconocimiento, quizás por la edad. Todavía no tenía muy claro cual era mi misión en la vida, sin embargo sí sabía que quería ser periodista. Era una persona muy tímida, muy introvertida, al grado de que mis maestros de primaria y secundaria no podían hacerme hablar. No sabía como realizar aquello que quería ser; mis padres, en ocasiones no ponían mucha atención a mis deseos de realización, y eso contribuía a que mis sueños de periodista se perdieran en fantasías", dijo.

"Cuando alcancé la juventud y la etapa de la productividad, me costó mucho la idea de tener que trabajar", continuó. "Soy hijo único, y los años anteriores a esta etapa, fui un niño muy cuidado y mimado, entonces, asumir las responsa bili dades que implica un trabajo era para mi muy difícil de aceptar. Empecé a buscar pretextos para no ha cerlo, y también sufrí varios accidentes que contribuyeron temporalmente a mantenerme alejado de esa responsabilidad, y así pasaron algunos años".

Un cambio de vida inesperado

"A los 22 años, un trágico aconteci miento fue el inicio de un cambio en mi vida. Tuve un accidente automovilístico con la consecuencia de haber quedado con una desventaja física: perdí uno de mis brazos", dijo. "Iba manejando distraídamente... Fue un milagro no haber muerto, pues quedé muy mal herido. A raíz de este acontecimiento, empecé a reflexionar que en los años que llevaba de existencia, no había hecho nada productivo, trascendente, digno de contarse. Al voltear hacia atrás, me cuestionaba a mi mismo: ¿Qué has hecho? ...nada, nada… entonces, más que un ideal o un objetivo, fue, en un principio, un instinto de conservación el que me dio el deseo de integrarme a la sociedad, el de hacer algo que le diera sentido a mi vida", comentó.

"Empecé a buscar trabajo y recuerdo muy bien que en mis entrevistas era yo quien les advertía a mis entrevistadores: ¡Pero no tengo un brazo, eh! Increíble mente, yo era el primero en discriminar me, y por otra parte, también fui discri minado en algunos trabajos, bajo el pretexto de que lo que hacía, era 'mucho esfuerzo para mí'. La verdad, es que tristemente, los demás te comienzan a tratar como si fueras 'minusválido', aunque tu demues tres que no lo eres, porque puedes hacer tu trabajo bien, con responsabilidad", aseguró.

"Por fin, me coloqué en un banco, y no me iba mal económicamente, y así pasaron los años, sin embargo, algo me hacía falta. En esas fechas, viajaba mucho de Guadalajara (donde vivía) a la ciudad de México, con el objetivo de encontrar trabajo en Televisa. Iba con tanta frecuencia, que todo mundo me conocía en esa empresa, sin embargo, no me daban trabajo. Yo albergaba en el fondo de mi corazón, aquel sueño de ser reportero, periodista, esa ilusión que tuve desde niño. En una de mis vueltas a esa empresa, se me dio la oportunidad de trabajar como redactor de espectáculos, y sorpresivamente, también me requirieron para cubrir como reportero algunos eventos del mismo giro. Así sucedieron seis años, cubriendo eventos de espectáculos y cultura. Fueron seis años que si bien me dieron experiencia en ese trabajo, me seguía sintiendo vacío".

Un llamado a través de la conciencia

"En esos años, vivía volcado hacia el exterior, al mundo material, fuera de mi mismo, y cada vez más mi conciencia me urgía darle un verdadero sentido a mi vida. En virtud de esta circunstancia, decidí volver a la ciudad de Guadalajara. Comencé de nuevo a buscar trabajo y al cabo de un tiempo (hace aproximadamente seis años), inicié un nuevo viaje, ya no a la ciudad de México, sino al interior de mi conciencia y corazón. Un viaje al reencuentro con mis valores, de mi religión, a un encuentro conmigo mismo. Esto me llevó gradualmente a unificar dichos valores con mis ideales periodísticos. De ahí, vino mi interés por relacio narme con personas afines", dijo.

"Gracias a Dios, en Televisa Guadalajara, me ofrecieron la oportunidad de trabajar dentro del programa Valora, que como ya expliqué, es una asociación civil que promueve los valores universales, como la solidaridad con el prójimo y el amor a la vida, entre otros. La sección que conduzco (Viva la Vida), ha sido un verdadero reto y en un principio, después de algunos años de estar alejado del periodismo, sentí miedo ante esta gran responsabilidad que me da el privilegio de compartir al público televidente, la maravi llosa experiencia de conocer a tanta gente que nos da su valioso y ejemplar testimonio", explicó con emoción.

"A través de los años en los que he estado conociendo a personas con desventajas físicas y que han dado su testimonio de superación, me han dejado una escuela; he recorrido un camino junto con ellos; he aprendido a vivir. He podido aceptarme a mi mismo, a ser feliz, a disfrutar y valorar lo que tengo, y en este camino he ido descubriendo mi mi sión en la vida", reflexionó el Sr. Meléndez.

Una vida con sentido

"Indudablemente, todo lo bueno y trágico que viví en la juventud, fueron ingredientes que ayudaron a formar la persona que ahora soy. Le doy gracias a Dios por todo aquello que me pasó, aún con el sufrimiento que ha implicado. Me ha permitido darle un sentido a mi vida y me ha dado la capacidad de ponerme en el lugar de los otros, sobre todo, aquellos con una desventaja física, al igual que yo. He aprendido a comprender a profundidad sus sentimientos, su circunstancia, y hacer algo significativo por ellos", comentó.

"Mi mensaje a los lectores de este diario, es que a los que tenemos una desventaja física, nos traten como personas normales, porque lo somos. Que sean sinceros en su actitud y sentimientos para con nosotros. El asombro o la sorpresa de conocernos en nuestra condición, no ofende. Lo que si nos hace sentir mal, es la lástima, la atención desmedida como si fuéramos incapacitados, la discriminación, la burla, la vergüenza y el falso afecto por nuestra condición. Y para aquellos que en sus manos está la decisión de darle o negarle un trabajo, una oportunidad de superación a las personas con desventajas físicas, les digo: denle la oportunidad. Sobran ejemplos y testimonios de que una persona con desventaja física, no es un incapacitado. Aprendamos a ver a estas personas en sus capacidades y no concentremos nuestra atención en sus desventajas. Con esta actitud, nos estaremos dando la oportunidad a nosotros mismos, y a nuestra sociedad de crecer y trascender como seres humanos", finalizó el Sr. Manuel Meléndez.