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"Educamos evangelizando y evangelizamos educando"Nace hace 10 años de la obra Salesiana en MexicaliPOR GUSTAVO VAZQUEZ RAMOS "La Obra Salesiana aquí en Mexicali nace aproximadamente hace 10 años, lo que yo tengo entendido es que un grupo de laicos de Mexicali se entrevistaron en aquel entonces con el superior el padre Pascual Chávez, actualmente rector mayor de los Salesianos a nivel mundial, para poder solicitar una presencia Salesiana en tierras Cachanillas", comentó el padre Juan Guillermo Lugo Venegas, director de la obra Salesiana en Mexicali. "Esto debido a que de alguna forma ya estábamos presentes en la ciudad de Tijuana, obra que ya tiene 16 años y también el deseo nuestro de salir del centro de la República para atender principalmente las necesidades de los jóvenes de la frontera", siguió comentando el padre. "Iniciamos primeramente en Tijuana, después Ciudad Juárez, Mexicali, Los Mochis y próximamente en Nogales, Sonora. Es el deseo más que nada el de salir al encuentro de estos jóvenes de la frontera ya que prácticamente están abandonados. "La Congregación Salesiana está presente aproximadamente en 128 países y nuestra historia tiene más de 160 años. Se inicia en Italia por San Juan Bosco que prácticamente desde sus primeros años de sacerdote veía la problemática de niños y jóvenes, principalmente en la línea de la formación cristiana o de la evangelización. "Entonces San Juan Bosco nos hereda este carisma de poder atender a estos jóvenes, sobre todo los más necesitados en el área material y en todos sentidos, porque también hay una pobreza moral y espiritual. Creemos que a partir de la pobreza material se derivan las demás. "Lógicamente en la ciudad de Mexicali como frontera, está presente en los jóvenes y en forma creciente la drogadicción, el pandillerismo, el secuestro, el alcoholismo y el graffiti, entre otros problemas. Yo tengo apenas aquí cuatro años y me doy cuenta de la fuerte influencia de la cultura extranjera norteamericana en los mismos, que es bastante palpable y en lo que respecta a su espiritualidad, vemos una cierta ignorancia religiosa, donde se ve en los jóvenes el desconocimiento, más que la indiferencia y este desconocimiento se va heredando de generación en generación. Al convertirse en padres de familia no conocen su religión o se conforman con cumplir con los sacramentos, especialmente el bautismo y la primera comunión sin profundizar en los mismos", expresó el padre Lugo. "Actualmente estamos ofreciendo a los niños, adolescentes y jóvenes nuestra obra a través de una parroquia y un centro juvenil. Estamos por entregar la parroquia por petición del Señor Obispo y nos vamos a quedar otra vez como cuando iniciamos aquí solamente con el centro juvenil. Al quedarnos sin la parroquia, de 700 niños que atendíamos impartiéndoles catequesis en la misma, creemos que estaremos atendiendo aproximadamente a sólo 150 de los mismos, por eso es muy importante que más jóvenes tomen conciencia de la importancia de que participen como voluntarios en la formación y evangelización de estos niños y adolescentes", dijo. "En el centro juvenil estamos atendiendo aproximadamente a 200 jóvenes, aunque este año bajó un poco el número. Nuestro carisma es la evangelización y la educación. Tenemos un lema: Educamos evangelizando y evangelizamos educando", señaló el padre. "A través de los talleres musicales, de computación, de actualización escolar y la práctica de deportes, buscamos acercarnos a ellos y así convertirnos en sus amigos, ya que nuestro rol como educadores tiene un valor muy grande para su formación como personas. Tratamos de encauzarlos ya que están llenos de energías y de talentos por lo que nuestras acciones para con ellos tienen que ser positivas, de orientación y dirección, con nuestra presencia, que tiene que ser siempre fraterna, animadora y testimonial. La misma actitud tiene que ser por parte de los voluntarios y colaboradores, principalmente con los padres de estos jóvenes, hacerlos concientes de la responsabilidad que tienen para con sus hijos", explicó. "Nuestros principales objetivos consisten en ayudar a los niños, adolescentes y jóvenes a desarrollarse libres, a que sean creativos y responsables. Así mismo buscamos sensibilizar a los jóvenes en la problemática social de su entorno para que se despierte en ellos una actitud de servicio hacia aquellos que menos tienen, que sufren de marginación. Esto los llevará a descubrir el valor de la solidaridad para que así se conviertan en agentes de una transformación social más justa", continuó explicando el padre Lugo. "Específicamente buscamos responder a las necesidades de elevar sus niveles de escolaridad, evitar lo más posible su deserción escolar, buscamos también la reintegración a su familia promoviendo su arraigo y su identidad. También buscamos que aprendan a hacer buen uso de su tiempo libre, a fomentar el crecimiento de sus valores espirituales y también los asistimos en sus problemas de salud y alimentación. "Profundizando un poco más en el aspecto espiritual de estos jóvenes, iniciamos nuestras actividades con breves oraciones, lo mismo al concluir por la tarde se hace también oración y reflexiones breves que les van ayudando gradualmente al desarrollo de su vida interior", comentó el padre. "En cuanto a los proyectos que se tienen para el centro juvenil, cabe destacar la construcción de nuevos salones, así como la restauración de los ya existentes. Un problema que nos afecta para la continuidad de las actividades del día es que no contamos con aparatos de refrigeración en los salones, por lo que tenemos que suspender diariamente las actividades durante un número importante de horas, en virtud de los veranos tan largos e intensas temperaturas que se registran año con año. Por lo tanto pedimos a la Divina Providencia que sensibilice a la sociedad católica Mexicalense, a las personas, empresas, organismos y a nuestro Patronato a que se solidaricen y conozcan nuestros proyectos para que nos apoyen en su realización", siguió comentando el padre Lugo. "Mi primer contacto fue en el año de 1994 con el padre Salvador Romo, fundador del proyecto Salesiano en la ciudad de Tijuana", expresó la Srita. Aída Esponda Guerrero sobre su vivencia personal en la obra Salesiana. "Inicié mi colaboración en Tecnobosco, escuela modelo de la obra Salesiana, donde se imparten diversos talleres, supliendo a una maestra en el área de deportes. Después realizando diferentes actividades administrativas y de comunicación, difusión de los talleres, el voluntariado y la obra misma", explicó. "En 1995 apoyé esporádicamente los eventos y aniversarios de la obra. En diciembre de 1997 empecé a vivir en la comunidad, en una relación como familia, donde como un testigo silencioso viví dentro de la dinámica de conformación de uno de los proyectos más utópicos de esta obra. En noviembre del 2000 recibí nuevamente la invitación de regresar a la comunidad esta vez como voluntaria Salesiana de tiempo completo iniciando en febrero de 2001 donde permanecí hasta agosto del mismo año. Fue cuando empecé a entender el carisma Salesiano de Don Bosco, la entrega de los sacerdotes y de los voluntarios, así como de los grupos de brigadas que desde países extranjeros acudían a Tijuana a trabajar a favor de los más necesitados. Fue el mejor año de mi vida", expresó. "La vida en una comunidad Salesiana es muy rica porque se vive en una familia en torno a Dios y María, con un pleno enfoque hacia el bien y el servicio", continuó. "Descubrí el valor del sacerdocio al convivir y compartir con ellos sus momentos difíciles lo mismo que sus experiencias gloriosas. Me impresionó su fe que es el motor que contagia a los jóvenes y también me impactó que aún con sus diferencias de personalidad y características todos ellos reflejan el carisma de San Juan Bosco. Yo invito a los jóvenes a conocer la obra Salesiana porque es tan amplia y diversa que hay mucho por hacer y cada persona por distinta que sea, encontrará un espacio donde actuar ya sea desde lo profesional, cultural, deportivo, etc." Concluyó el padre Lugo: "Mi mensaje a los jóvenes es que se preparen para afrontar la vida, que puedan donar algo de su tiempo en algún apostolado en la evangelización y en la educación de los más necesitados. Los que deseen participar en el voluntariado de esta obra aquí en la ciudad de Mexicali, así como a los que deseen realizar donativos, comunicarse con su servidor padre Juan Guillermo Lugo Venegas al teléfono (686) 562-4678, ó visitarnos en nuestro domicilio: Río Verde No. 3290, Fraccionamiento Villa Verde, Mexicali, B.C."
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