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La familia como célula básica de la sociedadEl Movimiento Familiar Cristiano en TijuanaPOR ALFREDO ORTEGA-TRILLO "La Iglesia tiene el deber de anunciar con alegría y convicción la Buena Nueva sobre la familia, mediante la palabra y las obras. En el umbral del tercer milenio la Iglesia anuncia que el futuro de la humanidad se fragua en la familia". (S.S. Juan Pablo II, exhortación apostólica Familiaris Consortio, 22 de noviembre 1981, n. 86.) El Movimiento Familiar Cristiano (MFC) es una organización a escala mundial de laicos católicos asistidos por sacerdotes. El objetivo del MFC es potenciar la familia como célula básica de la sociedad así como verdadera Iglesia doméstica. Dentro del MFC se aspira a promover el desarrollo integral de la persona, del matrimonio y de la familia, para lo cual se exaltan los valores humanos y cristianos de la familia dentro de la comunidad, esperando que la familia se constituya como formadora de personas, educadora en la fe, y comprometida activamente en el desarrollo integral de la sociedad. El MFC es una comunidad dentro de la Iglesia, con presencia a nivel local, diocesano, nacional e internacional. En México está presente en 71 diócesis y aun otorga sus servicios en los Estados Unidos, ya que obispos de ese país han solicitado su presencia para atender a familias católicas de origen latino. La historia del MFC se remonta a 1948, cuando el padre Pedro Richards funda el movimiento en Argentina para defender a la familia de los riesgos del mundo. Dos principios básicos motivaron a los grupos iniciales: la espiritualidad conyugal de los Equipos de Nuestra Señora de Paris, y el apostolado familiar del Christian Family Movement, en Chicago. La semilla del movimiento se propaga a toda Latinoamérica. El 5 de noviembre de 1958 los grupos mexicanos que habían surgido se fusionan al MFC que ya había cuajado en el resto de Latinoamérica. En 1966 el MFC latinoamericano se agrupa con el MFC de España y los Estados Unidos, formando una confederación internacional. El movimiento consiste en la organización de matrimonios que preparan sus temas guiados por un sacerdote asistente. Las células básicas del Movimiento son los equipos a los que se considera "escuela de comunión", porque en ellos se vive la unidad, la amistad y el espíritu de servicio. En línea jerárquica ascendente se encuentra el equipo coordinador nacional en pleno sobre los equipos diocesanos. En Tijuana, el Movimiento Familiar Cristiano comprende cinco sectores: Playas, Centro, Mariano Matamoros, La Mesa y Ensenada, a los que se acogen 650 matrimonios, desde recién casados hasta matrimonios de abuelitos. El MFC se ciñe a un programa de estudios sujeto al calendario litúrgico, y siguiendo el ciclo escolar. Comienza en septiembre y termina en junio, de tal modo que coinciden los tiempos de estudio y vacaciones con los tiempos escolares y de vacaciones de los hijos. Dentro del Movimiento los matrimonios se reunionen cada quince días de 8 a 10 de la noche en una casa distinta, que se va turnando entre los cinco matrimonios que forman el equipo, bajo la dirección de un matrimonio coordinador. La mecánica de estas reuniones sigue la pedagogía: "ver, juzgar, actuar", por lo que cada una de sus sesiones terminan con la proposición de acciones sugeridas. El 15 de octubre se reunió el equipo del sector Centro de Tijuana en casa del matrimonio anfitrión: Luis Andrés y Lilia Delgadillo, con 22 años de casados y once en el Movimiento. Ellos tienen asignado velar por la unidad y corresponsabilidad de su sector. Por su parte, Benjamín y Marisa Medina son responsables del apostolado de Preparación Inmediata al Matrimonio (PIM), un curso de 20 horas durante cuatro domingos dirigido a novios comprometidos. Heberto y Lilia de Martha son igualmente responsables de esta preparación; Víctor Manuel y Mavis Arcos tienen a su cargo la promoción juvenil, para lo cual organizan retiros y apoyan a los jóvenes a vivir sus temas de estudio; Germán y Lorena García realizan el apostolado de servicio a la comunidad visitando asilos de ancianos, orfanatorios y organizando despensas; Manuel y María Luisa Petris apoyan el apostolado de PIM, y Germán y Lorena García son el matrimonio coordinador de su equipo. Durante la reunión los matrimonios siguen la guía del libro del primer nivel: Creo en la Familia, que están estrenando, pues este libro sustituye la literatura que se había usado durante los últimos 23 años. Durante la sesión, los matrimonios siguieron la pauta del segundo capítulo del libro, asignada a considerar la situación de la familia en el mundo, bajo el título: "Luces y sombras de la familia en el mundo actual" al sesgo de la exhortación apostólica Familaris Consortio en lo relativo a los embates que ha sufrido la familia como institución en los tiempos modernos. "Se ha perdido conciencia del valor del matrimonio y de la vida en familia que son los bienes más preciosos de la humanidad". (Familiaris Consortio, 1) Entre las páginas del texto destaca la frase de Susan Sontag: "La familia sigue siendo el último reducto de calor en un mundo helado". El capítulo transluce algunos puntos destacados en las conferencias de Medellín 1968: el bajísimo índice de nupcialidad, la desintegración familiar creciente; Puebla 1979: los efectos negativos del subdesarrollo sobre el núcleo familiar, la falta de empleos, la migración, el ausentismo de los padres, el analfabetismo; y Santo Domingo 1992: cada vez más uniones libres, familias incompletas, madres solteras, niños de la calle, ancianos abandonados, el avance de la cultura de la muerte: abortos, eutanasia, anticonceptivos, esterilización. "Yo le pregunté a mi hija por familias integradas y mencionó sólo a una", indicó el Sr. Heberto. "En cambio le pedí el nombre de familias desintegradas y como ametralladora tran-tran-tran. Es alarmante lo que está sucediendo". La Sra. Mavis señaló que no hay que ir tan lejos para encontrar casos de desintegración familiar, cuando aún dentro de la propia familia extendida existen algunos casos. El Sr. Heberto retomó la palabra para indicar que "todo lo que vemos en la televisión son familias disfuncionales, familias donde el hombre no cuenta para nada". Se quejó, además, de la grave falta de los padres de hoy: "No hemos sabido transmitir a la nueva generación lo bueno". Y agregó: "No hemos sabido contrarrestar a los medios de comunicación". Por su parte, la Sra. Lilia dio el siguiente paso en esa reflexión preguntando: "¿Cómo se puede fortalecer estos valores de unidad?" "Los matrimonios unidos están por Dios alimentados en la fe", opinó La Sra. Marisa. El Sr. Víctor Manuel señaló la confianza que se debe tener a los hijos: "En la familia tenemos que formar e informar a nuestros hijos. Se trata de darles esa información y dejarlos ser. Tenemos que tener confianza en ellos. Darles ciertas libertades". "Que nuestro temor no le gane a la razón", secundó el Sr. Germán, coordinador del equipo. "Tenemos que confiar en los buenos cimientos que les sepamos dar". Después del intercambio de ideas, los matrimonios se pusieron de pie y leyeron dos pasajes de la Biblia señalados por el libro de texto. El calendario anual del MFC de Tijuana está muy apretado de eventos, entre los que figuran retiros, capacitaciones, cenas y bailes y algunos eventos especiales, como el cambio de equipo coordinador diocesano en Tijuana, programado para febrero. La membresía del movimiento es gratuita y voluntaria. Sólo se requiere que las parejas estén casadas o, eventualmente, puedan casarse por la Iglesia. Si usted desea saber más sobre el Movimiento Familiar Cristiano puede dirigirse en Tijuana a: José Luis y Lupita Rosales, presidentes diocesanos, (664) 621-2374.
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