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"Sabiduría y santidad"

Inicia seminario para sacerdotes consagrados exclusivamente a la diócesis de Tijuana


POR ALFREDO ORTEGA-TRILLO

El próximo 1 de septiembre abrirá sus puertas el Seminario Misional Preparatorio en Tijuana.

A pregunta expresa sobre la justificación real de crear otro seminario en Tijuana cuando ya existe uno, monseñor Isidro Puente Ochoa es enfático en aclarar que no se trata de otro seminario que venga a hacer competencia al seminario actual de la diócesis de Tijuana, al que él profesa un profundo respeto, y donde él mismo reconoce haberse formado en sus primeros años, y haber ejercido el magisterio durante doce.

En definitiva, "no se trata de otro seminario per se, sino de la rama masculina de las Religiosas Ecuménicas de Guadalupe", fundadas por monseñor Puente hace 20 años con el permiso del entonces obispo Emilio Berlié Belauzarán.

Desde luego que "el Seminario Misional Preparatorio vendrá a ofrecer otra alternativa a la formación sacerdotal que hoy existe en la diócesis de Tijuana, pero de ninguna manera será una competencia", explicó Mons. Puente. Lo que aparta de un marco de competencia a ambos seminarios son justamente las características que distinguen al Seminario Misional Preparatorio: en éste se admitirá a niños desde los 12 años. "Nosotros cuidaremos muchos gérmenes de vocación, que muchas veces a edades mayores se pierden", afirma monseñor, "en una vuelta a la tradición de los seminarios antiguos".

El Seminario Misional Preparatorio (SMP) será un monasterio de vida contemplativa y de clausura para los seminaristas. La finalidad de este seminario, de acuerdo con sus estatutos, es formar hombres en el camino de la santificación y de la perfección, que además serán también sacerdotes y pastores; pero la finalidad pastoral estará siempre subordinada a aquella ascética y mística.

El SMP es también tradicionalista en su formación humanista. "Se trata de un volver a las fuentes", agrega monseñor Puente. En este seminario se pondrá especial atención en el cultivo de las lenguas clásicas y bíblicas.

En síntesis, el SMP se distinguirá por su rigurosa búsqueda de la perfección personal y el conocimiento, lo que se condensa en su carisma sabiduría y santidad, en el esquema de una disciplina militarizada.

Durante todo su período de formación escolástica, los seminaristas del SMP serán religiosos profesos de los votos de pobreza, castidad y obediencia, junto a los cuales harán el juramento de permanecer en la diócesis de Tijuana para toda su vida, aun en tiempo de persecución religiosa así como de usar la sotana, siguiendo el ejemplo del Papa.

Aunque la formación del seminario será eminentemente tradicionalista, también será moderno en su aplicación al estudio de lo nuevo así como en el uso de la tecnología del momento.

El programa de estudios consta de 16 años de formación a saber: cuatro de latín (como se acostumbraba antes), cuatro de filosofía, uno de noviciado, cuatro de teología y tres de postgrado en filosofía y teología.

Los grados académicos otorgados por el SMP sólo serán válidos para la institución: bachillerato en artes, maestría en artes, licenciatura en teología y en filosofía, y tres años de postgrado en estas dos disciplinas.

Los estudios pondrán especial atención en el cultivo del latín. "No es que el latín sea una lengua muerta", comenta monseñor Puente. "Los que se han ido muriendo son los hombres cultos que la olvidaron". A este seminario tocará la proeza erudita de "resucitarlos".

"Durante los años de latín se verán muchas cosas: obras fuentes, así como rezos, el catecismo.

"Con los medios tecnológicos de hoy día es inexcusable que un seminarista de 12 años no pueda aprender latín, griego y hebreo", declara monseñor Puente. "Lo que se necesita es la disciplina de antes con los medios de ahora".

La formación humanista del SMP cuenta por lo pronto con un respaldo bibliográfico realmente sorprendente y poco conocido. Se trata de una biblioteca mayormente concentrada en un modesto almacén adjunto al actual convento de las Misioneras Ecuménicas de Guadalupe en el Fracc. Murúa de Tijuana. Entre anaqueles de madera clavados por el mismo monseñor Puente y sus monjitas, hay una cuantiosa colección de libros y textos antiguos que por las orillas de un anaquel se pelean el espacio entre costales de papas y carteras de huevos.

Entre los volúmenes más interesantes se encuentra una colección de volúmenes con las cartas de todos los obispos enviadas a lo largo de los años que duró el Concilio Vaticano II. La mayoría de los volúmenes de esta biblioteca tratan sobre temas como la historia de la Iglesia, al derecho canónico, la filosofía escolástica, la patrística, la teología, así como tratados de lingüística y filología. Muchas de estas obras están escritas en sus lenguas originales: caldeo, fenicio, arameo, hebreo, árabe. También los hay en francés, italiano, inglés, alemán y español. Así mismo se encuentra literatura de otras religiones y en sus lenguas nativas: el Talmud, el Corán, la Cábala, los Vedas, y tratados explicativos de estos textos.

Aunque no han sido catalogados ni mucho menos se encuentran registrados en una base de datos, los libros han sido clasificados y muchos de ellos reencuadernados por las mismas religiosas, las que cuentan con un modesto taller ex profeso, que en sus manos ha resultado prodigioso, habiendo logrado rescatar libros que de no haber sido por su paciente labor de veinte años, se habrían perdido. Las Religiosas Ecuménicas de Guadalupe, dirigidas por monseñor Puente, también han logrado compilar y reeditar gramáticas enteras de diferentes lenguas clásicas así como varias lenguas de diferentes períodos del medio oriente. Se trata, en fin, de un silencioso patrimonio de la humanidad guardado celosamente por estas religiosas de Tijuana, y que, en su momento, estará al servicio de los seminaristas del Seminario Misional Preparatorio.

La disciplina será fundamental en la formación de los seminaristas que ingresen al SMP, para lo que se establecerá una disciplina militar con grados militares, que monseñor Puente está adaptando a las exigencias del seminario, partiendo del estudio que ha hecho de modelos de prestigiosas academias militares en los Estados Unidos.

Otro rasgo fundamental de los sacerdotes egresados de este seminario será su adscripción permanente a la diócesis de Tijuana. "El sacerdote debe amar a su pueblo y quedarse con su pueblo; no cambiarse de un lugar a otro", opina monseñor Puente.

La historia del SMP es más providencial que parte de un plan preconcebido. Dos jóvenes inquietos, con fuerte inclinación a la vida religiosa, pero sin una conducción espiritual que los guiara, se acercaron al monseñor Isidro Puente, atraídos por su fama de "estricto". Alfonso López Fajardo y Pedro Naranjo, los dos de Jalisco, habían emprendido una obra de caridad y apostolado por su cuenta bajo la anuencia del obispo Romo Muñoz en la colonia Divina Providencia de Tijuana, donde se mantenían hasta el año pasado haciendo pan para venderlo en su colonia. Por aquellos días La Cruz de California dedicó a ellos un reportaje: "Los panaderos de la Divina Providencia", que como ya se va dejando ver, llevaba un vaticinio en ese título.

Monseñor Isidro Puente al principio no les hizo mucho caso. Pero ellos se fueron ganando su atención a fuerza de oración e insistencia. "Con permiso del obispo comencé dándoles dirección espiritual una vez a la semana, pero con miras a que siguieran ellos su camino como hermanos legos en una especie de congregación que tal vez el Sr. Obispo aprobaría", declara monseñor Puente. "Después insistieron ellos que querían más recogimiento y más estudio. En octubre de 2003 dejaron la colonia donde vivían (Divina Providencia) y comenzaron a vivir la vida en común como seminaristas en el convento en construcción de las religiosas, frente al templo de Santa Cecilia en la colonia La Mesa, asiento de la parroquia de monseñor Puente.

"Después de tres meses en que comprobé que estos muchachos tenían intenciones serias", prosigue monseñor, "pedí al señor obispo que pudieran ser sacerdotes algunos de ellos, a lo que el Sr. obispo accedió. Con esta autorización, muchas cosas, como en un rompecabezas, empezaron a tomar su lugar. Entonces entendí yo, cómo tantas cosas por las que Dios me ha ido llevando a lo largo de mi vida, cobraban un significado ante mí: tanto estudio, tantos libros que he ido acumulando a lo largo de mi vida; tantos viajes de estudio".

Los seminaristas quedarán bajo la tutela de las Religiosas Ecuménicas de Guadalupe, y el seminario bajo la curatela de ellas. Así como el tutor vela por los derechos del menor de edad, la curatriz vela por los derechos de una persona moral, como es el seminario.

De tal manera que los seminaristas recibirán el sustento, techo, ropa y los libros de parte de las religiosas mientras están en su período de formación dentro del seminario.

Al terminar sus estudios, los neo sacerdotes se integrarán al presbiterio diocesano local como sacerdotes al servicio del obispo. Sin embargo, si las religiosas así lo piden, mediante contrato entre ellas y el obispo, algunos neo sacerdotes podrán permanecer por un tiempo en el seminario en calidad de profesores así como atendiendo las diferentes obras de las religiosas: orfelinatos, asilos, hospitales, escuelas, etc.

El SMP se inspira en las normas tradicionales del Concilio Vaticano II, fundamentalmente bajo dos criterios. "El sentido del Concilio Vaticano II de acomodarse al mundo no se interpreta como envolverse en el espíritu del mundo, sino en percibir en él los signos aterradores de los tiempos", declara monseñor Puente. "El mundo necesita santos, necesita sabios".

Esta interpretación de monseñor Puente, bajo la cual se inscribe la fundación del Seminario Misional Preparatorio y que consiste más en "apretar" que en "relajar" está inspirada en el documento de Juan XXIII al comienzo del Concilio: El Primer Sínodo Romano, en el que reconoce Puente el modelo que debía seguirse en todas las diócesis del mundo, "pero del cual, lamentablemente, existen tan pocos ejemplares". El segundo criterio considerado por Puente para interpretar el ecumenismo del Concilio tiene que ver con una noción de ecumenismo erudito, según el cual, los sacerdotes católicos deben estudiar y dominar los textos fundamentales para enseñar a través de ellos a judíos, musulmanes, etc. las evidencias de la fe católica.

"Estoy haciendo un trabajo que próximamente verá la luz, donde se ven las intenciones de tantos obispos, durante el Concilio Vaticano II, que no era precisamente, lo que tristemente ha acaecido en muchas regiones de la tierra. El Concilio Vaticano II pide un retorno a las fuentes. En otro documento, Juan XXIII exige el conocimiento de la lengua latina, de los clásicos, el regreso a las fuentes".

El Seminario Misional Preparatorio está en ciernes. A la cabeza sus dos seminaristas iniciadores, Pedro y Alfonso, dirigidos por monseñor Isidro Puente Ochoa, dedican parte de su tiempo a buscar vocaciones entre los jovencitos. La semana posterior a la Semana la dedicaron a trabajar en el rancho del instituto ubicado en la Sierra Juárez, donde se espera en un futuro construir el seminario, "en la soledad del campo, en un ambiente propicio a la concentración y el trabajo, alejados del mundo", pondera monseñor Puente.

Previo a la fundación del seminario, el preseminario cuenta hoy con la membresía de catorce jovencitos de entre once y doce años que asisten los domingos a sus clases en la propia parroquia de Santa Cecilia de 9 a.m. a 12 p.m.

Para mayor información sobre este el Seminario Misional Preparatorio y su preseminario puede comunicarse al (664) 622-0731 con el hermano Alfonso o el hermano Pedro; o al teléfono celular 044 664 604-4798.