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'¿Para quienes fuimos fundados?'Una escuela muy especial en Mexicali: el 80 a 90% de los niños del colegio viven en la callePor Miguel Vázquez "Lo que yo observo es que todas las obras Maristas progresan", dijo el Hermano Marista Vicente Remberto Avanto Salazar, director del Instituto Marcelino Champagnat en Mexicali. "Si nacen pobres, nunca se quedan pobres. Generan progreso en el ambiente donde están. Con el apoyo de la gente se logra salir adelante. Entonces, con los años los colegios particulares se vuelven fuertes y puede venir el cuestionamiento entre los Hermanos Maristas de estar atendiendo a gente que de alguna forma tiene posibilidades económicas: ¿Seguimos atendiendo a estas personas o nos vamos a los más necesitados? Es la pregunta frecuente". "Fue el caso del Instituto Valle de Mexicali que los Hermanos Maristas fundaron en 1970", agregó. "Después de 15 años de trabajo, alrededor de 1985, los Hermanos deciden entregar este exitoso colegio, primaria y secundaria a la diócesis y se retiran de Mexicali". Prosiguió el Hermano Vicente: "Fue un tiempo de discernimiento en toda la orden de los Maristas. Un tiempo de reflexión y cuestionamiento al interior de la orden. Los Hermanos querían un compromiso más fuerte con los más necesitados de acuerdo al espíritu del fundador. Un grupo de Hermanos pensamos que estábamos atendiendo a gente de clase acomodada en nuestras escuelas y nuestro fundador, el Padre Marcelino Champagnat, fundó la obra de los Maristas para los niños más pobres". "Así que de estar trabajando en una clase más o menos acomodada, con una escuela bien montada, con muchas instalaciones, siempre surge en nosotros la necesidad de preguntarnos ¿para quienes fuimos fundados? La necesidad de atender a los pobres se nos hace un reclamo muy grande. Esta disyuntiva se sigue presentando hoy en día en otros colegios Maristas, en diferentes ciudades y países". Continuó: "Seis años después de haber dejado Mexicali, tres Hermanos Maristas -- Guillermo Hernández, César Rodríguez y Luis Enrique Rodríguez -- volvieron en 1991 pero a la zona más pobre de la ciudad en ese momento... Era una invasión de terrenos desérticos en donde la gente vivía en casas de cartón, sin agua, drenaje o luz eléctrica. Y ahí fue donde se metieron los Hermanos junto con los invasores en lo que ahora es la colonia Solidaridad. Incluso, el Hermano Guillermo se convirtió en el líder político de la colonia. Se consiguieron muchas cosas a favor de la comunidad con el -- terrenos para escuelas, permisos, unidades deportivas, etc. La presencia de los hermanos ayudó a la organización política de la gente para que el gobierno les hiciera caso en la demanda de servicios". "Ellos tenían muy claro que querían dedicarse a la educación, pero no tenían aulas, no tenían terreno, y al igual que los invasores vivían en una casa de cartón. Pero su claro objetivo de dedicarse a la educación los hizo ir buscando los permisos, el terreno, y todo lo necesario para instalarse. Consiguieron un lote de buen tamaño y se iniciaron las clases en cuartuchos hechos de cartón y tablas. No había medios para más y los hermanos estaban comprometidos a vivir igual que los demás, con las mismas carencias, en las mismas circunstancias". "El entusiasmo de la gente por tener una escuela digna, fue lo que motivó el ir progresando, así que poco a poco con la ayuda de la gente se fueron levantando unos salones más dignos hasta construir las aulas que tenemos hoy que son de ladrillo y cemento. Todos ayudaron a lograr esto; albañiles locales, voluntarios, empresarios donantes, la orden Marista y gobierno. Hoy es una escuela secundaria mixta con 200 alumnos". "La zona donde vivimos es una zona de extrema pobreza. Todo se le junta a esta pobre gente. El desarraigo de sus raíces, el haber venido de otro lugar y no tener a nadie. El no tener un patrón de conducta que seguir los hace vivir al instante, solucionar los problemas como vengan y como se pueda o huir de ellos en la droga o el alcohol. Algunas familias tienen trabajo, o trabajo eventual o muy mal pagado. En muchos casos las madres de familia son las que sostienen sus hogares. Los hombres se han desanimado más fácilmente o han abandonado el hogar. Se desentendieron del hogar. Se fueron a otro lugar, a Estados Unidos y no regresaron, y la mamá se dedica a lo que puede hacer, a limpiar otras casas o trabajar en una maquiladora y le pagan poco. De esta manera prácticamente abandonan a los hijos por la necesidad de trabajar", dijo. "Yo calculo que el 80 a 90% de nuestros niños del colegio son niños que viven en la calle. Prácticamente solos, la mayoría son vagos que se entretienen en la pandilla, en cualquier esquina. Nosotros los hermanos hemos optado por estar con ellos, también en la calle, a ratos, para acompañarlo", afirmó Vicente. "Los principales problemas en la colonia son el abandono de lo hijos, la violencia, el consumo de drogas, la promiscuidad sexual, la adicción a la pandilla y la adicción a la televisión", dijo y agregó: "Los Hermanos sabemos que tenemos algunos alumnos con problema de drogadicción, lo único que podemos hacer es orientarlos y trabajar especialmente con ellos para que aún con su problema logren terminar la secundaria. Pertenecer a una pandilla también es una adicción de la que difícilmente salen. Además con las muchachas cada año nos enfrentamos con tres o cuatro casos de embarazo precoz. El año pasado tuvimos una niña de doce años que dio a luz. Ella venía embarazada de la primaria". "Contra todos estos males luchamos en el colegio. Se va trabajando en los muchachos, y aunque sigan en su pandilla y sea difícil quitarles la violencia que traen en su corazón, la obra Marista logra cambios grandísimos. De primero a tercero de secundaria se les ve totalmente cambiados, diferentes. Se les ve un corazón más pacífico, más paciente ante las adversidades, unas ganas de salir adelante. Cuando encuentran afecto y respeto, como que les surge una nueva forma de ver la vida. El ambiente sano de la escuela les ayuda a abrirse a la gracia de Dios. Los alumnos reciben educación católica tres veces por semana, tenemos un sacerdote que nos acompaña cada semana con las confesiones y tenemos misa el primer viernes de cada mes. Todo esto tiene un gran impacto positivo en sus personas". "Nuestro primer objetivo es que no abandonen la escuela. Calculo que unos 40 alumnos de los doscientos que tenemos dejan sus estudios definitivamente. Toda la problemática en la que viven, la pobreza y la mentalidad de la familia los empujan a dejar la escuela. A la familia no le interesa que el joven estudie por que es un gasto. Prefieren que vayan a trabajar y ganar dinero. Que vendan periódicos, que trabajen en el tianguis o cualquier cosa que sea más rentable que estudiar. No es fácil para ellos perseverar". "Como se ve. Tenemos muchas necesidades en el colegio. El proyecto más inmediato es la construcción del desayunador. Actualmente un 50% de los alumnos desayunan en el colegio bajo un tejabán de madera. Las madres de familia cocinan gratuitamente para los muchachos. Los alimentos los proporciona el DIF y los alumnos pagan 3 pesos por el desayuno. Ese dinero se utiliza para todo lo que se requiere para la preparación de la comida. El desayunador es muy importante. Nos dimos cuenta que cuando empezamos con los desayunos prácticamente se acabaron los dolores de cabeza de nuestros alumnos. Antes teníamos muchos estudiantes que salían de clases con dolor de cabeza. Les dolía la cabeza de hambre, por la mala alimentación. También el desayunador vino a mejorar la economía familiar pues antes si compraban cualquier cosa de comer en alguna tiendita les costaba por lo menos diez pesos", explicó. Finalizó el Hermano Vicente: "Otra necesidad constante es la de apoyar los estudios a través de becas. Nuestros alumnos pagan 180 pesos de cuota mensual si pueden. Pero los ingresos por colegiatura representan un apenas un 18% del costo real de operación del colegio. El 82% faltante lo aporta principalmente la Congregación de los Hermanos Maristas a través de las escuelas que tienen un buen nivel económico y particulares que apoyan con becas. De manera que toda ayuda es bienvenida. Agradecemos a La Cruz de California por su colaboración en dar a conocer esta obra Marista y de antemano a quienes se pongan en contacto con nosotros para el beneficio de los jóvenes de este colegio. El teléfono de los Hermanos Maristas en Mexicali es el (686) 592-38-41 (casa) o el (686) 592-38-42 (escuela).
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