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"No encontramos en las sectas"La Eucaristía como el distintivo de los católicosPOR JOSÉ LUIS SARABIA Con la presencia de miles de fieles en número de 6000 venidos de todos los rincones de la Diócesis de Tijuana, se congregaron el pasado 26 de mayo en El Toreo de esta ciudad, para participar en la festividad de Corpus Christi que concluyó con la celebración Eucarística que encabezó el Obispo Rafael Romo. La congregación de fieles que participó en esta celebración fue nutrida, muchos signos resaltaban en esta celebración, como las marchas que salieron de distintos puntos de la ciudad acompañados de sus sacerdotes, religiosos y religiosas hacia el encuentro eucarístico. Doña Paquita, quien venía en una de las procesiones, expreso: "Tengo mucha gratitud hacia nuestro Señor por todos los beneficios que ha otorgado a mi vida, a mi familia y a todas las personas a las que me ha tocado servir. Jesús Eucaristía representa todo para mi, es el amor de los amores en mi vida, aunque se ponga celoso mi esposo". En esta celebración se pudo ver la presencia de todos los sectores de la población, como niños acompañados de sus padres, familias enteras, ancianos, que con gran cariño y gratitud acompañaban esta celebración tan especial. Junto a todas estas multitudes se hizo presente claro está, la adoración nocturna mexicana de distintas parroquias quienes acompañaban con sus banderas para hacer reverencia ante la presencia de Jesús Eucaristía. La festividad de Corpus Christi surge en el siglo XIII en Lieja, Bélgica, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón fundada en 1124 por el Obispo Albero de Lieja. Dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi. Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquellos años priora de la Abadía, fue la enviada de Dios para propiciar esta fiesta. El Papa Urbano IV, por aquél entonces, tenía la corte en Orvieto, un poco al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1263 o 1264 se produjo el Milagro de Bolsena: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando enseguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre. El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula Transiturus del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio. Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio la liturgia de las horas a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos. La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes por Juan XXII y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia. Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV. En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia. Finalmente, el concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Durante la celebración eucarística se hizo continuamente eco y resonancia a las palabras del Papa Juan Pablo II de feliz memoria al hablar sobre la encíclica Quédate con Nosotros en donde el Papa anuncia un año mundialmente eucarístico a celebrarse desde octubre pasado, fecha en que concluyo el congreso eucarístico internacional, y para culminar en octubre de este año. La encíclica citada por el obispo Romo se basa en el evangelio de San Lucas en el pasaje de los discípulos de Emaus, el cual fue parodiado y explicado. Mons. Romo se refirió a la Eucaristía como el distintivo de los católicos, diciendo: "Si hiciéramos una catequesis apologética, la autenticidad y unicidad como se proclama en el credo. Creo en esta Iglesia que es una, santa, católica y apostólica, es lo que realmente celebramos y que no encontramos en las sectas, que son expresiones de religiosidad, mas o menos con sinceridad, pero con pobreza doctrinal tremenda, imposible que puedan llegar a lo nuestro, es algo que lastima el corazón que ciertas sectas hablan de nuestros sacerdotes y nuestros obispos. Y uno se pregunta, ¿de dónde les sale el sacerdocio o el episcopado? Si la base del sacerdocio como lo menciona el Papa Juan Pablo II en Ecclesia de Eucaristia es la relación intima entre la eucaristía y el sacerdocio, no puede haber eucaristía sin sacerdocio y sacerdocio sin eucaristía no tiene sentido, por eso particularmente la eucaristía es distintivo nuestro". Con estas reflexiones y explicación del capitulo 13 del evangelio de San Juan se desarrollo la homilía, dirigiéndose también a los sacerdotes concelebrantes exhortándolos al servicio generoso y al descubrir en la presencia eucaristía el momento mas intimo de relación y de entrega de Jesús, se exhorto a los fieles a ver en la Eucaristía el punto culminante de toda la vida cristiana. Al finalizar la Eucaristía, se hizo la tradicional procesión por tres altares, en donde se hizo una pequeña reflexión retomando así lo que la Iglesia pide en la celebración de esta solemnidad, las tres estaciones. La celebración culmino con la bendición solemne con el Santísimo Sacramento después de haber hecho su recorrido.
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