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Impostores

Falsos sacerdotes engañan a los fieles en Tijuana


POR ROBERTO TEJEDA

Ofrece bendecir tu casa por una pequeña suma. O quizás trabaje en tu vecindario bendiciendo autos o camiones a 50 pesos cada uno. Si de verdad es audaz, ofrecerá realizar alguno de los sacramentos -- por un precio. Quizás accede a una misa privada en tu misma casa, aunque estas misas están prohibidas por la ley eclesiástica.

Los falsos sacerdotes continúan depredando a los fieles en la diócesis de Tijuana, un problema que va y viene con los años pero, según los sacerdotes legítimos, parece haber aumentado durante los últimos seis meses.

A los impostores les gustan especialmente los eventos grupales, donde puedan hacer una colecta -- usualmente argumentando que es para una caridad. En un caso reciente, un hombre que se hacía pasar por sacerdote le decía a la gente que conocía de un programa para proporcionar casa a los pobres. Al dar mas detalles, decía, que todo lo que necesitaba era una pequeña donación de los interesados para cubrir sus gastos "administrativos". Pero no había ningún programa ni había ninguna presentación. Una vez recogido el dinero de suficientes personas de la vecindad, el sacerdote impostor se perdía con el dinero.

Los sacerdotes legítimos de parroquia dicen que los impostores están haciendo mas que robando a los fieles -- están creando un escándalo para la Iglesia. Cuando alguien que posa como sacerdote comete un fraude, las victimas culpan a la Iglesia pues creen que han sido engañados por un sacerdote. Aun cuando las victimas se enteran de que de que fueron defraudados por un impostor, la semilla de la desconfianza ya fue sembrada -- haciendo que el trabajo de los sacerdotes legítimos sea más difícil.

Los sacerdotes reales dicen que existen varias maneras para que los fieles se protejan de los falsos. Primero, dicen, si no lo conoces, pregunta en tu parroquia. Segundo, si ofrece misas fuera de la Iglesia católica o de la capilla -- en una casa, un negocio, un parque, cualquier lugar poco usual -- sospecha. De nuevo, asesórate en tu parroquia, o en el obispado del centro. Y, quizás lo mas obvio: si te ofrece sus bendiciones o los sacramentos o cualquier otro servicio sacerdotal a cambio de una cuota, ten cuidado. Antes de darle tu dinero a alguien que se dice sacerdote, asegúrate que sea un sacerdote activo en la diócesis primero.

La ley canónica específicamente prohíbe la practica de simonía, termino derivado desde los días mas alejados de la Iglesia cuando Simon Magnus trato de comprar el obsequio del espíritu santo de San Pedro (Actos 8). La venta de algo espiritual -- los sacramentos, bendiciones, oraciones -- constituye la simonía, y eso incluye cobrar una cuota para cualquier servicio divino.