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Adoración perpetuaLas Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón celebrarán su cincuenta aniversarioPor Alfredo Ortega-Trillo Cuando sale el sol por detrás del Cerro Colorado en Tijuana y las aceras y las calles se llenan de zapatos y de ruedas que se pelean el verde; cuando el sol cae con todo su peso sobre los techos de la ciudad y una obrera recibe en la cara el tufo del inyector de plástico; cuando dan las seis y los taxis rojos corren como glóbulos rojos por una arteria del boulevard Agua Caliente mientras el sol se hunde como moneda de alcancía por la ranura del Pacífico; cuando se asoma la luna por las ventanas apagadas y Tijuana cierra los ojos y se duerme; la Sagrada Eucaristía, como otro sol, como otra luna, permanece inextinguible día y noche como una Hostia sin ocaso, flanqueada por seis velas encendidas desde hace 49 años con 322 días hasta este momento, en que se escribe este artículo; expuesta ante la adoración permanente y perpetua de las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. Silenciosas y recogidas en adoración constante, "las madres de la Cruz", como les llama la gente, han permanecido sin interrupción todos estos años en adoración al Santísimo, rotándose como relojes en oración las veinticuatro horas del día en turnos de 30 minutos. Adoran la Eucaristía y expían las ofensas cometidas contra el Sagrado Corazón de Jesús a través de las faltas cometidas por la humanidad y "especialmente por aquellas cometidas por los sacerdotes y religiosos", manifiesta la madre Beatriz, superiora del convento. "Como los escándalos amplificados por medio de los sacerdotes en Estados Unidos". La madre asiente con la mirada. Es una mirada amable, abierta y clara. "Los pecados cometidos por los religiosos son los que más lastiman el corazón de Jesús", agrega. "Somos contemplativas de claustro y oración; pero también somos misioneras". Su misión, callada y silenciosa, como de quien vela el sueño de un niño, es estar despiertas y activas las 24 horas del día velando por el mundo. Las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús pertenecen a las Obras de la Cruz, inspiradas por Dios a través de la Sra. Concepción Cabrera de Armida, de San Luis Potosí. Ella tuvo una visión mientras rezaba en una iglesia jesuita en 1894. Vio una cruz y en el crucero de los maderos un corazón encajado por otra cruz más pequeña. Todo el conjunto quedaba circundado por un halo de nubes y una paloma blanca en lo alto, de cuyo pecho salían rayos de luz. Esta imagen, la Cruz del Apostolado, que se convirtió en el símbolo de las Obras de la Cruz, plasma la Espiritualidad de la Cruz y el programa de vida de las Religiosas de la Cruz. Por decirlo de una manera, las Religiosas de la Cruz viven en ese corazón encajado por la cruz más pequeña. "Esa cruz oculta que casi no se ve, y que significa los dolores más íntimos del Corazón de Jesús", explica la madre Olivia, sentada al otro lado de la mesa. Tiene la expresión dulce, emulando el jarabe de los cacahuates que ella misma prepara y pone a la venta y cuya receta no quiso revelar. "Después de todo, podríamos interpretar el mundo actual como un mundo bajo el imperio de la cruz. Pero de una cruz sin amor. Y el dolor humano debe ser transfigurado por el amor", agrega la hermana Olivia. Llamadas a la fecundidad espiritual, las Religiosas de la Cruz, también tienen la misión de sostener con sus oraciones la generosidad y perseverancia de sus hermanos dentro de las Obras de la Cruz, los sacerdotes Misioneros del Espíritu Santo. Las Religiosas de la Cruz respondieron a la invitación que les hizo el Sr. Alfredo Galindo Mendoza, M .Sp. S. vicario apostólico del entonces vicariato de la Baja California, de venir a Tijuana, y el 8 de enero de 1953, a las 10 de la mañana, en la casa generalicia de las Madres de la Cruz en Coyoacán se formaron en semicírculo las 12 hermanas destinadas a fundar, en orden de fundaciones, la fundación número doce, encabezadas por la R. M. María Margarita del Corazón de Jesús Chaurand. Se trataba de erigir un centro de adoración eucarística perpetua y de expiación por las ofensas hechas al Señor por toda la humanidad, que trataría de dar consuelo al Corazón de Jesús, especialmente por los pecados contra la santa pureza de los sacerdotes y religiosos. Llegaron al día siguiente a Tijuana. Vivieron en un principio en la casa anexa a una pequeña capilla que atendían las religiosas franciscanas de nuestra Señora de la Paz en las calles de París y Roma. El 14 de enero de 1953 a las 9:30 de la mañana ofició la Santa Misa el R. P. Ángel M. Oñate, padre superior general de los Misioneros del Espíritu Santo, y en esa Misa se leyó el Decreto de Erección de la Casa de las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. Al terminar la Eucaristía se inició solemnemente la exposición perpetua del Santísimo Sacramento. El 4 de mayo del año siguiente las religiosas se mudaron finalmente a la casa que hoy ocupan en la primera fracción del terreno que habían recibido en donación de la Sra. Dolores C. de García González, esposa del gobernador de Baja California, en la colonia Juárez. El R. P. Carlos Gutiérrez llevó personalmente el Sagrado Depósito para continuar ininterrumpidamente con la adoración del Santísimo. El 1 de noviembre de 1959 se escuchó por primera vez la palabra de Dios en la capilla recién terminada, el recinto consagrado a la adoración perpetua y que sería templo de oración escondida pero presente, porque no ha dejado de correr durante cincuenta años acompasada a los acontecimientos que se han sucedido en el mundo desde entonces. El 11 de octubre de 1962 se celebró la Eucaristía a las 2 a.m., coincidiendo con la hora de Roma, en que se iniciaba el Concilio Vaticano II, y cinco días después, el 16 de octubre, cuando parecía que la suerte del mundo pendía de un hilo ante la amenaza de los misiles en Cuba, las madres de La Cruz, avisadas por las señoras amigas y benefactoras que las visitaban, encomendaban al mundo en sus oraciones; como acompañaron al mundo con sus oraciones el 11 de septiembre de 2001. Las Religiosas de la Cruz viven dentro del convento y sólo salen a la calle para ver al doctor o atender asuntos de trámites personales como el pasaporte o la visa. ¿Cómo es un día en la vida de ustedes? "Nos despierta el tañido de una campanita a las cinco y media de la mañana". A las 6:30 tienen oración de comunidad y a las 7 Misa, seguida de las oraciones de Laudes. Después del desayuno, que es a las 8, tienen trabajo de casa hasta las 12:30, cuando rezan el Rosario. A la 1 p.m. almuerzan y a las 2 tienen recreo. Leen la Biblia a las 2:30 y a las 3:30 rezan la Hora Nona. Luego tienen media hora de oración y a las 4:15, tiempo de estudio. Tienen cursos de Sagradas Escrituras, liturgia, cristología, filosofía, teología, formación humana y carisma de espiritualidad, siguiendo un programa de estudios establecido para toda la congregación. A las 6:30 rezan Vísperas, a las 7 cenan. A las 7:45 tienen recreo y a las 8:30 rezan las Completas por quince minutos. Las Religiosas de la Cruz dependen de una superiora general que vive en la casa generalicia en Coyoacán. La superiora se auxilia de un consejo de cuatro, una ecónoma general y una secretaria general. Las comunidades dependen directamente de las superioras locales, y las hermanas forman el resto de la familia. La congregación de Religiosas de la Cruz cuenta con 400 religiosas en el mundo, de las que sólo unas 50 no son mexicanas. Tienen quince comunidades en México establecidas en Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Guadalajara, San Luis Potosí, Oaxaca, Durango, Monterrey, León, Mérida, Morelia y Tijuana, donde residen 16 religiosas con edades de entre 22 y 83 años. También tienen comunidades en Modesto, California; Madrid, Roma, Guatemala, en El Salvador y Costa Rica. El número de vocaciones iba en ascenso hasta mediados de los años 60. Después vino un declive que llegó a su punto más bajo entre las décadas de los 70 y 80. Posteriormente ha ido aumentando paulatinamente, aunque sin llegar aún a las cifras previas al Concilio Vaticano II. El currículum de formación de las Religiosas de la Cruz incluye un postulantado de seis meses, un noviciado de dos años, un juniorado de dos años y un segundo noviciado de seis meses. La obra se mantiene con el apoyo de bienhechores, así como de la venta de ornamentos y objetos como corporales, capullas, albas, manteles y dulces. Además de la adoración perpetua al Santísimo Sacramento, las madres de la Cruz patrocinan en sus instalaciones ejercicios espirituales, retiros para sacerdotes, seminaristas, señoras, señoritas y niñas; catequesis para la Primera Comunión y ceremonias de Primeras Comuniones. ¿Cómo las han tratado en Tijuana durante estos ya casi 50 años? "La gente es muy cariñosa y respetuosa. Tienen mucho espíritu de fe. Están muy al pendiente de nosotras", consiente la madre Beatriz. "La gente que nos conoce valora nuestra vida de oración". El 14 de enero a las 12 p.m. en la Iglesia del Espíritu Santo, las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón celebrarán su Misa de Acción de Gracias por su cincuenta aniversario de presencia en Tijuana. Se espera la asistencia de todas las congregaciones religiosas de la ciudad y circunvecinas, así como de bienhechores y amigos.
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