La Cruz de California

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JUNIO 2003




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Niños, jóvenes y familias enteras

El proyecto anual de Familia y Juventud Misionera del Regnum Christi

Por Alfredo Ortega-Trillo


El cristo salió del pueblo. Lo convencieron en el mismo momento, y con el madero de la cruz al hombro lo echaron a andar justo detrás del carro del sonido. Era un cristo flaco como todos los cristos, pero sin barba. A la procesión no le importó. Ya era la hora y alguien debía llevar la cruz.

El padre Juan Carlos Ocejo, L. C., dirigía los rezos mientras el calzado de la procesión trastabillaba en las piedras sueltas del camino por la cuesta del poblado de Santa Anita que daba al río: el río La Misión, muy cerca de su desembocadura en el Pacífico. Un año de lluvias bien esparcidas había robustecido el río y extendido en la campiña la túnica verde de abril salpicada de amarillos, dando al vía crucis un marco formidable para el recogimiento y la meditación.

Como parte del proyecto anual de Familia y Juventud Misionera del Regnum Christi de los Legionarios de Cristo durante esta Semana Santa, miles de familias del movimiento echaron la suela por los caminos tocando puertas, llevando la palabra de Dios a miles de hogares en 16 países del mundo: Estados Unidos, México, Cuba, El Salvador, Venezuela, Colombia, Brasil, Chile, Argentina, Irlanda, Alemania, Francia, España, Italia, Polonia y Hungría.

El pasado 12 de abril en la Basílica de Guadalupe durante la Misa de Envío presidida por el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, el padre Alejandro Ortega Trillo, director territorial de los legionarios de Cristo en México, expresó al cardenal: "Nos llena de alegría y de responsabilidad el hecho de que usted nos envíe desde este centro mariano a todos los puntos cardinales de nuestro México amado, para llevar el pan de la Palabra y el agua viva de la fe a tantos hermanos hambrientos y sedientos en su espíritu". En su intervención indicó el P. Ortega que este año se comprometieron 65 mil misioneros ­ niños, jóvenes y familias enteras ­, habiendo de visitar 10,330 comunidades de 812 parroquias a todo lo largo y ancho del país. Acompañarían al movimiento de Familia Misionera en todo el país ciento quince sacerdotes legionarios de Cristo para apoyar a los párrocos locales en la administración de los sacramentos.

Mientras el cardenal Rivera daba la bendición al movimiento desde la basílica de Guadalupe, ese día, en todas las parroquias participantes del país mexicano, Familia Misionera celebraba la Misa de bendición de los crucifijos con que partirían a realizar la jornada de evangelización de Semana Santa. En Tijuana fue el templo de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe del Río la sede tanto para las familias participantes como para el grupo de chicas adscritas al movimiento paralelo de Juventud Misionera, cuya jornada de evangelización se realizó este año en Hermosillo, Sonora.

De hecho, el movimiento entero había comenzado justamente con "Juventud Misionera" en octubre de 1986, cuando un grupo de cerca de 100 jóvenes católicos organizó unas misiones de evangelización en la población de Cotija, Michoacán. Después, el movimiento se extendería en el mundo en dos facetas más: "Familia Misionera" y "Misiones Médicas". Desde entonces, el movimiento en su conjunto llevaría alivio espiritual con la predicación del Evangelio, y alivio corporal con atención médica gratuita a millares de familias en el mundo. El movimiento se adelantaba así a la tarea de la Nueva Evangelización a que convocaría el Sumo Pontífice Juan Pablo II en 1998 a todos los católicos para que colaboraran con la jerarquía eclesiástica y los pastores de las iglesias locales, según el mandato de Cristo: "¡Id por todo el mundo y predicad el Evangelio!" (Mc. 16, 15).

El movimiento de Familia Misionera en Tijuana, presidida por el matrimonio Juan y Elsa Rodríguez, fue encomendado por la diócesis de Tijuana para apoyar, por segundo año consecutivo, al párroco Gerardo Govea de la delegación Primo Tapia, Baja California, en los poblados de La Misión, Santa Anita y Venustiano Carranza tanto en la evangelización como con la administración de sacramentos. El padre Juan Carlos Ocejo, L.C., iba para apoyar al párroco local en estos menesteres.

Familia Misionera en Tijuana, integrada por cuarenta familias, se dividió en tres grupos encabezados por los matrimonios contador Rufino y Marcela Herrera, Ing. Alberto y Carla Ordoñez, y contador Rubén y Magui Calles, para atender a las tres poblaciones próximas a la costa en las cercanías del río la Misión. Así que el miércoles 16 por la tarde las familias dejaron la ciudad y se dirigieron hacia el sur de los médanos, en el rancho El Descanso, donde instalaron las tiendas del campamento. El itinerario del día comenzaba a las siete de la mañana con una hora de meditación, seguido del desayuno en un galpón antes de ir a tocar puertas. En la tarde se organizaban las pláticas presacramentales para los bautizos y primeras comuniones que se celebrarían el sábado. El viernes, Viernes Santo, a medio día se representó el vía crucis viviente con la participación de los colonos del lugar, quienes hicieron de romanos y judíos junto con las familias misioneras. La noche del viernes se realizó la vigilia silenciosa en el templo de La misión y el Domingo de Resurrección se realizó la Misa de Pascua a la una de la tarde con la participación agregada de las jóvenes misioneras a su regreso de Hermosillo.

Durante los preparativos al vía crucis, el Sr. Gerardo Robledo, participante por primer año en Familia Misionera describió su apreciación de las jornadas misioneras como una doble experiencia: "Una experiencia familiar de convivencia entre padres e hijos y una experiencia como católicos para extender eso que hemos practicado en forma parcial en la Iglesia los domingos; extenderlo a la práctica de llevar el Evangelio".

Mientras hablaba con el Sr. Robledo, a sus espaldas, una mujer mixteca con tres niños compartía un escalón con algunos jóvenes de Familia Misionera: "Yo puedo decirte que veo una diferencia abismal de condiciones sociales que están conviviendo aquí en un espacio compartido, como si hubieran desaparecido estas diferencias. No sé si lo percibes así.

"Yo pienso que sí, porque nosotros nos hemos ido quitado las convenciones para llegar a lo básico y lo hemos hecho con mucho gusto".

Esta familia a tus espaldas no habla español. ¿Cómo hacen para enseñarles el Evangelio?

"Yo creo que, como quiera, están buscando una identificación, y a lo mejor ellos perciben que éste que están viviendo sería el ambiente adecuado para ellos. Por lo demás, el lenguaje corporal, la mímica, es un lenguaje universal y así nos entendemos".

Por su parte, el Sr. Juan Rodríguez, presidente de Familia Misionera a escala local, indicó que la respuesta de la gente visitada ha sido muy buena. "El año pasado casi nadie iba a Misa, y ahora se llena la Iglesia de la Misión los domingos".

Familia Misionera mantiene visitas mensuales durante el año con el objetivo de formar grupos de evangelización locales antes de iniciar otra misión en otro lugar. El Sr. Rodríguez informó también que este año han participado con Familia Misionera de Tijuana una familia de Ensenada y otra de Mexicali, con el propósito de iniciar el movimiento también en estas ciudades.

Si usted desea participar o conocer más de Familia o Juventud Misionera puede visitar la página Web del movimiento: www.demisiones.com.