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JUNIO 2005




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La Doctrina Social de la Iglesia

Una formación humanista dimensionada en lo social inculturando el Evangelio, con el fin de impulsar el desarrollo integral de nuestra comunidad


POR JOSÉ LUIS SARABIA

Humanismo Cristiano a la Luz del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesiaeste es el título del diplomado que se lleva acabo desde el pasado 16 de abril en las instalaciones del Instituto México (avenida Las Palmas y San Diego No. 850 Fracc. Las Palmas) en la ciudad de Tijuana.

Se ha utilizado precisamente el término de humanización, porque realmente es lo que se necesita en la sociedad, humanizar y sensibilizar, contribuir a que los participantes alcancen una formación humanista dimensionada en lo social inculturando el Evangelio, con el fin de impulsar el desarrollo integral de nuestra comunidad. Surge a raíz de la preocupación de la misma Iglesia por la formación del laico y más del laico comprometido en alguna comunidad, con el fin de impulsar y apoyar el desarrollo integral de la comunidad, y de esta forma ir desarrollando un proyecto, así lo manifestó la Lic. Laura Mesa, colaboradora de Pastoral Social Diocesana.

El diplomado está dirigido a personas que poseen una cultura general mínima superior y vocación de servicio, y será impartido por cátedras, seminarios, conferencias, investigaciones y paneles, la duración será de 204 horas en 3 cuatrimestres, un día por semana de 4 horas.

Para mayores informes se pueden comunicar al teléfono (664) 683-6232, o escribir al correo: caritas@pastoralsocialtijuana.org.

Los profesores de dicho diplomado son: el maestro Solorio Guzmán, licenciado en filosofía y profesor de la Universidad Iberoamericana y del Instituto México; el padre Ángel López Betancourt, Coordinador Diocesáno de la Pastoral Social quien impartirá la materia de introducción a la Doctrina Social de la Iglesia; y por último la introducción a las ciencias sociales, el México colonial e independiente, por la licenciada Concepción Ordóñez, quien es profesora del Instituto Aranguré y del Seminario Mayor de Tijuana.

Los requisitos para participar en dicho diplomado son: preparatoria terminada, fichas de pagos y acta de nacimiento. El alumno al culminar el diplomado recibirá un diploma avalado por la universidad Iberoamericana.

Como frutos se espera que el laico realice un compromiso que tenga una dimensión humanista y humanitaria en el trabajo concreto de la Diócesis, de la parroquia y en el lugar donde haya necesidad de actuar y llegar a los mas necesitados; expresando así la vocación de servicio como parte del desarrollo en su propia comunidad. No podemos quedarnos solo en niveles sentimentales sino que debemos pasar al nivel de la intelectualidad aplicada, conocer y fundamentar nuestra acción pastoral para equilibrar nuestro servicio y ofrecer un mejor y más completo servicio, comento la Lic. Meza.

Dentro de las obras sociales realizadas en la actualidad está el impartir talleres de Doctrina Social de la Iglesia, en distintas parroquias y comunidades así como el trabajo de INEA primaria y secundaria, al mismo tiempo que se auxilia a distintas personas que viven en zonas vulnerables de la ciudad a las que se les ayuda con despensa, ropa y la canalización a otras instituciones que puedan ayudarlos en las necesidades mas urgentes, pero caber resaltar que la principal obra es la impartición de talleres de Doctrina Social de la Iglesia. A esto se suma la ya interminable labor social que realizan comunidades religiosas en distintas zonas de la ciudad, así como distintas acciones y propósitos de realización de la comunidad asistencial, como los migrantes, enfermos, encarcelados que son atendidos por ordenes religiosas y grupos de laicos.

Cabe resaltar que los principios en el corazón de la enseñanza de la Iglesia son:

La vida, la dignidad y los derechos de la persona humana. La medida de cada política está en cómo protege la vida humana, promueve la dignidad y respeta los derechos humanos. Este principio es el fundamento de la enseñanza de la Iglesia sobre la guerra, la paz y la vida social.

La opción preferencial por los pobres. En la doctrina social católica los pobres y vulnerables tienen el primer lugar en nuestras conciencias y políticas. Si bien el lenguaje es nuevo — es un lenguaje que proviene de América Latina — ha sido abrazado por toda la Iglesia como la expresión contemporánea de Mateo 25: seremos juzgados por todo lo que hayamos hecho por los más humildes, "por los más pequeñitos".

La solidaridad. Este es un principio esencial para edificar un mundo nuevo. Es una expresión moral de interdependencia, un recuerdo de que somos una sola familia sin importar nuestras diferencias de raza, nacionalidad o posición económica. Las personas de tierras lejanas no son enemigas ni intrusas, los pobres no son una carga, son hermanas y hermanos, dotados de vida y dignidad, a quienes estamos llamados a proteger.

Por lo tanto uno de los desafíos más grandes que enfrentamos en este mundo de posguerra fría es el de promover y fortalecer la paz. La pacificación exige construir estructuras de paz, no solamente proclamar ideales pacíficos. La paz real trae consigo la posibilidad de desarrollo, y el desarrollo a su vez fortalece la paz.

Mientras la Iglesia continúa desarrollando su enseñanza, los acontecimientos en el mundo continúan exigiendo una reflexión más profunda y una espiritualidad que da mayor fuerza y perseverancia ante la oposición. Necesitamos una espiritualidad que convenza a los corazones de la gente de que es el amor gratuito de Dios lo que finalmente será la solución a todos los males del mundo. Mientras tanto, como cristianos necesitamos desempeñar nuestra parte en acrecentar el conocimiento del plan de Dios, en revisar todo lo que pasa en el mundo donde esta el plan, y comprometernos a trabajar por la justicia hasta que El venga.


"El trabajo de la justicia es una parte integral de la misión de evangelización de la Iglesia"

La Doctrina Social de la Iglesia se abre campo desde la publicación en 1891 de la encíclica Rerum novarum con la cual se marca el inicio del desarrollo de un cuerpo significativo de doctrina social en la Iglesia Católica. Ha habido numerosas encíclicas y mensajes sobre temas sociales en los años posteriores; se desarrollaron diversas formas de acción católica en distintas partes del mundo; la ética social comenzó a ser materia de estudio en escuelas y seminarios. Sin embargo, tuvimos que esperar hasta el Vaticano II y la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno para la declaración que representa un cambio en la actitud de la Iglesia referente a su presencia en el mundo, junto a una llamada a establecer el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, para ayudar a la Iglesia a responder a los desafíos en el mundo.

Al mismo tiempo, la Constitución Dogmática sobre la Iglesia indicaba que el laicado goza de un papel importantísimo en el cumplimiento universal de la tarea de ayudar al mundo a obtener su destino en justicia, en amor y en paz. En el documento sobre la misión del laicado les fue dado a los pastores declarar claramente los principios relacionados al propósito de la creación y el uso de los bienes del mundo, y proporcionar apoyo moral y espiritual para la renovación del orden temporal en Cristo.

Después de la publicación en 1968 de la encíclica Populorum Progressio, el Consejo Pontificio condujo con el tiempo al establecimiento de muchas comisiones locales y al desarrollo dentro de las órdenes religiosas de una nueva conciencia de su misión.

El Sínodo de Obispos en 1971 es otro hito en la comprensión de parte de la Iglesia de su misión. En este sínodo, bajo el título de Justicia en el Mundo, los obispos pronunciaron las ya a menudo citadas palabras: "El trabajo de la justicia es una parte integral de la misión de evangelización de la Iglesia". El Papa Juan Pablo II continúa reflexionando sobre este compromiso con varias encíclicas y numerosas declaraciones en todas sus visitas pastorales.

En Centesimus Annus, el Papa Juan Pablo II hace el siguiente resumen: "Durante los últimos cien años la Iglesia ha expresado repetidamente su pensamiento, mientras seguía de cerca el desarrollo progresivo de la cuestión social. Ciertamente no ha hecho esto para recuperar antiguos privilegios ni para imponer su propia visión. Su único propósito ha sido cuidar responsablemente la humanidad, confiada a ella por Cristo... la única criatura sobre la tierra a la que Dios quiso por sí misma... No estamos tratando aquí de algo abstracto sino de hombres y mujeres concretas e históricas. Estamos tratando de cada individuo puesto que cada uno está incluido en el misterio de la Redención, y a través de este misterio Cristo se ha unido con cada uno y cada una para siempre. De ahí se sigue que... esta humanidad es la ruta fundamental que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión... el camino trazado por el propio Cristo, el camino que lleva invariablemente por el misterio de la Encarnación y la Redención.

"Hoy la Doctrina Social de la Iglesia se centra especialmente en los hombres y las mujeres puesto que ellos están comprometidos en una red compleja de relaciones dentro de las sociedades modernas. Las ciencias humanas y la filosofía son útiles para interpretar el lugar central de la persona humana dentro de la sociedad y para proveer un mejor entendimiento de lo que significa ser un ser social. Sin embargo, la verdadera identidad de una persona es revelada completamente a través de la fe, y precisamente es de la fe de donde comienza la Doctrina Social de la Iglesia. Si bien se sirve de todas las contribuciones hechas por las ciencias y la filosofía, la Doctrina Social de la Iglesia está apuntada a ayudar a la humanidad en el camino de la salvación".