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"Respeta la trascendencia de la persona"

Entrevista con el Dr. Miguel Federico Ayala Fuentes, director del Centro de Estudios e Investigación Bioética


POR LEONARDO LOBO

"Este centro nace en 1992, de modo informal", explicó el Dr. Miguel Federico Ayala Fuentes, médico cirujano con especialidad en Bioética y director del Centro de Estudios e Investigación Bioética, de la ciudad de Guadalajara, Jalisco. "Preocupados un grupo de médicos que trabajábamos en el Centro de Especialidades del Seguro Social, en el Centro Médico Nacional de Occidente, y que notábamos que las generaciones de jóvenes egresados, no participaban de las mismas inclinaciones y de la mística que se nos había enseñado cincuenta años antes. Entonces teníamos la inquietud de poder hacer algo, que al irnos nosotros encontráramos una generación que tomara la estafeta respecto del trato humano a cada uno de los pacientes, tal como nos formaron a nosotros al principio de nuestra carrera.

"Entonces, empezamos a tener reuniones semanales para tratar como médicos que éramos, de saber cual había sido la causa por la cual se presentaba un panorama de deshumanización de la medicina. En esas reuniones, nos asesorábamos de una persona que reunía junto con la profesión médica, la dedicación al sacerdocio. Una persona que era sacerdote y médico, para que nos ayudara a ver el panorama general, sus causas, y la forma en que pudiéramos nosotros incidir, para cambiar esta situación", continuó explicando.

"Durante un año nos estuvimos reuniendo, una vez por semana, y luego como estas cosas, no eran secretas, trascendieron al ambiente que nos rodeaba, y otros médicos, se interesaron en profundizar en cuales eran las causas de la deshumanización de la medicina, de tal manera que nos pidieron que tuviéramos reuniones, en un lugar donde pudieran asistir un mayor número de profesionales de la medicina. Nos empezamos a reunir en el hospital llamado Del Carmen, y de ser cinco los que habíamos empezado, el grupo fue creciendo hasta tener una asistencia semanal de un promedio de sesenta médicos", dijo.

"Al final de ese primer año, aceptó venir por aquí, uno de los próceres de la bioética a nivel mundial; más bien dos de ellos: A México, Monseñor Elliot Grecia, y a Guadalajara, Monseñor Carlo Cafarra. Los dos eran promotores de la bioética a nivel internacional. Aprovechamos las conferencias que ellos dieron, para tratar de interesar a un grupo mayor de personas y para aterrizar la idea, de cómo le pudiéramos hacer para tener una formación más estructurada respecto de aquellas materias que nos habían faltado en la carrera, como eran la filosofía y la ética, que se habían desterrado de la enseñanza de la medicina. Ellos nos animaron, y también estuvieron por aquí, un par de directores españoles dentro de la bioética: Francisco Javier de León Correa, quien dirigía un centro de bioética en Santiago de Compostela, España, y también una revista, Cuadernos de Bioética, y Gonzalo Errás, director del Centro de Bioética de la Universidad de Navarra, España", comentó el Dr. Ayala.

"Nos dieron conferencias y el ambiente se fue caldeando. Reunimos alrededor de ellos, un grupo de profesionales con los cuales, asesorados por estas personas que acabo de mencionar, nos atrevimos a conformar un curso de bioética, en el cual tuvimos asesoría para revisar el proyecto, y en esa forma solicitamos por una parte, la formación de una asociación civil que fomentara el estudio de la bioética a nivel local, y por otra, planeamos la iniciación del mismo, cuyo visto bueno, estaría condicionado a la aprobación de nuestros reglamentos por parte de la Secretaría de Educación", explicó.

"El primer curso, lo empezamos en septiembre del noventa y tres, y la matrícula de las personas que iniciaron el mismo, sobrepasó ampliamente nuestras expectativas. Nosotros esperábamos que con cuarenta personas que reuniéramos eran más que suficientes, sin embargo, el número de personas que solicitaron la inscripción al curso fueron ciento diez. De hecho, estuvo proyectado a realizarse en dos años, y al final del primero, recibimos la aprobación de la Secretaría de Educación, previa aprobación de la Secretaría de Salud, de modo que la primer generación que terminaba a los dos años, tuvo ya la oportunidad de tener reconocimiento oficial de especialidad", continuó.

"Originalmente nos preguntaban en la Secretaría de Educación, el porque no iniciábamos desde el principio, con maestría, y tuvimos que confesarles de que la razón era de que nosotros íbamos a estar aprendiendo y que para un curso de maestría se necesitaba tener ya un conocimiento previo, para poder honradamente extender este tipo de cursos. En este momento los requisitos que todavía no llenamos, son más bien de carácter burocrático, porque las instalaciones son las que nos ha dificultado el conseguir que nos den la aprobación por parte de la Secretaría de Educación.

"Actualmente, hemos sido convocados por la Organización Panamericana de la Salud, para asistir a reuniones nacionales e internacionales, con el fin de difundir la bioética en América Latina. Teníamos la condición del ser de los pioneros a nivel latinoamericano en la bioética, y entonces se nos encomendó el difundirla en Centroamérica, lo cual con mucho gusto hemos asistido, tanto a Costa Rica como a Guatemala; sin embargo, a medida que nosotros hemos ido conociendo cuales son las políticas y los lineamientos de Organización Panamericana de la Salud, encontramos que diferimos en algunos lineamientos que nosotros consideramos vitales", comentó con firmeza.

"No podemos estar afiliados a un grupo que más bien sigue la bioética de tipo utilitarista, pragmático, en la cual se contempla la aprobación en ciertas ocasiones del aborto, de manera permanente los anticonceptivos. Si bien, originalmente nos invitaron a que la difundiéramos, cuando conocieron nuestra manera de pensar, dejaron de hacerlo. La Organización Panamericana de la Salud, representante de la Organización Mundial de la Salud, no respeta los principios de la persona, al promover dichos medios anticonceptivos, muchos de ellos abortivos", siguió comentando.

"Nosotros en ningún momento hemos ocultado que nuestra bioética es personalista, misma que sigue los centros de bioética respetuosos del magisterio de la Iglesia. Estamos afiliados a la Federación Nacional de Instituciones de Bioética, con centro en la ciudad de Roma, en la Universidad Pontificia del Sagrado Corazón. Desde hace dos años que formamos parte de esa agrupación y hemos estado asistiendo a los congresos, con un delegado nuestro para representarnos. Centros como el nuestro, suman alrededor de 35 a nivel mundial, que reconocen y siguen la bioética personalista, que es la que respeta la trascendencia de la persona, además de la vida humana", aseveró el Dr. Ayala.

"Hemos seguido teniendo generaciones de alumnos, cada dos años; ya vamos en este momento en la sexta generación, y el año pasado iniciamos un curso, alentados por el Señor Cardenal, propio para sacerdotes, religiosas, y para laicos comprometidos. Es un curso que tiene la misma programación que tiene uno para profesionistas laicos, pero que se lleva en diferentes días y distinta ubicación. Es la primer generación, y esperamos que esto siga adelante porque estamos convencidos de que los sacerdotes, igual que los médicos y laicos comprometidos, no recibimos cursos de bioética en nuestra formación profesional y sacerdotal, tan necesaria, en la circunstancia actual de este mundo, donde la vida tiene tanta diversidad de problemas que hace un siglo no se contemplaban y para los cuales no había legislación y donde los avances de la técnica, de la medicina, de la tecnología y en general el desarrollo de las ciencias físicas, nos ha rebasado", concluyó el Dr. Ayala.