ARTICULOS
ARTICULOS DE
|
La cuaresma es de color violetaLa cuaresma comienza en febrero 9 con el Miércoles de Ceniza, pero ¿que significa para los católicos?POR ALFREDO ORTEGA-TRILLO La cuaresma es de color violeta. Con este color se simboliza el ayuno, la penitencia y la oración. La cuaresma es el tiempo litúrgico de preparación para celebrar la resurrección de Cristo. Cuarenta días que tienen un carácter doble: penitencial y bautismal. Cuarenta días duró el diluvio, cuarenta días ayunó Moisés antes de recibir los Diez Mandamientos, cuarenta años caminó el pueblo de Israel antes de entrar a la tierra prometida, y cuarenta días pasó Jesús en el desierto antes de su ministerio. El número 40 marcó el tiempo de los periodos de prueba impuesta por Dios antes de empezar algo nuevo y mejor. Indistintamente, en cada ocasión la prueba de Dios se manifestó junto con su misericordia de salvación: en el Diluvio Dios salvó al arca de Noé, durante el peregrinar a Egipto el Señor alimentó a su pueblo con maná, y Jesús anduvo cuarenta días en lugares inhóspitos en los que fue tentado por el demonio, sostenido por la palabra de Dios. Acabada la prueba Jesús venció. Durante la cuaresma se recuerda la lucha de Jesús en el desierto contra las tentaciones y se asocia esa lucha a la que los cristianos sostenemos contra el pecado, que no ha terminado. Como el pueblo de Israel, los cristianos interpretamos la vida también como una prueba en la promesa de una tierra prometida. La cuaresma se estatuye en el siglo IV. Posteriormente, la cuaresma romana tradicional estaría marcada por tres hechos: La preparación de la comunidad cristiana a la Pascua, que implicaría un retiro colectivo de cuarenta días durante los cuales la Iglesia proponía a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro en el desierto; el catecumenado, que representaba la formación doctrinal en la iniciación de los nuevos cristianos; y la penitencia canónica, en que los autodenominados "penitentes" realizaban severas penitencias corporales y oraciones muy intensas para ultimar el proceso de su conversión. La imposición de la ceniza es una derivación de esta práctica, que luego se extendió e hizo obligatoria a partir del siglo X para toda la iglesia cristiana bajo la aceptación que todos somos pecadores. En nuestros días la cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y termina con el Jueves Santo. El Miércoles de Ceniza se impone la ceniza de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior. La fórmula de bendición durante la imposición de la ceniza es una alusión a la condición pecadora de quienes la reciben. El símbolo de la ceniza ya se emplea desde la primera página de la Biblia, en que se cuenta que "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gen 2,7). Eso es lo que significa el nombre de "Adán." Y se le recuerda enseguida que ése es precisamente su fin: "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19). La fórmula que ha llegado a nuestros días al momento de imponerse la ceniza en la frente: "Polvo eres y en polvo te convertirás," representa la conciencia de la nada, de la nulidad de la criatura con respecto a su Creador. La ceniza alude a la condición débil y caduca del hombre que camina hacia la muerte; alude a su situación pecadora; a la oración y súplica del hombre; a la resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo, y alude al Domingo de Ramos de la Pasión del Señor. El Domingo de Ramos, en que se rememora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén es la antesala de la Semana Santa (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 560). La liturgia del Domingo de Ramos es el presagio del anuncio de la Pasión de Cristo y de su triunfo final sobre la muerte: la entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey-Mesías llevará a cabo mediante la Pascua de su muerte y de su Resurrección. El Jueves Santo siguiente al Domingo de Ramos cierra la Cuaresma. Esta es una noche especial, una noche donde a lo largo y a lo ancho del mundo, donde hay una capillita, una parroquia, una catedral, Jesús está expuesto en los altares. Según una antigua tradición, el Jueves Santo por la mañana se celebra la misa crismal, en la que el obispo de la diócesis, que concelebra con su presbiterio, consagra los aceites y el santo crisma que serán usados para la celebración de los sacramentos durante el siguiente año. Durante la misa de esa noche se celebra la Cena del Señor en la cuál Jesús, en la víspera de su pasión, "mientras cenaba con sus discípulos tomó pan..." (Mt 28, 26) y expresó: "Hagan esto en memoria mía" (Lc 22,19). Finalizada la Misa de la Institución de la eucaristía el Santísimo queda expuesto. En muchas comunidades se celebra entonces la Adoración Solemne y luego se suceden distintos grupos que adoran al Señor en la custodia a lo largo de toda la noche del Jueves Santo, hasta la Adoración de la Cruz. Todos los viernes de Cuaresma son días de abstinencia de carne, con excepción de menores de 14 años y personas enfermas. El ayuno está prescrito a los cristianos de entre 18 y 60 años. El Episcopado Mexicano ha dispuesto que: "se puede suplir la abstinencia de carne, excepto para el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, por la abstinencia de aquellos alimentos que para cada uno significa especial agrado, sea por la materia o por el modo de preparación; o por una especial obra de caridad, de piedad o la realización de un sacrificio voluntario".
Lo más importante al hacer este tipo de prácticas es darle su sentido verdadero: por una parte, someter la voluntad para fortalecerla con virtudes como la templanza, la sobriedad y la humildad y, por otra, favorecer el ejercicio de la caridad, pues todos los sacrificios que se hacen deben apuntar a hacer un bien o un servicio al prójimo y a toda la Iglesia.
|