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Aliviando el dolor humanoLa Congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres proporcionarán cuidados de salud y educación para las comunidades vecinas del basurero municipal en TijuanaPOR JOSÉ LUIS SARABIA Enclavado en la colonia Nueva Aurora de la ciudad de Tijuana se encuentra el Centro de Promoción y Salud Esperanza, un lugar que aparenta ser un Kinder y que a la vista de los que visitamos este cañón puede pasar desapercibido, mas para los colonos de esta zona es un gran alivio y una esperanza para las múltiples y variadas enfermedades que se presentan en este lugar, que está asentado en lo que fuera el relleno sanitario del basurero municipal. Con la presencia en México, Jalisco, Sonora, Colima, Baja California, Europa, Islandia, Italia, Grecia, y Perú, la comunidad religiosa de Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres hacen acto de presencia aliviando el dolor humano en Tijuana desde hace 28 años, colaborando en un principio con la Cruz Roja, lugar que entregaron hace dos años, para dedicarse de tiempo completo a la Clínica Esperanza que funciona desde hace ocho años en esta colonia. Esta clínica nace por la inquietud del padre John Howard, C.J.M., y el Sr. Robert Morris, pertenecientes a la institución Esperanza Internacional de San Diego, querían realizar una labor social en esta ciudad, por lo que hicieron un sondeo y vieron la circunstancias insalubres, las condiciones de las personas con riesgos de enfermedad, y otras muchas problemáticas, todo esto los motivó a platicar con el Monseñor Obispo Emilio Berlié, entonces obispo de Tijuana, quien los remitió con la Hermana Georgina Guzmán, religiosa superiora en la Cruz Roja, para exponer el proyecto. En un principio el Padre Jonh quería establecer un asilo de ancianos, sin embargo las hermanas dando sus aportaciones, y viendo las necesidades dieron con la idea de formar este centro; ya terminada la primera etapa del edificio y con el apoyo de la Madre Inés Trejo Estrada, quien fuera pionera, le tocó ser la que definió el trabajo de atención integral a las familias en base a un estudio realizado en la zona, para la prevención de enfermedades. Este centro da atención anual aproximadamente a 4000 familias, entre niños, jóvenes y adultos, dentro de una población en el entorno de unos 20,000 habitantes. De los cuales un 60% son mujeres. Se trabaja en el centro con promotoras a quiénes se les da la preparación y apoyo para una formación permanente, ellas son quienes realizan el trabajo de prevención. Colaboran además cuatro religiosas, 11 personas de base y 30 voluntarios entre médicos, promotoras y otras personas. Los servicios que se ofrecen son atención médica y de especialidades, como medicina interna, ginecología, optometría, psicología, pediatría y servicio dental, ofrecidos por algunos médicos voluntarios provenientes de San Diego, y que en el caso que lo requiera algún paciente, se remite a lugares especializados para la practica de análisis clínicos o de atención por médicos especialistas, con los cuales se tiene un convenio para considerar los costos mas bajos de lo ordinario; junto a esto se tienen dos ferias de salud al año donde todos los servicios son gratuitos con un horario corrido. El costo de la clínica es una cuota de recuperación de 40 pesos, pero sin ser un obstáculo para recibir el servicio, se les cobra menos o nada siempre con el fin pedagógico para aprender a valorar el servicio que se les ofrece, y para sostener los gastos de la institución, ya que no cuenta con el apoyo gubernamental. El proyecto general de la clínica esta empapado del carisma de las religiosas, que es llevar a cabo la misión de promover la salud integral de la familia a través de la comunidad, con una característica muy peculiar que es el apoyo de la misma comunidad, a quien se forma, para que ayude a responder ante los retos presentados y para crear una cultura de salud, y con esto lograr tener esta institución con lo necesario para beneficio de la propia comunidad, previendo siempre el mantenimiento de las instalaciones y tratando de no perder el objetivo de la misión y carisma propio de la orden; el cual está fusionado, con la actividad espiritual, por lo cual apoyan entre otras actividades con la catequesis y actividad religiosa dentro de la parroquia de San Judas Tadeo en el pedregal de Santa Julia a la cual pertenecen. Los problemas de la comunidad se ven por todos lados, principalmente el campo de la salud, principalmente por la falta de información, pues es una colonia que no cuenta con los servicios básicos como agua, luz drenaje, entre otros servicios, por lo que se presta para la desintegración familiar, abusos, violencia, y la situación se agrava por no contar con terrenos propios, ya que esta zona no es habitacional, por estar asentados en lugares irregulares, el factor económico es otro problema ya que por sus escasas posibilidades económicas, no pueden aprovechar las propuestas del gobierno de trasladarse a otro lugar aun cuando las cuotas fueran bajas, esto por no tener un trabajo fijo, por lo que han ido construyendo sus casas como pueden aun entre peligros y riesgos, pese a la contaminación, que da pie a muchas enfermedades. Como proyecto del centro, se cuenta con una maqueta que marca la estructura en cuanto a construcción de nuevos edificios para mejorar los servicios, pues aun falta una parte por construir. Entre las obras a realizar se requiere un salón amplio y áreas donde las promotoras puedan tener su formación, un lugar que pueda servir para dar cursos, talleres y servicios que la misma comunidad demande, pues en la actualidad la unidad es chica, por lo que se comparten consultorios para la atención médica, y el salón con el que se cuenta es insuficiente, es por eso que no se pueden programar otras actividades. Se tiene en un futuro, el proyecto de la construcción de un hospital en otra zona. Este 25 de abril fue beatificada la Madre Maria Guadalupe Zavala, quien es fundadora de la comunidad que atiende actualmente este centro. Anastasia Guadalupe, su nombre de pila, nació en Zapopan, Jalisco el 27 de abril de 1878. Desde los 20 años de edad comenzó a realizar obras de caridad entre los pobres y enfermos. Tres años después tomó la decisión de consagrar su vida a Dios, y este deseo lo expresó a su director espiritual, quien al ver sus cualidades y virtudes cristianas, la invitó a iniciar una comunidad religiosa que él deseaba fundar para atender a los más necesitados. Ella aceptó, y así nació la Congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres. La Madre Lupita Zavala, por su parte, intercedió por la recuperación de Abraham Arceo Higareda, quien padecía pancreatitis en una de sus formas más graves. Este había sido sometido a dos cirugías, su herida estaba infectada y supuraba abundantemente. Cuenta que tras rogar a la Madre Lupita lo ayudara, percibió un agradable aroma en la habitación donde estaba internado, experimentando posteriormente un alivio físico; se levantó de la cama, entró al baño sin ayuda alguna y caminó por el corredor, lo que días antes, por su mismo estado, era impensable. El Papa Juan Pablo II expreso en la homilía de la beatificación que: "Con una fe profunda, una esperanza sin límites y un gran amor a Cristo, la Madre Lupita buscó la propia santificación desde el amor al Corazón de Jesús y la fidelidad a la Iglesia. De este modo vivió el lema que dejó a sus hijas: Caridad hasta el sacrificio y constancia hasta la muerte". La Madre Lupita como de cariño le dicen, buscó, siempre tener una comunicación con las hermanas, así lo expresan quienes la conocieron, con un expresión muy rica, transmitía esa entrega y amor a Dios, una decisión completa, un sí que perduró hasta la muerte a sus 62 años, aliviando el dolor humano sus virtudes fueron heroicas, sobre todo fue una madre que en todo momento supo guiar a sus hijas por el camino que lleva hacia la santidad. Que todas sean santas era su mayor deseo. Sus restos descansan en el hospital Santa Margarita en la ciudad de Guadalajara. La dirección de la clínica esta a cargo de la Madre María del Rosario Placito, como administradora funge la Hna. María Elizalde Rentería, como responsable de las promotoras la Hna. Olga Lidia Salazar y la Hna. Maria Gálvez con 19 años como religiosa es la encargada general de la comunidad. Cualquier información o donativo pueden comunicarse con la hermana Maria al Centro de Promoción y Salud Esperanza, ubicado en la Calle 1ra 7021, en la Colonia Nueva Aurora, en Tijuana, B.C., o al teléfono (664) 636-3758.
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