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"El Crimen del Padre Amaro"Una letanía de burlas, ataques e irreverencias contra la FePOR MIGUEL VAZQUEZ (¡Aviso! El siguiente artículo contiene información delicada que no es apta para menores de edad ni para personas moralmente vulnerables.) Mucha agitación ha causado en México la película El Crimen del Padre Amaro estrenada el pasado 16 de agosto en más de 400 salas de cine a lo largo y ancho del país. Una producción mexicana de Alameda Films, adaptada por el guionista Vicente Leñero de la novela del escritor portugués Eca de Queiroz publicada originalmente en 1876. La alta jerarquía de la Iglesia Católica y un buen número de organizaciones de laicos católicos presionaron a la Secretaría de Gobernación para que se suspendiera la exhibición de la película, pero el Secretario de Gobernación, Santiago Creel, fue claro y tajante durante la conferencia de prensa en la víspera del estreno: "Con la administración del presidente Fox, la censura ha terminado en México. Esto debe entenderse con toda claridad por que será la política que ejerza esta administración a lo largo del sexenio". La película es realmente una letanía de burlas, ataques e irreverencias contra la Fe, contra la Iglesia Católica y sus símbolos más sagrados. Desafortunadamente por el escándalo que los medios de comunicación se han encargado de armar a favor de la cinta que no vale la pena, algunos fieles católicos movidos por la curiosidad acuden a ver la película, y sin recapacitar contribuyen al éxito comercial de la cinta a la que muchos obispos nos han invitado a boicotear como forma de protesta. La narrativa empieza con un joven sacerdote, el Padre Amaro, que recién egresado del seminario es enviado al pueblito de Los Reyes. Ahí se pone a las órdenes del párroco, el Padre Benito, que como muestra la cinta tiene una amante y además junto con el obispo ayuda a los narcotraficantes del lugar a lavar dinero construyendo un gran hospital. Casi al final de la historia, el párroco Benito tiene una crisis moral y confiesa haber violado a una niña muchos años atrás. Un compañero del padre Amaro es el padre Natalio. Este último de aspecto un tanto indígena, es un sacerdote que comulga con la Ideología de la Liberación. Vive en la sierra apoyando a los guerrilleros en una lucha contra los narcos que despojan a los indígenas de sus tierras para la siembra de droga. Natalio acusa al obispo y al padre Benito de tener nexos con el narcotráfico y termina siendo excomulgado por el obispo por no someterse a su autoridad. El padre Natalio que es presentado como un auténtico sacerdote víctima, se pronuncia a favor del aborto para ciertos casos cuando el Padre Amaro le pide una opinión. Otro compañero de Amaro es el padre Galván. Un cura gordito medio desequilibrado, que en el poco tiempo que interviene en la cinta, hace referencia a un evangelio sin respeto y más tarde aparece en una escena tan borracho que no puede ni levantarse del sillón por su propia cuenta. Amelia es una chica de 15 años. Ella hija de la amante del Padre Benito. Es catequista en la parroquia y se siente atraída por el padre Amaro desde el primer momento. En el confesionario, Amelia le cuenta al padre Amaro que ella se masturba en la regadera. El padre le dice que eso no es malo. Ella le aclara que se toca así misma pensando en Jesucristo, el padre Amaro le dice que eso si es pecado. Con el tiempo, el padre Amaro se las ingenia para verse en secreto con Amelia y se convierten en amantes. En uno de sus encuentros, el Padre Amaro le pide a la catequista que se ponga el manto de la Virgen antes de hacerle el amor. Amelia que se ha quedado en ropa interior accede. El padre le pone el manto y la contempla. Le dice que es más hermosa que la Virgen y empieza a besarla apasionadamente. Amelia en cierta ocasión le pide al padre Amaro que deje la sotana y se case con ella, pero el se niega pues no quiere renunciar al estatus que le da el sacerdocio. Amelia finalmente queda embarazada. El padre Amaro no quiere hacerse responsable, y le pide que se case con su ex-novio, pero el antiguo novio ya no la quiere. En una escena violenta el padre Amaro la golpea. Después el Padre Amaro hace los arreglos con Dionisia para que Amelia aborte. Dionisia es una mujer vieja y fea que se la pasa metida en la iglesia y a la vez parece ser la bruja del pueblo. En una escena se ve que Dionisia después de comulgar escupe la hostia y la guarda en un librito, se la lleva a su casa y se la da de comer a su gato. Dionisia hace la cita con el abortero y el Padre lleva a Amelia. El aborto se complica y Amelia muere a causa de una hemorragia. La película termina con la misa de funeral de Amelia. La culpa del embarazo cae sobre el ex-novio y el padre Amaro sale impune de esta tragedia. Al respecto de la cinta del Crimen del Padre Amaro, Monseñor Luis Morales Reyes, Presidente del Episcopado Mexicano comento a La Jornada: "Con profundo dolor y gran preocupación, unido a los obispos de México, protesto firme y públicamente por el contenido de la película... que se burla de los símbolos religiosos más sagrados para la comunidad católica, de las creencias religiosas de los católicos, entre otras del sacramento de la eucaristía, de las sagradas escrituras, de la inmaculada Virgen María y del sacerdocio ministerial". El Cardenal y Arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, comentó en diferentes medios "ofende al sacerdocio al presentar los amoríos y traiciones de un presbítero a su vocación y a la vida consagrada. Entre los sacerdotes existen faltas, pero éstos son muy pocos y la mayoría han llevado una vida ejemplar. Lamento que la película haya sido financiada con dinero público, lo que quebranta la Constitución, pues ésta concede la libertad de expresión siempre y cuando no atente a los valores morales. Muy probablemente la película fue concebida por enemigos de la Iglesia católica, quienes impunemente, a pesar de ser una minoría, se han lanzado contra el pueblo católico que sabe respetar las libertades de la religión... La Iglesia está siendo sometida a una nueva persecución, inédita, la cual no producirá mártires pero dejará desprestigio sobre los sacerdotes, a los que se les quita credibilidad y figura pública para que la voz que levanten en nombre de Cristo no tenga relevancia. Parece que la libertad se está convirtiendo en libertinaje. Puedo decir que las fuerzas más oscuras del ateísmo y la autorreligión se han reorganizado e incrustado en las instancias públicas, sobre todo en los medios de comunicación y en la administración, para desde ahí estar golpeando constantemente a la Iglesia, a la religión y a la fe del pueblo católico". Por su parte, Jorge Serrano Limón, ex-presidente de Comité Pro-Vida de México, demandó legalmente el pasado 12 de agosto, al Secretario de Gobernación, Santiago Creel, a Sari Bermúdez, presidenta de Conaculta y a Alfredo Joskowicz, director del Instituto Mexicano de Cinematografía por haber aprobado la exhibición de la cinta, así como el financiamiento con recursos del Estado del 20% del costo de producción de la película. "El gobierno federal que permite la exhibición y aporta recursos públicos para El Crimen del Padre Amaro, pagará con votos esta ofensa a la Iglesia Católica... la gente sencilla no ve bien que se insulten asuntos de religión y muy serios", dijo el Cardenal Adolfo Suárez Rivera, arzobispo de Monterrey al periódico Reforma el 16 de agosto.
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