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Una ciencia en defensa de la vida

La Universidad Anáhuac de la ciudad de México cuenta con la primera facultad de bioética en Latinoamérica


POR ALFREDO ORTEGA-TRILLO

Hoy día estamos rodeados de casos que nos hacen pensar que la salud es un mercado donde se lucra con el dolor. Hay quienes afirman que la salud es una de las industrias más lucrativas cuyas ganancias se reparten médicos irresponsables, hospitales deshonestos y laboratorios farmacéuticos de ambición malsana.

La Universidad Anáhuac de la ciudad de México cuenta con la primera facultad de Bioética en el país y en Latinoamérica desde hace dos años. Por "facultad" se entiende una unidad académica que funciona a niveles de licenciatura, maestría y doctorado.

El término "bioética" es relativamente reciente. Comienza a emplearse en inglés en 1971. La bioética es una ciencia en defensa de la vida. Como ciencia, se defiende por argumentos científicos y, como defensora de la vida, se encuentra del mismo lado de la mayoría de las religiones: la nuestra, desde luego.

"La bioética ofrece argumentos científicos en defensa de la vida que soporten la crítica", declara el profesor David Calderón Martín del Campo, coordinador de la Facultad de Bioética en la Universidad Anáhuac. "La creciente importancia de esta disciplina tiene que ver con la necesidad de asumir posturas en favor de la vida humana frente a los dilemas en que la van poniendo, de manera quizá más espectacular los avances de la ciencia, como la ingeniería genética. Lo que no significa que la bioética esté en contra de los avances de la ciencia, sino en favor, más bien, de que esos avances estén al servicio de la dignidad de la vida humana. Por otra parte, de manera menos espectacular, pero más cotidiana, la sociedad se enfrenta diariamente a planteamientos que van surgiendo de situaciones familiares, médicas, jurídicas, pedagógicas, ecológicas, que afectan la vida diaria, la salud y el bienestar de los seres humanos, todo lo cual hace más urgente el desarrollo de profesionales de la bioética expertos y sensibles al valor de la vida y dispuestos a promover el respeto de la dignidad del hombre".

¿Qué tanto la sociedad reconoce la necesidad de profesionales en el campo de la bioética?

"Para hacer de la bioética una cultura todavía le falta tramo por andar. Sin embargo, podemos reconocer que con la bioética está sucediendo algo muy parecido a lo que sucedió con la ecología. La ecología comenzó siendo un problema científico de botánicos y zoólogos, que después involucró a los amantes de la naturaleza, preocupados por la conservación del medio ambiente. Cuando estos dos grupos se encontraron en el camino conectó muy bien la cosa y se hizo una cultura compartida que trascendió a la sociedad. La ecología ahora es competencia de todos".

Tan trascendió que hasta partidos políticos aparecieron usándola de bandera. Pero bueno, ¿de qué manera la bioética podemos decir que está permeando la sociedad como lo hizo la ecología?

"La bioética inicia siendo un problema de médicos y enfermeras con mucha conciencia ética. Por otro lado, hay grupos de académicos que comienzan a reconocer la necesidad de leyes más justas frente al ejercicio de tecnologías invasivas, y frente al desmedido afán de lucro por parte de algunos actores en la atención a la salud. En un momento se conectaron estos dos grupos y surgió el impulso de la bioética como ciencia. Ahora lo que nos falta es que se convierta, como la ecología, en una cultura compartida de todos".

¿Qué falta para eso?

"Ahora mismo se está dando el proceso. La gente comienza a reconocer que en la medida en que toma decisiones que afectan su propia salud o la salud de sus hijos, en la medida en que toma decisiones de cualquier esfera de la existencia que afectan la vida, en esa misma medida la sociedad va involucrándose más y más, comprometiéndose más con las respuestas que se dan a cuestiones tan actuales como la famosa 'píldora del día siguiente' o las transfusiones de sangre para hijos de Testigos de Jehová o la posibilidad de que el médico nos mantenga a la abuelita entubada por más tiempo o las clases de educación sexual que se imparten a nuestros hijos en las escuelas, y podríamos seguir la lista".

El planteamiento del Mtro. Calderón deja ver dos cosas: por un lado, la realidad de que estos problemas no son de laboratorio, sino que nos atañen directamente a todos los seres humanos; y por otro lado, nos deja entrever la posibilidad de situaciones que se complican y escapan a nuestra capacidad de discernimiento. Aquí es, desde luego, donde se hace necesaria la opinión del experto, del bioeticista.

Muchas veces la buena intención no basta para tomar una decisión sabia y justa frente a una situación difícil. El Mtro. Calderón ventila este ejemplo durante la entrevista: "Supongamos que usted es médico de emergencias y le han llegado dos heridos de gravedad que necesitan sangre. Usted solamente tiene una pinta de sangre disponible. Asumimos que usted no quiere llevar el peso en la conciencia de una mala decisión. ¿Qué hace? ¿A cuál de los dos heridos le hace la transfusión? ¿Al de su izquierda o al de su derecha? ...el tiempo está corriendo".

Los bioeticistas ya han desarrollado un esquema para resolver este tipo de situaciones, y lo enseñan precisamente a médicos de emergencias. Se llama esquema de examinación cruzada. La situación es ardua, pero no tan complicada como parece.

El esquema, que se explicará adelante el Mtro. Calderón, parte de las siguientes reflexiones: uno de los criterios básicos de la justicia es la equidad. Y uno de los aspectos que busca la bioética es la justicia. Cuando se tienen dos exigencias del mismo peso se busca equilibrarlas en el mejor balance posible.

Esto significa que aunque uno de los dos heridos sea el Papa y el otro un criminal, desde el punto de vista de la bioética no se puede juzgar a los dos heridos por sus méritos para los beneficios que la medicina les puede ofrecer. Éticamente el médico no puede decidir a quién de los dos darle la vida y a quién no. Se trata de dos personas que necesitan ayuda, dos vidas, como hayan sido vividas; dos destinos, tan valioso el uno como el otro. De hecho, el médico debe hacer abstracción de los méritos de ambos y, ante la escasez de recursos considerar a ambos en igualdad de dignidad.

El procedimiento del esquema de examinación cruzada es el siguiente: en orden de importancia decreciente se comienza por intentar salvar la vida de ambos. ¿Qué se necesita para salvar a éste y qué se necesita para salvar a este otro? Esa es la primera pregunta que se debe hacer el médico en esas circunstancias. Y progresivamente se va bajando en escala de importancias. De la vida se pasa a la integridad de las funciones, de la integridad de las funciones se procede a atender el estado de los órganos y por último a atender la parte del aspecto. Es mucho más importante conservar la vida que salvar el aspecto. En conclusión: desde el punto de vista ético podríamos decir que valen más dos heridos feos pero vivos, que uno vivo y bonito, y el otro muerto.

¿Cómo nace la Facultad de Bioética en la Universidad Anáhuac?

"Primero, por una condición inherente a los valores que alienta la misma universidad. Su mismo lema nos da razón de existir: Vince in Bono Malum (Vencer el Mal con el Bien), y si tú te fijas, de eso se trata la ética y, desde luego, la bioética. A la Universidad Anáhuac no le basta tener excelentes médicos, sino formar médicos que estén realmente al servicio de las personas. Desde que se abrió la Escuela de Medicina en 1975, ya hubo presencia de materias éticas".

En 1989 la Universidad Anáhuac funda una coordinación de ética médica. Así surgió el Instituto de Humanidades en Ciencias de la Salud adscrito a la Escuela de Medicina. El Instituto realiza tres tipos de actividades: imparte materias de bioética, organiza congresos y publica una revista "Medicina y Ética". Se trata de la primera revista en castellano sobre bioética en el mundo. La publicación es resultado de una coedición con la Università del Sacro Cuore, Roma

Además de apoyar académicamente a la Escuela de Medicina, el Instituto ofrece diplomados, cursos y una maestría de la que ya se han graduado once generaciones.

En 2002 el Instituto de Humanismo en Ciencias de la Salud se desprende de la Escuela de Medicina y se integra a la recién creada Facultad de Bioética, donde hoy estudian 70 estudiantes de maestría y 28 de nivel doctorado.

Hoy la Facultad de Bioética abarca al Instituto y además realiza actividades de investigación, consultoría y extensión.

Dentro de las actividades de investigación, ahora se están realizando dos líneas de estudio: Bioética y Religión, y Bioética y Familia. Dentro de la primera línea recientemente se hizo un estudio para definir la postura que debían tener los médicos al tratar niños hijos de Testigos de Jehová que necesitan una transfusión de sangre sin poner en peligro sus vidas y, en la medida de lo posible, respetando las convicciones de sus padres. El Testigo de Jehová como adulto puede negarse legalmente a ser trasfundido. Como adulto puede negarse a un tratamiento y su objeción de conciencia es válida. La ley lo ampara. Pero en México, el caso de los menores no está legislado. En la segunda línea de investigación: Bioética y Familia, existe un trabajo en el que la Universidad Anáhuac se ha coordinado con el DIF nacional y con un comité en el que participan el Tecnológico de Monterrey y la unam.

¿Qué hay de la consultoría?

"Dentro de las actividades de consultoría, la Facultad de Bioética está abriéndose a un campo amplísimo de consultorías para apoyar a los llamados Comités Hospitalarios de Bioética de hospitales y clínicas que se crearon en México a instancia de la Ley General de Salud de 2003".

Esta debe ser una buena noticia.

"En principio lo es. Eso significa que la sociedad se va sensibilizando a la necesidad de resolver problemas que atañen a la vida desde el punto de vista de la bioética. El problema es que actualmente muchas instituciones están entendiendo los Comités Hospitalarios de Bioética no como cuerpos consultivos, como debieran ser, sino como cuerpos tomadores de decisiones. Y la ética no se rige por lo que dice la mayoría. La ética no se puede decidir por votación. En bioética el consenso no puede ser criterio de verdad. Hay otro problema relacionado con estos comités: muchas de las personas que los integran no tiene una preparación en bioética. Muchas no sólo no están preparadas para ese trabajo sino que ni siquiera están motivadas. Lo asumen como un cargo más, un peso más. La formación de los Comités de Bioética en los hospitales pudo ser bien intencionada, pero está camino de complicar horriblemente decisiones tan delicadas".

Según comentó el Mtro. Calderón, dentro de las consultorías se da el caso que distintas fracciones parlamentarias a veces se han acercado a la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac para pedir opiniones especializadas sobre proyectos de ley.

Dentro de las actividades de extensión, la Facultad de Bioética ofrece cursos de apoyo aterrizados a grupos especializados, como es el caso de los médicos de emergencias, de los que hablamos arriba; así como a orientadores familiares, tanatólogos, etc.

Si usted tiene interés en conocer más sobre la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac, visite su página de Internet: www.anahuac.mx/bioetica.