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'Las esperanzas de la diócesis'

Se presentó el III Plan Diocesano de Pastoral en Tijuana

Por Alfredo Ortega-Trillo


El pasado 12 de febrero a las 8 de la noche en la sala de lecturas del Centro Cultural Tijuana se presentó a los medios el III Plan Diocesano de Pastoral comentado por destacadas personalidades.

El Tercer Plan Diocesano de Pastoral, Diócesis de Tijuana, 2003-2008, salió a la luz el 24 de enero de 2003, en el 39 aniversario de la diócesis de Tijuana. Consta de dos partes: La primera -- Visión global de nuestra dimensión pastoral; La segunda -- Elementos dinámicos de nuestra pastoral. Ambas partes se subdividen en capítulos, que a su vez se tratan en una estructura de párrafos por contemplación, situación: luces y sombras, y desafíos.

El padre Arturo de la Torre, vicario episcopal y alma impulsora del Plan, abrió la presentación parafraseando al historiador Miguel León Portilla, refiriéndose a la historia de la península de Baja California como una historia de sueños y esperanzas, pero también de fracasos. "Este libro", dijo, "contiene esos sueños, esas utopías, esos fracasos, pero sobre todo las esperanzas de la diócesis".

El breve protocolo de la presentación realizada por el señor obispo Rafael Romo Muñoz a los medios contestó a la invitación hecha por el Papa Juan Pablo II respecto a avanzar con entusiasmo y confiadamente a "Remar mar adentro: Duc in altum". En la certeza de esa metáfora cumplida a cinco años de ardua labor para elaborar el Plan, el obispo reconoció que dicho plan recoge las inquietudes, preocupaciones, anhelos y esperanzas de la Iglesia diocesana. Así mismo, destacó la penetración del Plan que permea toda la estructura eclesial desde la esfera diocesana, filtrándose a los decanatos y las comunidades parroquiales hasta llegar a la familia, a la que reconoció como la Iglesia Doméstica, "donde se enseña a vivir la fe".

El primero en hablar de entre los expositores invitados a opinar sobre el Plan fue el Dr. David Piñera Ramírez, catedrático de la Universidad Autónoma de Baja California. El Dr. Ramírez ponderó el carácter pastoral del documento, aludiendo a las evocaciones de pastoral vertidas en la Biblia, como la del buen pastor del Antiguo Testamento. Reconoció también la coherencia en el seguimiento del tercer plan con los dos planes anteriores, en los que de manera tan precisa se trataban los temas sociales, y destacó su carácter cristocéntrico: "Ahora se centra la pastoral en Jesucristo".

Terminó su comentario con una esperanza: "En esta sensación de fracaso de los paradigmas que sume a nuestros jóvenes en una atmósfera de desencanto y desilusión; ojalá que la voz de aliento y esperanza que vibra en los planes pastorales se escuche. Se escuche sobre este fondo gris de la postmodernidad".

La Dra. Ruth Vargas por el Instituto Tecnológico de Baja California, realizadora de la mejor tesis doctoral en temas de educación superior por parte de la ANUIES, hizo hincapié en el proyecto participativo que dio origen al Plan, así como al carácter de continuidad que este plan tiene a partir de los dos anteriores. Destacó el compromiso que los laicos debemos asumir en la transformación de la sociedad, y se refirió al testimonio de vida como el primer desafío que nos hace el Plan a los católicos de la diócesis, empezando por el ejercicio consecuente con la fe profesada a través del ejercicio de la profesión que cada uno ejerce.

El Dr. Tonatiuh Guillén López, del Colegio de la Frontera Norte, Licenciado en sociología por la Universidad Nacional Metropolitana, doctor en ciencias sociales, y director de la revista académica Frontera Norte del COLEF, concentró sus comentarios en la estructura del Plan, destacando su consistencia a lo largo del documento y su orientación para dirigir cursos de acción. Desde esta perspectiva interpretó el Plan como un documento de esperanza: "Es un texto motivante, una invitación a construir un nuevo perfil de sociedad". Llamó la atención sobre la importancia de la comunidad base, en la que vuelca toda la fuerza el Plan. "Me agradó el gran potencial de traducir el Plan al espacio concreto, a la dimensión concreta de la vida diaria de las comunidades eclesiales de base. El mayor de los retos", subrayó, "no es a nivel diócesis, decanato ni parroquia sino al nivel de la complejidad de las comunidades base. El gran desafío del Plan está en la comunidad base y por último en cada persona".

El representante de la IBERO, Heriberto Javier Peterson Rodríguez, director del departamento de ciencias económico administrativas y encargado del proyecto Centro de ética para los negocios de la misma universidad, expresó su beneplácito por el enfoque del Plan en la persona de Cristo. Valoró la condición del Plan como guía, destacando que tocará a cada parroquia asumir el Plan como directriz de sus acciones para responder a su propia realidad.

El Rabino Arnoldo Kopiski, ordenado en el seminario rabínico de Buenos Aires, señaló la trayectoria histórica del judaísmo y el cristianismo y destacó las coincidencias de ambas religiones en reconocer en los atributos de Jesús los valores que necesita reestablecer una sociedad. Reconoció también la tendencia de vanguardia de este plan "que da un paso muy adelante, si lo tengo que comparar con algunos planes de la Iglesia en Latinoamérica". Por último, auguró para la diócesis y "para todos nosotros", dijo, "la posibilidad de llevar estos desafíos y estos ideales según nuestra fe para encontrar propuestas y objetivos bien claros".

El periodista Héctor Javier González del periódico Zeta y conductor y comentarista de programas de televisión hizo hincapié en la imagen diagnóstico del Plan que revela que "todos tenemos nuestra parte de culpa", y destacó dos temas fundamentales para que el Plan se fortalezca. Se refirió a los jóvenes y a los medios de comunicación. "Hay muchos jóvenes con altas dosis de entusiasmo y ganas de aprender pero no son canalizados debidamente". Respecto a los medios de comunicación, señaló que a menudo los reporteros no tienen toda la culpa respecto a su falta de información sobre los asuntos de la diócesis. "Si los reporteros contaran con información de primera mano de parte de la diócesis podrían cumplir mejor con su trabajo, pero existe inmovilización de información de parte de la diócesis. "¿Quién sabe cuántas iglesias hay, cuantos sacerdotes hay en la diócesis?". El tono de la pregunta llevaba un reproche amable, que así interpretó el Sr. Obispo al retomar la palabra: "Hay 225 sacerdotes y alrededor de 600 templos en la diócesis de Tijuana".