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JULIO 2003




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Vividores asaltan a sacerdotes

"Personas que se dedican a pedir dinero a partir del engaño"

POR ALFREDO ORTEGA-TRILLO


Más allá de la pobreza y por debajo de la dignidad, hay personas que viven de la mentira y el chantaje sentimental contra sacerdotes.

Hace unas semanas apareció publicado en la página de Internet de la diócesis de Tijuana (www.iglesiatijuana.org) un artículo titulado "Cómo identificar a un vividor", escrito por el padre Juan García Ruvalcaba.

A partir de la experiencia personal del padre García, el artículo iba dirigido a sacerdotes, previniéndolos del asedio del que muchos de ellos son objeto por parte de personas sin escrúpulos que intentan aprovecharse de la vocación del sacerdote hacia el prójimo para pedirle dinero.

En ese artículo el padre García señala cinco características para identificar a un "vividor", una caracterología muy bien delineada acompañada de algunas técnicas de abordaje y entre las que destaca el chantaje sentimental. En el mismo artículo el padre García presenta también cinco recomendaciones sobre qué hacer en tales casos.

"Lo hice pensando mucho en sacerdotes", explica el padre García, "porque tienen más manera de presionarnos que al resto de la población. Lo único que hice fue sistematizar un patrón de conductas que he visto que se repiten en estas personas que se dedican a pedir dinero a partir del engaño y el chantaje".

Sintetizando al padre García, el estafador plantea una situación de urgencia al sacerdote, se esfuerza en proyectar honorabilidad y credibilidad, y a veces recurre a garantías de pago. Invariablemente pide dinero y no acepta otro tipo de ayuda. Si no consigue su propósito se finge ofendido.

¿Existe un patrón de "asalto", por llamarlo así, un lugar que prefieran estas personas para pedir dinero, digamos que a las puertas del templo, en la sacristía, al momento de la confesión?

"La confesión falsa, puede ser el caso, pero por lo general vienen a la casa con una urgencia inmediata y cara de desesperados, ofreciendo muchas garantías".

¿Qué tan común es esto?

"Bastante común".

¿Usted conoce el caso de algún sacerdote que sea objeto de este tipo de bribones?

"Estamos llenos de estos casos. Habla con cualquier sacerdote y te darás cuenta de lo común que es esta práctica. Este tipo de personas por lo general pide dinero por el mismo tipo de cosas: un pasaje a Mexicali o para ir a ver a la madre recién muerta".

El padre Florentino Durazo trabajó en una parroquia en la colonia Miguel Alemán, muy cerca de la línea (frontera). Llevaba un plan de pastoral dirigido a pobres, migrantes y enfermos. "Ya no nos la acabábamos", expresa coloquialmente el director de edoctus, la Escuela Diocesana Católica de Teología para Seglares en Tijuana. "La mayoría nos llegaban con las mismas razones: una receta o el pasaje de regreso a Mexicali, y eran tantos que pronto no hubo ni dinero ni tiempo para atenderlos a todos".

El padre Luis Kendzierski, director de la Casa del Migrante en Tijuana, hizo la observación de que para prevenir este tipo de abusos, es muy importante que los sacerdotes tengan cierto conocimiento de la realidad donde viven, así como de la persona que se acerca a pedir ayuda. Para el caso de su organización indicó que la forma de trabajo que tienen establecida también les sirve para detectar a este tipo de personas y evitar caer en sus chantajes.

Aunque la Casa del Migrante es una organización orientada expresamente a ayudar, aún esta organización no lo hace indiscriminadamente, porque no puede atender todos los casos ni puede permitirse caer en las trampas de quienes sólo quieran vivir a sus expensas, explicó el P. Kendzierski.

"Nosotros tenemos nuestro propio filtro", señala el padre Kendzierski. "Cuando llegan les hacemos dos entrevistas y estas entrevistas nos sirven para conocer a la persona que se está acercando a pedir ayuda".

"Nos dedicamos a atender al migrante y la regla que yo tengo para nosotros es que las personas que ya viven en la ciudad busquen la ayuda en sus propias parroquias."

La Casa del Migrante no es blanco fácil de vividores porque se dedica precisamente a ofrecer servicios de asistencia y no dinero.

Cuándo se trata de "vividores", ¿cómo hacen para capotearlos?

"Usualmente hablamos con ellos y les hacemos entrar en conciencia de que deben buscar trabajo y que ya no pueden regresar con nosotros".

El padre Javier Prieto, director del Proyecto Salesiano en Tijuana, otra de las organizaciones que prestan servicios importantes de ayuda comunitaria en la ciudad, reconoció la presencia de este tipo de personas embaucadoras.

¿Con qué frecuencia se les presenta este tipo de casos?

"Nos llega uno o dos por mes".

¿Cómo descubren ustedes a un "vividor" de una persona realmente necesitada?

"Lo que yo hago es preguntar", dice el P. Javier. "Escuchar un poco y preguntar. Después de varias preguntas, si uno se pone atento a los destalles y descubre que cambian las versiones sabe que está tratando con una persona de este tipo. Cuando se sienten descubiertos en la mentira algunos se retiran avergonzados, pero otros son muy hábiles para darle un giro a la conversación".

"Es verdad que no siempre se tiene tiempo de hacer un interrogatorio", agrega el P. Javier. "Entonces uno, por deshacerse de ellos y porque la mayoría de las veces piden poco, opta por darles cualquier cosa".

El padre Javier observa que otra forma para descubrir a estos birladores de la buena voluntad es cuando se trata de ayudas grandes y el sacerdote, en lugar de extender las sumas solicitadas intenta interceder para obtener rebajas, como se da el caso frente a supuestas intervenciones quirúrgicas.

El sacerdote se ofrece a hablar con el cirujano o la administración del hospital para obtener alguna mejor oferta, y entonces el vividor pierde interés en la ayuda y busca la forma de escabullirse.

En coincidencia con el P. García Ruvalcaba, el P. Javier Prieto reconoció la supuesta urgencia por parte de estos engañadores por viajar, sobre todo a Mexicali. Añadió la observación de que muchos de estos sinvergüenzas por lo general hablan tan rápido que pierden la ilación de lo que dicen, mientras que otros llegan con la cantaleta de un guión preestablecido que se han aprendido de memoria como los merolícos de la calle, y al que le meten "algo de teatro".

"El problema más serio son los grandes estafadores", indica el P. Javier, "y lo más triste y que más rabia da, es cuando en nombre de los pobres vienen a estafarnos y a estafar también a los pobres".

¿Existe algún caso que pueda poner como ejemplo de este tipo de embustes?

"Una vez se acercó una persona que estaba relacionada con un movimiento de terrenos y que pertenecía a una organización norteamericana que se dedica a construir casas para personas de escasos recursos. Esta persona dio muchos datos y sabíamos que la organización en efecto, existía, y yo me la creí. Este señor fue con una familia muy pobre de nuestros oratorios y le pidió 900 pesos para iniciar los trámites mintiendo que me conocía de mucho tiempo y que tenía mi aval. Esa pobre gente tuvo que salir a juntar el dinero pidiendo prestado. Cuando yo reaccioné este vividor ya se había desaparecido con el dinero".

¿Qué es lo que hacen ustedes cuando descubren que se enfrentan a uno de estos engatusadores?

"Lo mejor que se me ha ocurrido es decirles: 'Yo no te puedo dar dinero, nosotros no damos cosas, damos educación' ".