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'Un católico que conoce bien su fe, no la cambia'

El padre Juan Rivas defiende a la Iglesia contra las embestidas de las sectas protestantes

POR JOSEPH TREVIÑO


Tiene un sueño.

El padre Juan Rivas sueña en construir una especie de Disneylandia católica. Tiene los planos arquitectónicos en un cuadro que cuelga de una de las paredes de su estudio de televisión.

El diseño muestra una catedral donde vibra un pueblo latino que después de misa se va en familia a pasear a la plaza, a una casa de retiros, o asiste a un teatro que expone obras católicas. Otros deambulan por un centro comercial donde hay librerías piadosas o tiendas de artículos religiosos.

"Es una ciudad de Dios," explica el Padre Rivas.

Pero sin el dinero para construirla, Rivas sabe que sólo es un sueño. ¿O lo es?

Solo el tiempo dirá si la Ciudad de Dios de Rivas se vuelve realidad, pero lo cierto es que por lo menos este mes de agosto, Hombre Nuevo, uno de los ministerios mas grandes de habla hispana, cumplirá 20 años de existencia. La criatura de Rivas, la organización se ha convertido en uno de los centros de comunicación religiosa más importantes en el mundo católico.

Hombre Nuevo, como también se llama el programa de radio del Padre Rivas, se transmite desde su centro en El Monte California, por decenas de estaciones en los Estados Unidos y Latinoamérica. Su programa de televisión, Mundo católico, sale al aire por Eternal Word Network (EWTN), el canal de la Madre Angélica.

Rivas y compañía celebrarán su aniversario con un día de campo en el parque Whittier Narrows del Condado de Los Ángeles el 10 de agosto. Amigo de las fiestas, Rivas repite hasta el cansancio que el gozo debe ser una parte integral de la fe católica.

Como explica Rivas, mientras ataca un plato de flautas con frijoles y arroz mexicano en La Barca, su restaurante favorito de El Monte, el catolicismo debe ser explicado y vivido de una forma amena. Una fiesta.

"Todos los días las señoras vienen y se quejan de que sus hijos ya no quieren saber de Dios o que sus maridos no se interesan por las cosas de Dios", dice Rivas. "Lo que pasa es que no hacemos las actividades de Dios de una forma que les interese a los jóvenes o a los hombres".

Si algo tiene el Padre Rivas, según sus seguidores, es que ha sabido hacer que la apologética, los dogmas y el estudio del catolicismo clásico, sean algo ameno. Por 20 años ha perfeccionado el arte de usar la radio y la televisión como herramientas, por las que defiende a la Iglesia contra los embistes de las sectas protestantes.

Aunque sus cabellos ya están plateados, Rivas sigue teniendo ese aire joven que proyectaba desde sus inicios. Siempre vestido con el tradicional traje negro, con cuello romano, Rivas -- con sus ojos claros y semblante de galán de la década de los cincuenta -- recuerda a aquellos sacerdotes cantantes de Hollywood que solían aparecer en el cine de blanco y negro.

Uno de sus héroes en la fe, como Rivas señala, fue el Arzobispo Fulton Sheen, quien tuvo el primer programa televisivo desde la década de los cincuenta. Rivas aprendió de él, viendo sus antiguos videos y sus cintas de audio.

Por desgracia, dice Rivas, se pide a gritos unos comunicadores católicos competentes. La mayoría son un desastre.

"Hay muchas carpas y pocos payasos", dice Rivas, un tanto soñoliento, debido a que apenas regreso de un viaje de trabajo por México. "Hay mucha gente que está comprando estaciones [de televisión o radio] pero no han funcionado. ¿Por qué? Porque tiene la carpa pero les falta circo, les faltan payasos".

Oriundo de Guadalajara, Rivas dice que desde pequeño aprendió que para seguir a Dios, también había que formar todo su ser. Su padre fue un católico Sedevacantista, es decir, aquel movimiento que cree en la liturgia de la Iglesia Católica como la que hubo antes del Concilio Vaticano II.

En cambio Rivas acepto más la Iglesia de Vaticano II, convirtiéndose en un devoto de la Virgen María y haciéndose miembro de la Legión de Maria. El sacerdote dice que sólo era obvio que de legionario de María, pasase a ser Legionario de Cristo, orden a la que pertenece.

Fundada en México en1941 por el padre Marcial Maciel, la orden ha crecido rápidamente, contando con 500 sacerdotes alrededor del mundo y por lo menos con 250 seminaristas. Los Legionarios se han distinguido por su entusiasmo y celo apostólico, adhiriéndose al pie de la letra a las enseñanzas del Papa.

Algunos comparan a los Legionarios con los Jesúitas del antaño, cuando la orden fundada por San Ignacio de Loyola logró reconquistar a países enteros al catolicismo, después de que surgió el protestantismo en el siglo XVI. Expertos en doctrina y apologética, los Legionarios se convirtieron en una de las fuerzas élites del Papa contra la invasión de las sectas en el mundo católico.

Pero los Legionarios también tienen sus críticos. Hay aquellos -- especialmente los medios de comunicación en México -- que dicen que la orden suele ministrar en su mayoría a las clases altas, tildándolos con el sobrenombre de "Millonarios de Cristo".

Luego está el reciente escándalo del padre Maciel, a quien se le acusa de haber cometido abuso sexual. Maciel, en una entrevista concedida en un libro, dice que sintió mucho las acusaciones, ya que éstas son falsas, agregando que prefería no defenderse y adoptar una actitud de amistad; dijo rezar por sus supuestos difamadores.

Fue en 1983, cuando Rivas arribó a Los Ángeles y comenzó un programa de televisión a través de un canal católico que se llamaba "Heart of the Nation" (El Corazón de la Nación). Los estudios estaban entre las calles de Sunset y Vine de Hollywood.

El canal cerró en 1987. El año siguiente, Rivas comenzó su programa de radio, llamándolo "Hombre Nuevo". Transmitiéndose desde la sintonía 107.1, el programa era el único católico entre toda una gama de producciones protestantes.

Al principio, la mayoría de sus radioescuchas eran -- ¡ironía de ironías! -- protestantes. Rivas los escuchaba y les contestaba sus preguntas.

"Estoy convencido de que un católico que conoce bien su fe, no la cambia", dice Rivas. "Es como alguien que quiere cambiar su Cadillac ¡por una bicicleta!; lo hace a menos que no sepa el valor de un Cadillac".

Rivas y Hombre Nuevo, su ministerio que comandaba desde la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de El Monte, montaron con la ayuda de todas las parroquias de la Ciudad, la obra "Cristo Vive". Poco después formarían la "Feria católica", y ahora la organización produce un evento masivo casi cada mes.

Los seguidores de Hombre Nuevo dicen que el ministerio dista mucho de ser elitista. ¡Todo lo contrario! Muchos, como José Fuentes, un católico que se volvió Pentecostés y que le da crédito al padre Rivas por haberlo reconvertido al catolicismo, dice que Hombre Nuevo llena las necesidades espirituales de la comunidad Latina en Los Ángeles, la cual es en su mayoría de la clase trabajadora.

Fuentes, de 36 años de edad, aún recuerda haber dejado a la Iglesia Católica por la Iglesia Pentecostés a la que asistía su hermana. Pero leyendo la Biblia, se preguntaba cómo se podía distinguir la verdadera Iglesia que fundó Jesucristo, entre las miles de congregaciones cristianas.

Escuchando un programa de radio en un 'Walkman' que acababa de comprar mientras deambulaba por la calle Pacific de Huntington Park, sintonizó por azar al programa de Hombre Nuevo. Quedó estupefacto.

"El padre Rivas estaba hablando sobre la Iglesia que Cristo había fundado y con la Biblia en mano demostraba que era la Iglesia Católica", recuerda Fuentes.

Rivas cuenta que en una ocasión iba en un autobús, durante una gira de predicación en México. Le pidió una guitarra a un joven carismático, y empezó a rasgar unos acordes, canturreando un rockanrol antiguo, "despeinada, aja aja ye ye, despeinada...".

"El joven se molestó, diciéndome que estaba profanando su guitarra", sonríe Rivas. "Me dijo que había consagrado su guitarra a la música de Dios".

Rivas consagra a la gente a Dios y a Nuestra Madre Santísima en su centro de El Monte, donde están ubicados los estudios de televisión y radio. El lugar tiene como ocho oficinas, una capilla, un centro de conferencias y una librería.

Más al fondo, dentro de las blancas paredes, cuelga el marco que muestra la Ciudad de Dios, con la que sueña Rivas. Un reportero le pregunta si después de todo lo que ha podido conseguir en 20 años, ¿será su "ciudad" sólo un sueño?

"Es un sueño", bosteza Rivas, y antes de perderse en su oficina dice: "Nada cuesta soñar".