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"La respuesta de La Virgen de Guadalupe"Un grupo de voluntarios en Mexicali procuran parejas de padres adoptivos cuando una madre quiere dar a su hijo en adopciónPOR MIGUEL VÁZQUEZ "Unos días después de vivir la dolorosa experiencia del secuestro y liberación de un ser querido, sin muchas ganas decidimos asistir a una boda en México DF, sobre todo para que mi esposa Ángela se distrajera pues estaba muy lastimada emocionalmente", dijo el Ingeniero Fernando Ramos. "La última tarde que estuvimos en la ciudad de México, justamente antes de dirigirnos al aeropuerto para volver a Mexicali, hicimos una visita a La Virgen de Guadalupe en su Basílica del Tepeyac para darle las gracias y pedirle su bendición. Entre otras cosas, me acuerdo que le dije a La Virgen: Señora, perdona si te pido algo, yo se quien eres, se tu historia pero nunca me he acercado a ti para pedirte algo. Te pido que Ángela vuelva a encontrar su fe y camino en la vida. Porque ella ha quedado muy lastimada, está desconcertada y muy enojada. No se como voy a devolverle la confianza para que sea la mujer que era antes. Yo lo dije eso a La Virgen el domingo en la noche antes de irnos al aeropuerto. "Tuvimos un vuelo tranquilo de regreso y llegamos a Mexicali a las once de la noche prácticamente para dormir. Ocho horas más tarde, a las siete de la mañana del lunes, nos tocaron la puerta de la casa para decirnos que la niña que estábamos esperando para adoptar estaba por nacer, ¡pues se había adelantado dos meses! La niñita nació de siete meses ese día y la mañana siguiente la recibimos en casa. Luisa vino al mundo justo en le momento para que Ángela se concentrara en ella y pudiera superar y olvidarse de todo lo demás. La niña nació justo a tiempo para curar las heridas emocionales de mi esposa y la familia. Desde mi punto de vista el hecho de que Luisa llegara dos meses antes de lo esperado no fue otra cosa más que la respuesta de La Virgen de Guadalupe. Luisa ya tiene seis años, es nuestra segunda hija adoptiva. La mayor se llama Mónica y tiene ocho años". Continuó Fernando: "Antes de adoptar a Mónica, un médico nos dijo que no podíamos tener hijos y teníamos que optar por la fertilización in vitro, la inseminación artificial o la adopción. Yo pensé en la inseminación, pero mi esposa Ángela me dijo que no estaba de acuerdo, que en su opinión los hijos los daba Dios y que el único camino para ella era la adopción. En esos días me encontré con una conocida del Centro de Ayuda a la Mujer, a quien vi muy preocupada. Ella me dijo que tenían en el CAM el caso de una niña que estaban por dar en adopción pero los papás adoptivos no habían logrado integrar el expediente legal. Veintinueve días más tarde de una primera entrevista, Ángela y yo recibimos a esta niña de dos días de nacida. La bautizamos con el nombre de Mónica". Desde entonces el Ing. Fernando Ramos es miembro de un grupo de voluntarios que procuran parejas de padres adoptivos cuando una madre quiere dar a su hijo en adopción. Fernando trabaja en coordinación con otra organización cuyo objetivo es la prevención del aborto apoyando a mujeres embarazadas en crisis. Prosiguió: "Lo hago por que creo en Dios, creo que mis hijas llegaron por una decisión divina y son un regalo de Dios. Soy papá adoptivo y me siento muy orgulloso y agradecido con la vida, quiero devolver un poquito de lo mucho que he recibido". Y agregó: "Nuestro primer objetivo es que el bebé nazca. A veces es necesario sacar a la mujer de su casa para que la familia no se de cuenta del embarazo. Se tiene que fabricar toda una historia para que el niño pueda nacer sin problemas. Hace poco tuvimos con nosotros a una muchacha que trabajaba en una agencia aduanal. Ella dijo en su casa que tenía que irse por que la habían transferido a la sucursal de Nogales, Sonora. Todos le creyeron, pero ella tenía que seguir mandando dinero a su casa, así que los 2,000 pesos mensuales nosotros los poníamos. También le conseguimos un celular para que le hablaran de su casa a ese número, con el pretexto de que en la empresa no le permitían hablar por teléfono. Ella permaneció oculta aquí en Mexicali todo el tiempo", aseguró. "Nosotros procuramos todos los gastos de manutención de las señoras. Pagamos hospedaje, alimentación, doctores y medicamentos por unos cuatro meses aproximadamente. Las madres dan a luz en los mejores hospitales de la ciudad atendidas por los mejores ginecólogos y pediatras. En muchos de los casos las señoras no se pueden quedar con el niño y buscamos una pareja para que lo reciban en adopción. En mi opinión, la causa principal que lleva a las mujeres a dar a sus hijos en adopción es la inestabilidad familiar. La falta de solidez en su relación de pareja cuando la hay, la carencia de estabilidad emocional aunado en muchos casos a la presión económica". Ahondó Fernando: "A veces sucede que alguna señora se retracta de la idea de dar a su hijo en adopción y la apoyamos de igual manera. El principal objetivo es que el niño nazca. Cuando nace el bebé, si vemos a la señora en duda, le llevamos al recién nacido y si la vemos insegura, llorando, le pedimos que se lleve al niño a su casa por unos días hasta que esté segura de lo que quiere hacer". Y aclaró: "Pero normalmente la mamá biológica que da a su hijo en adopción no ve al recién nacido y pierde contacto con el hijo después del nacimiento. Para nosotros, el día que nace un bebé es agotador. Unos tienen que llevar a la mamá a hospedarse en algún lugar y es natural que ella esté llorando. Otros tienen que llevar al niño al registro civil, alguien se encarga de ir con el notario público, otra persona debe estar atendiendo a los papás adoptivos. Si estos vienen de fuera hay que recogerlos en el aeropuerto, llevarlos al hotel, mas tarde a la Capilla de las Hermanas Adoratrices donde se hace la entrega del niño, otra vez al aeropuerto y atender mil llamadas. "Lo más hermoso de todo es cuando se hace entrega del niño a los padres adoptivos en la Capilla de las Hermanas Adoratrices con el Santísimo Sacramento expuesto. Es una ceremonia muy emocionante", enfatizó. "En ocho años hemos entregado en adopción a 86 bebés", aseguró Fernando. "En verdad ha sido un gran esfuerzo. Cada caso nos deja exhaustos. Casi siempre son casos complicados, al grado de no poder dormir. Yo le he dicho a mi esposa Ángela que ya no puedo más, que no quiero seguir con esto, pero cuando veo a las parejas con el bebé en brazos, comenzando su vida de padres adoptivos, me doy cuenta que no podemos dejarlo. "Además, si todo esto es el precio que hemos de pagar por haber recibido a las niñas, lo pagaría mil veces más. Porque aunque biológicamente nosotros no podemos procrear, tengo dos hijas a las que adoro". Fernando explicó los principales obstáculos a los que se enfrentan las personas que optan por la adopción: "En nuestro país no existe una sana cultura de la adopción. Los mexicanos tenemos la idea de que los niños adoptados no son queridos igual, que son niños como de segunda. A mi esposa y a mí nos han dicho 'Que bueno que adoptaron, van a ver que Dios los va a premiar y les va a mandar un hijo verdaderamente suyo'. Es increíble esta concepción de las cosas. No niego que nos hubiera gustado procrear, pero pensar que nuestro amor por Mónica y Luisita es algo así como un amor incompleto es un gravísimo error. He comprobado que así como nosotros, otros padres adoptivos tienen un cariño muy especial por los hijos y en muchos casos probablemente es un amor mayor que el de los padres biológicos", comentó Fernando. "El que no tiene para comer, aprecia mucho más cuando tiene alimentos y le da más gracias a Dios. Así pasa con los hijos. Para la mayoría tener hijos biológicamente es lo natural y algunos pueden dejar de apreciarlo. Pero para quienes la procreación es una posibilidad negada, el tener un hijo adoptivo es siempre algo muy especial. "En cuanto a nuestras hijas, ellas lo ven natural. Saben que son adoptadas, nunca les hemos mentido. Poco a poco según su edad les fuimos aclarando la verdad y no tienen ningún trauma. Sin embargo sus primitos no han logrado asimilar que Mónica y Luisa sean hijas adoptivas. Esto, por falta de una sana cultura de la adopción en México. "En una ocasión me hablaron de la escuela de Mónica por que se había armado un relajo en el salón por que la niña andaba diciendo con naturalidad que ella no venía de la panza de su mamá", recordó con humor Fernando. "Otro inconveniente para la adopción en nuestro país es la pésima legislación", continuó. "Como están las cosas actualmente el ciclo de adopción puede durar un mes o un año. No hay un período legal determinado. Algo tan delicado depende solamente del turno que le toque en los asuntos pendientes del juez calificador. Es un asunto muy delicado porque el bebé no es legalmente hijo de los padres adoptivos hasta que no se dicta la sentencia y termina el proceso legal. Por cuestiones de papeleo burocrático se alarga indefinidamente un tiempo sumamente angustiante para los padres adoptivos porque la mamá biológica puede reclamar al hijo en cualquier momento. Por otra parte, la adopción por parte de extranjeros es complicadísima, prácticamente imposible. Nosotros no manejamos casos de adopción internacional", afirmó. Prosiguió Fernando: "El factor económico puede dificultar las cosas pero no impedirlas. Nosotros tratamos de procurar los fondos necesarios a través de los padres adoptivos y donativos. En este sentido hemos tenido gente que ha vendido su carro para cubrir algunos gastos de la adopción y otros que nos ha llegado en avión particular a recoger a su bebé. Unos pobres otros millonarios pero todos con igual oportunidad. "Gracias a Dios ninguno de los dos notarios públicos nos cobra un cinco. El abogado nos considera rebajando mucho sus honorarios, pero los doctores no descuentan nada. Yo les digo a los médicos que soy un magnífico cliente, que les he llevado ochenta y seis casos y no los conmuevo. El hospital México Americano y Sanatorio Santa Catalina apoyan la causa y nos dan buenos descuentos", recordó. Fernando comenta algunos detalles de las entrevistas a las parejas que quieren adoptar. "Nos sentimos muy orgullosos de todos los hogares donde se ha acogido a alguno de nuestros niños. Dormimos muy tranquilos en ese sentido. "La entrevista se hace en forma personal. Pareja por pareja, como el caso más especial. Ponemos mucha atención en la entrevista. En primer lugar, no trabajamos con parejas que no conocemos, a menos que tengamos referencias válidas de ellos por parejas que ya hayan adoptado con nosotros. Además, sólo entrevistamos parejas católicas, casados por la Iglesia, con una carta de recomendación de su párroco, que no sean divorciados y sean practicantes de su fe. Eso nos da una referencia", dijo. "Para asegurarnos que estamos tomando las decisiones correctas en cuanto a las parejas y los niños, tenemos el apoyo de dos sacerdotes. No son parte del grupo, pero recurrimos a ellos porque luego te crees con el derecho de dar niños. Este para ésta pareja, este otro para aquellos, esta pareja que se espere, etc. Pierdes la proporción de las cosas, se te olvida que es Dios el que está detrás de todo y tú eres un mero instrumento. El único que puede dar hijos es Dios", recalcó. Finalizó Fernando: "Estamos trabajando en el proyecto de una Casa Cuna donde las madres puedan dejar al hijo que quieren dar en adopción y donde la pareja que lo quiere pueda recibirlo. Este tipo de casas las hay en Monterrey, Guadalajara o México D.F. Se trata de una casa cuna privada, que no persiga fines de lucro. Este proyecto podría costar unos 500,000 dlls. en su primera etapa". Las personas interesadas en apoyar la causa de la adopción pueden dirigirse a Fernando Ramos en la siguiente dirección de correo electrónico: diosensuscorazones@hotmail.com.
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