La Cruz de California

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JULIO 2005




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El Buen Pastor

Una imagen especial para las personas que están pasando por alguna enfermedad grave y que necesitan recordar el amor que Dios tiene por ellos


POR MIGUEL VáSQUEZ

"Era la época de cortar dátiles en Mexicali cuando le hablé al Instituto de Cultura a una querida amiga para decirle que pasara por una bolsa de dátiles a mi casa pues le encantaban. Me dijeron en su trabajo que estaba incapacitada por que estaba delicada de salud. Inmediatamente pensé en visitarla para llevarle sus dátiles y dejarle una imagen de Jesús, el Buen Pastor”, dijo la Sra. Mariana Jiménez.

"Hablé a su casa y su hermana me dijo que no podía visitarla por que ni a sus amigas quería recibir. Yo pensé que en verdad a mí no tenía por que recibirme pero a Nuestro Señor ¿Por qué no? Así que fui a su casa para llevar el cuadro del Buen Pastor. Al llegar me di cuenta que mi amiga no estaba ya en su casa sino en el departamento de enseguida donde vivía la hermana que la cuidaba. Toqué el timbre y salió la hermana, yo sin saber que hacer simplemente sonreí y mostrando el cuadro de Jesús le dije, ¡Mire quién vino a visitarlas! Ella, sin saber que decir, solo respondió sin muchas ganas: Pues pase. Entré y ahí estaba mi amiga, yo no podía creer lo que estaba viendo. Aquella mujer siempre lista, dispuesta, tan bien arreglada, que le gustaba usar buena ropa y bonitas alhajas, era ahora un despojo humano, le quedaban los puros huesos, el cáncer la había consumido de una forma terrible. Pero estaba lúcida, y le enseñé la imagen diciéndole: Mira a quien te traigo para que te visite.

"Ella me contestó que el cuadro estaba hermoso y me pidió que lo pusiera en la pared frente a su cama para estarlo viendo. La hermana de mi amiga con una extraña actitud no dejaba de querer saber todo lo que hablábamos y averiguar que otras cosas traía yo, tal como el agua bendita y un rosario que pusimos en secreto debajo de la almohada. Cuando tuve oportunidad le pregunté a mi amiga que si quería recibir a Nuestro Señor en la Eucaristía y me dijo que si, pero la dificultad estaba en que la hermana que tenía el control de la casa pertenecía a una secta cristiana con ideas contrarias a la Iglesia Católica con respecto a los sacramentos y otras cosas,” dijo la Sra. Jiménez.

"Más tarde platiqué de esto con un Padre y me sugirió que hablara primero por teléfono con mi amiga enferma para ver cual sería el momento más oportuno para visitarla. Dos días después hablé para preguntar por la salud de mi amiga y su

hermana me dijo que estaba muy grave en el Hospital General. Pienso que la hermana se había enterado de nuestro plan por que además me dijo que me agradecía la intención de llevar a un sacerdote pero que no era necesario por que ellos ya tenían un ministro. Entonces yo me asusté y me puse de acuerdo con el Padre para ver a mi amiga esa tarde. En el camino al hospital le pedimos a Dios que no tuviéramos ninguna dificultad y así fue. Entramos por la puerta principal de la clínica, pasamos los puntos de control y parecía que nadie nos veía. Fuimos avanzando al interior entre doctores y enfermeras sin que nadie nos notara, ni siquiera nos volteaban a ver. Subimos hasta el cuarto y allí estaba mi pobre amiga sola, pero en esta ocasión, sola gracias a Dios. Estaba consciente pero no podía hablar, sólo movía la cabeza para decir si o no. Le ofrecí agua y la tomó. El Padre pudo administrarle la Unción de los Enfermos, confesarla y darle a comer una parte de la Hostia consagrada. Todo esto sucedió con mucha paz, sin ninguna interrupción o la presencia de alguna persona que hubiera afectado la intimidad de estos momentos. Todo se lo atribuyo y agradezco a Nuestro Señor el Buen Pastor”, enfatizó.

"Mi amiga murió poquito después, en su funeral me encontré con sus familiares y con mucha gente del medio artístico y cultural. Me conmovió el hijo de mi amiga que lloraba inconsolable. Le dije que no estuviera triste que su mamá había fallecido con Nuestro Señor. Le platiqué como se había confesado y comulgado. El muchacho me abrazó y me dijo una y otra vez: ¡Nosotros somos católicos!, ¡nosotros somos católicos! Su desconsuelo era pensar que su mamá había muerto sin el auxilio de la Iglesia, pero después de enterarse de la verdad yo vi como se le transformó el rostro en alegría cuando me abrazaba. Saber que su mamá murió en el seno de la Iglesia fue su consuelo”.

Recordó Mariana: "Creo que la primera vez que llevé la imagen del Buen Pastor a un enfermo fue hace muchos años cuando me dijeron que estaba muy grave un conocido de la familia. Un Ingeniero amigo de mi papá estaba por fallecer. Le llevé mi cuadro y se lo puse en la habitación de manera que pudiera verlo desde su cama. A los pocos días me habló su esposa para agradecerme y decirme que el Ingeniero se pasaba las horas viendo la imagen del Buen Pastor y que de alguna manera su alma se había inundado de paz. Después supe que el Ingeniero murió tranquilamente”.

"¡Y como no va ser así!”, recalcó la Sra. Jiménez, y explicó: "Ver una imagen que te recuerda a Dios, te pone en comunicación con El, y no me refiero a una conversación de palabras que muchas veces ni tenemos o ni sabemos que decir, me refiero a un diálogo de amor y confianza sin palabras. Saber que Dios nos ama y sentir confianza en el es suficiente”.

Mariana explica por que le gusta tanto que los enfermos recuerden a Jesús como el Buen Pastor y su predilección por esta versión de la imagen. "La imagen del Buen Pastor que he llevado a los enfermos tiene un origen muy especial. Fue dibujada hace unos 30 años por una religiosa de Los Ángeles, California que se llamaba Clara Watts. (qepd). Clara no tenía estudios de arte o pintura y sin embargo, según un renombrado maestro de pintura de California, la Hermana Watts poseía un talento natural comparable al del artista italiano del renacimiento Miguel Ángel.

"La primera vez que vi esta imagen del Buen Pastor fue en un cuadro de mi difunta amiga Doña Esther. Desde el primer momento me gustó más que cualquier otra imagen de Nuestro Señor. Le pedí a Doña Esther que me diera oportunidad de sacarle una copia y ella accedió, aunque con temor de que le fuera a pasar algo a ese cuadro tan querido por ella. En un estudio fotográfico me hicieron la ampliación que mandé enmarcar. Desde entonces he tenido la bendición de tener conmigo esta imagen y he podido distribuir infinidad de copias”.

Continuó: "Según me contaba Doña Esther, la Hermana Clara hizo esta imagen del Buen Pastor mientras convalecía en una cama de hospital. Una tarde, simplemente pidió papel y lápiz y la dibujó en una hora. Cuando el dibujo estuvo hecho, les gustó tanto a los otros enfermos y al personal médico, que lo colocaron en un pasillo para que cualquier persona pudiera admirarlo e incluso fotografiarlo. Las visitas y otros admiradores no tardaron en comenzar a sacar fotos la imagen del Buen Pastor para llevársela de recuerdo y fue así como Doña Esther se hizo de una copia del original.

"Esta imagen del Buen Pastor es extraordinaria, lo puedo decir por mi amplia experiencia en el arte y especialmente la pintura. En ella, aunque Jesús se representa con los ojos cerrados, se puede percibir un sentimiento de mucha ternura. ¡Esto es muy difícil de lograr!, dibujar a una persona con los ojos cerrados y que transmita un sentimiento tan interior, de una forma tan fiel no cualquiera lo hace. Pero más increíble aún es lo que refleja la ovejita que descansa en Jesús. El borreguito que duerme transmite paz. Un animal dibujado irradiando sentimientos de confianza y satisfacción como si tuviera un alma humana algo verdaderamente sobrenatural”, dijo.

"Siempre he relacionado en mi mente esta imagen del Buen Pastor con los enfermos, quizá por que fue hecha en un hospital. Creo que es una imagen especial para las personas que están pasando por alguna enfermedad grave y que necesitan recordar el amor que Dios tiene por ellos y entregarse confiadamente a El, sobretodo si la muerte se aproxima. Según mi punto de vista el Buen Pastor nos invita a confiar absolutamente en el cuidado y amor de Dios. Yo la veo y oigo como que me dicen: ¡Confía Mariana, confía!”.